{"id":1493,"date":"2023-08-20T17:04:48","date_gmt":"2023-08-20T20:04:48","guid":{"rendered":"https:\/\/menesianosoy.org\/?p=1493"},"modified":"2023-08-28T16:10:44","modified_gmt":"2023-08-28T19:10:44","slug":"la-providencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/2023\/08\/20\/la-providencia\/","title":{"rendered":"La providencia"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">El alma d\u00f3cil y manejable en las manos de Dios, que no se resiste a las inspiraciones de su gracia, que cree que es El quien dirige a los hombres y sus proyectos, esta alma, digo, en vez de irritarse por la contradicci\u00f3n y de agitarse dolorosamente con continuos movimientos de impaciencia y de despecho, gusta una paz que nada altera y siempre bendice, adora con gozosa alegr\u00eda y con tierno amor, los proyectos de la Providencia sobre ella. (Memorial 119)<br><br>\u00bfQui\u00e9n de nosotros podr\u00eda dar cuenta de todos los medios que la divina Providencia emplea para conducir a los hombres a la verdad? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 contar las maravillas de su gracia y c\u00f3mo su mano dulc\u00edsima y llena de misericordia toca poco a poco nuestro coraz\u00f3n, lo ilumina gradualmente y lo hace pasar, de modo insensible, de la regi\u00f3n de la sombra de la muerte a la luz de la vida eterna? Sus operaciones son tan \u00edntimas, tan variadas, que ser\u00edamos incapaces de percibir y menos de desarrollar su encadenamiento misterioso. Se nos escapa todo lo que pasa en el secreto de nuestro coraz\u00f3n, no sabemos c\u00f3mo los ejemplos que hemos visto con nuestros ojos, las lecturas que hemos hecho, las conversaciones que hemos o\u00eddo, las reflexiones que nos han venido al esp\u00edritu, han cambiado poco a poco nuestras disposiciones y disipado nuestras tinieblas. No podemos, sirvi\u00e9ndome de una frase de F\u00e9nelon, encontrar nuestras propias trazas. (Respuesta a las principales objeciones de los ateos)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Debemos dejarnos llevar dulcemente en sus brazos, y arrojar en su seno nuestras inquietudes, nuestras penas, nuestras quejas y unirnos a \u00e9l, m\u00e1s que nunca, por los lazos de un indisoluble amor. (A Querret, 1814)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Dej\u00e9monos devorar por la Providencia, ser\u00edamos indignos de secundarla si no pusi\u00e9ramos completamente nuestra voluntad en la suya, sin conservar nada de la nuestra. (Al H. Policarpo, 1837)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Providencia de mi Dios, oh madre que tantas veces he invocado, y a quien he ofrecido, consagrado, entregado esta casa y cuantos ha reunido en ella tu gracia. Providencia, siempre buena, tan sabia, tan llena de piedad y amor para con tus pobres creaturas, te adoramos, te bendecimos, nos abandonamos en tus manos sin reserva. Haz de nosotros todo lo que quieras. Solo deseamos cumplir tu voluntad en todo, en las humillaciones y en las grandezas, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte. Providencia de mi Dios, vela sobre tus hijos, afi\u00e1nzanos, dir\u00edgenos. S\u00e9 t\u00fa nuestra defensa, nuestra gu\u00eda, nuestro consuelo, nuestra alegr\u00eda y nuestra esperanza. \u00a1Dios s\u00f3lo en el tiempo! \u00a1Dios s\u00f3lo en la eternidad! \u00a1Dios s\u00f3lo en todo y en cada cosa! \u00a1Dios s\u00f3lo! (A las religiosas de la Providencia. Sermones VII 2165)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Felizmente todo pasa, todo acaba, y la Providencia, despu\u00e9s de una corta prueba, duerme como una tierna madre todos nuestros dolores en su seno (A un amigo,1811)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Lo que es seguro es que el mejor remedio es el de reposar nuestra voluntad en la voluntad de Dios, que s\u00f3lo piensa sobre nosotros pensamientos de paz, que no medita sobre nuestro miserable coraz\u00f3n m\u00e1s que meditaciones de amor. \u00bfNo est\u00e1s de acuerdo conmigo, se\u00f1or doctor?, y \u00bfno aconsejas a tu amigo enfermo que no pierda ni una sola gota del c\u00e1liz amargo que la mano divina me presenta? Ojal\u00e1 le beba hasta la hiel, y no deje de adorar y de bendecir a esta providencia llena de misericordia que quiere enriquecerme con todos los tesoros de la cruz. (A Brut\u00e9. 16-08-1807)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Las autoridades de nuestra ciudad no han descuidado nada para hacernos da\u00f1o. Hubiesen deseado y esperaban echarnos abajo completamente. Pero admira y bendice con nosotros a la Providencia. Todo lo que han hecho para destruir la obra de Dios sirve, por el contrario, para afianzarla y extenderla (A Brut\u00e9, despu\u00e9s de la visita al seminario menor de S. Malo de los inspectores Amp\u00e8re et Gu\u00e9neau de Mussy)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">No me extra\u00f1a, no estoy enfadado porque nos acusen de haber ido r\u00e1pidos. Hemos hecho lo que cre\u00edamos que deb\u00edamos hacer. Las consecuencias dependen de la Providencia, y no estoy inquieto. (Idem)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Adoremos con una sumisi\u00f3n llena de amor los impenetrables designios de la Providencia y echemos todas nuestras preocupaciones en su seno. Cuando tronaba, el se\u00f1or Martin, dicen, dejaba tronar. Seguramente era un hombre valiente, pero no soy de los que admiran esta extra\u00f1a intrepidez. Prefiero el Fiat de la resignaci\u00f3n del cristiano. Tengo l\u00e1stima de aquellos que creen ver y sentir la mano de hierro del inexorable destino que le empuja por los caminos de la vida y que hacen consistir toda su sabidur\u00eda en seguir el consejo que el salvaje daba a su hijo: \u201cSufre y calla\u201d. Este ser\u00eda tambi\u00e9n el mejor consejo que se pod\u00eda dar a los condenados, y si puedo expresarme as\u00ed, este es el consejo del infierno y de su felicidad. La filosof\u00eda, sin embargo, con sus sublimes meditaciones no tiene nada mejor que ofrecer al hombre desgraciado, y no es ella la que nos va a anunciar esta alegr\u00eda que se levantar\u00e1 para nosotros con la aurora, <em>ad matutinum l\u00e6titia.<\/em> (A un amigo de S. Sulpicio)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00a1Y t\u00fa, tambi\u00e9n, lo ves todo negro! \u00bfPara qu\u00e9 sirve eso? Si juzgamos el futuro con nuestros miedos, es seguro que los males no acabar\u00e1n, y que una nueva cat\u00e1strofe nos amenaza de nuevo. \u00bfNo es mejor cerrar los ojos y dormir un dulce sue\u00f1o de fe, de amor, de confianza en la Providencia, antes de atormentarnos con conjeturas funestas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Despu\u00e9s de todo, \u00bfqu\u00e9 importa lo que suceda? Los hombres nos son m\u00e1s que ciegos instrumentos de los designios de Dios. Designios siempre llenos de misericordia y de bondad sobre sus elegidos: <em>omnia propter electos<\/em>. Medita la palabra de San Pablo e intenta que se te pueda aplicar. Los que habitan en el cielo y leen en la eterna voluntad de Dios deben tener gran piedad de nosotros que s\u00f3lo leemos en los peri\u00f3dicos tan a menudo mentirosos, y, sin embargo, pretendemos prever los acontecimientos y juzgar a la Providencia. (A Querret. 30-01-1816)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Sea lo que sea, y aunque no hay nada que haya cambiado en mi posici\u00f3n real, soy de la opini\u00f3n de aquellos que piensan que estar\u00eda mucho mejor colocado en Breta\u00f1a que aqu\u00ed. Espero que la Providencia favorezca mi retiro definitivo. Yo mismo apresurar\u00eda esta ruptura, si no hubiese estado decidido desde hace mucho tiempo a dejarla obrar a ella sola en lo que concierne. Permanezco pues dormido en su seno como un ni\u00f1o peque\u00f1o, y cuando llegue el momento de despertarse, dir\u00e9 desde el fondo del coraz\u00f3n a mi buena madre: <em>Ecce venio ut faciam voluntatem tuam<\/em>. (A Querret sobre su destino futuro, su mandato como vicario capitular terminaba. 10-04-1824)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00bfQui\u00e9n nos hubiera dicho, el mes de mayo \u00faltimo, que F\u00e9li no iba a Inglaterra sino para encontrar al hombre al que el buen Dios destinaba para llevarlo a los pies del altar y para hacerle tomar una determinaci\u00f3n de la que parec\u00eda, desde hace tiempo, que se alejaba cada d\u00eda m\u00e1s? Oh Providencia, ese es uno de tus golpes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">La Providencia arregla as\u00ed las cosas. Ella tiene, sin duda, sus razones para esto, y sus razones son la ley suprema. (A Ruault)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">No tenemos que dejar que esto nos desanime. Estas dificultades purifican nuestro celo y aumentan nuestros m\u00e9ritos. D\u00e9jate devorar por la Providencia, como dec\u00eda un santo sacerdote, el Sr. Boudon. (A Rohrbacher)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Arroj\u00e9monos con los ojos cerrados en los brazos de la Providencia. No nos queda m\u00e1s esperanza que ella. (A trav\u00e9s de la correspondencia II p. 250)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Adoremos el querer de la providencia y somet\u00e1monos a ella con amor. (A Lucini\u00e8re. 29-96-1818)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Por mi parte, me gusta m\u00e1s que nunca abandonarme completamente en Dios y en su dulce providencia. Quiero que ella me conduzca de la mano, paso a paso. No volver\u00e9 a decirle: Madre m\u00eda, hay demasiada distancia, y el camino es demasiado duro. T\u00fa te cansar\u00e1s quiz\u00e1 y yo tambi\u00e9n antes de llegar a la meta. Pero ella me responder\u00e1: hijo m\u00edo, ten un poco m\u00e1s de paciencia y de valor, yo llego de un extremo al otro con mi fuerza, porque dispongo de todo con suavidad. (Carta a Chevalier, el 16 de mayo de 1837)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">No te dejes turbar ni tambalear por nada, sino conf\u00eda en la Providencia como en una madre. (Al H. Ambrosio, 25 de mayo de 1848)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Te recomiendo practicar cada vez m\u00e1s la santa resignaci\u00f3n a la voluntad de Dios. Es el medio para atraer sobre ti sus gracias m\u00e1s dulces, y para santificarte. Desconf\u00eda de todos los deseos, incluso de los mejores, cuando son demasiado ardientes. En una palabra, d\u00e9jate conducir por la Providencia, ella tiene sus secretos. (A trav\u00e9s de la correspondencia VI p. 235)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Cuando pienso en ese peque\u00f1o grano de mostaza que arrojaba en tierra hace cuarenta a\u00f1os, sin saber demasiado lo que llegar\u00eda a ser, pero bajo el cuidado de la divina Providencia, es para m\u00ed una gran alegr\u00eda, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de trabajos y de pruebas, ver que hoy esta obra se desarrolla cada vez m\u00e1s en Breta\u00f1a, se implanta en el Sur de Francia, y se extiende hasta la otra parte del mar. A la vista de esto, no puedo menos de quedar confundido y de gritar con la Escritura: S\u00ed, el dedo de Dios estaba all\u00ed. (Circular para el retiro de 1857)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Ser fiel hasta en las m\u00e1s peque\u00f1as cosas, pero sin agobio y sin escr\u00fapulo. No temer ser molestado en sus ocupaciones, en sus estudios, en su misma oraci\u00f3n. Dejarlas, volver a tomarlas con esp\u00edritu sereno y siempre contento. Cuando se est\u00e1 en el orden de la Providencia \u00bfqu\u00e9 hay de mejor? (Memorial 17)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Es necesario dejarse devorar por la Providencia. Esta frase es de Berni\u00e8res y no quiero olvidarla. Quiero que toda mi alma la diga y la rediga a cada instante. S\u00ed, quiero dejarme devorar por la Providencia. Ninguna resistencia, ni el menor movimiento, que ella me devore. (Memorial 84)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1nto mejor es reposar dulcemente entre las manos del buen Dios y encontrar nuestra felicidad en el cumplimiento de los deberes que la Providencia nos manda! \u00a1C\u00f3mo! \u00bfSer\u00edamos menos d\u00f3ciles a sus \u00f3rdenes, le obedecer\u00edamos con menos diligencia y amor que los siervos del centuri\u00f3n de los que habla el evangelio? \u201cYo digo a uno, ven, y viene; a otro vete, y va; a aqu\u00e9l haz esto, y lo hace\u201d. Dios m\u00edo que tu voluntad sea siempre la m\u00eda. S\u00f3lo tengo un deseo, el de no oponer la m\u00e1s peque\u00f1a resistencia a lo que me pidas. Me entrego a ti completamente, haz de m\u00ed lo que te plazca. (Carta a Langrez, 1814)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Tienes demasiadas ganas de que abramos un establecimiento en Morlaix. Recuerda lo que te he dicho: importa poco por qui\u00e9n el bien es hecho, con tal que se haga. Dej\u00e9monos devorar por la Providencia. Ser\u00edamos indignos de secundar sus proyectos si no ponemos nuestra voluntad completamente en la suya, sin conservar nada de la nuestra. Con todo debemos hacer lo que depende de nosotros para el mayor n\u00famero posible de ni\u00f1os se salven. Esto es lo que yo explicar\u00e9 a los fundadores de Morlaix: tres Hermanos nuestros costar\u00e1n lo mismo que otros tres hermanos cualesquiera. Pero con tres de los nuestros se pueden tener cinco, seis o siete (y esto es lo que no entienden) sin aumentar los gastos. Un poco de paciencia, todo se aclarar\u00e1 con la ayuda de Dios. (A trav\u00e9s de la correspondencia VI p. 166)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Dios lo quiere, hija m\u00eda, no nos desconsolemos, \u00e9l sabe mejor que nosotros lo que nos conviene y nunca nos da signos m\u00e1s seguros que cuando coloca nuestra alma en la prensa en la que la suya ha estado a punto de desfallecer. \u00bfQu\u00e9 dec\u00eda, hija m\u00eda, en este momento de angustia? Se prosternaba delante de su padre, adoraba su voluntad y no ten\u00eda otra que la de cumplirla. Del mismo modo debemos nosotros bendecir a la Providencia y cantar siempre el c\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias que los \u00e1ngeles repiten eternamente al pie del trono del Cordero. (A la se\u00f1orita Jallobert)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Un verdadero cristiano, por el contrario, y con mayor raz\u00f3n un religioso, no desea m\u00e1s que cumplir la voluntad de Dios, y en lugar de irritarse y desanimarse a la vista de la cruz, la abraza con amor y se alegra tanto m\u00e1s cuanto mayor es semejanza con Jesucristo, cuya vida ha estado llena de dolor. Con tal de estar en el orden de la Providencia, all\u00ed donde uno est\u00e1 seguro que Dios le quiere, puesto que sus superiores le han colocado all\u00ed, uno est\u00e1 contento y no pide nada m\u00e1s. Medita estas reflexiones al pie de tu crucifijo. La paz interior renacer\u00e1 en seguida en tu alma turbada e inquieta. (Al H. Ivo, 15-03-1933)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Veremos a Dios. Es decir, que Dios mismo est\u00e1 presente en nosotros, pase\u00e1ndose en nuestro coraz\u00f3n, seg\u00fan la bella expresi\u00f3n de la Sagrada escritura, <em>deambulando in eis,<\/em> nos dar\u00e1 a beber de su luz y nos alimentar\u00e1 de la pura substancia de la verdad eterna. Es decir, que su palabra llegar\u00e1 a ser nuestra palabra y nuestra palabra interior. Es decir, que Dios nos har\u00e1 ver en su propia esencia, con vista clara, la equidad de sus juicios, las maravillas de su sabidur\u00eda, la magnificencia y la armon\u00eda de sus obras, los secretos de su providencia, el encadenamiento de sus decretos, el acuerdo de sus atributos, en una palabra, sus propios pensamientos y el fondo de sus m\u00e1s altos misterios: <em>in lumine tua videbimus lumen<\/em>. De aqu\u00ed nace la extra\u00f1a expresi\u00f3n del ap\u00f3stol: conoceremos a Dios como El mismo nos conoce: <em>tunc cognoscam sicut et ego cognitus sum<\/em>. Ahora bien, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 expresar las emociones, las aspiraciones del alma a la vista de este bien supremo? Hundidos en un perpetuo extasis, el alma se extasia con las m\u00e1s puras delicias, bebe continuamente y sin medida en esta fuente inagotable, y su sed, siempre renaciente y siempre satisfecha, la hace nueva siempre la eterna dicha de la que goza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Veremos a Dios, y al verle tal cual es, nosotros nos haremos semejantes a El: <em>similes<\/em> <em>illi erimus. <\/em>No s\u00f3lo El ser\u00e1 el alimento inmortal de nuestra inteligencia, sino que un amor inmenso, infinito, Dios mismo que es su objeto, har\u00e1 revivir en nosotros, la caridad, de la cual a penas sentimos alguna chispa, nos abrazar\u00e1 con todos sus fuegos, nuestra alma se derramar\u00e1 completamente en Dios y nos haremos semejantes a El: <em>similes illi erimus.<\/em> Uni\u00f3n inefable, sacramento augusto, bodas del Cordero, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda describ\u00edroslas? (Sermones 1286)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">La finalidad de la Congregaci\u00f3n es servir a la Iglesia, no en una di\u00f3cesis solamente, sino por todas partes por donde la Providencia permita que podamos establecernos, no consagr\u00e1ndonos todos a la misma obra, sino abrazando en la medida de nuestras fuerzas todas aquellas que puedan contribuir a la gloria de Dios y al triunfo de la verdad. Para alcanzar este objetivo, la pr\u00e1ctica de todas las virtudes religiosas nos es necesaria, y nos comprometemos a ello por un voto, cuyo exacto cumplimiento debe ser para nosotros una fuente dichosa y muy fecunda de paz, de alegr\u00eda y de salvaci\u00f3n. Ya hemos tratado este punto en toda su extensi\u00f3n y por lo tanto es in\u00fatil volver sobre \u00e9l. (Sermones VIII 3286)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Entra en los proyectos de su Providencia el servirse de los hombres como instrumentos para realizar su voluntad soberana. Y la destrucci\u00f3n de los cuerpos religiosos, y el debilitamiento de la doctrina en aquellos que deben ser sus depositarios y sus int\u00e9rpretes, ha sido siempre el signo m\u00e1s terrible de los males que amenazan a la cristiandad. Ahora bien, cosa muy importante y muy triste, desde hace 26 a\u00f1os que las persecuciones sangrientas han cesado y que la religi\u00f3n ha sido restablecida en Francia, nadie ha pensado en hacer algo para remediar a este mal, nada al menos que tenga un car\u00e1cter duradero y grandioso. Y si la caridad ha multiplicado sus maravillas para poner remedio al mal corporal del hombre, parece haberse olvidado de las miserias espirituales de la esposa del Hijo de Dios. (Retiro a la Congregaci\u00f3n de S.-M\u00e9en, Sermones VIII 2386-2388)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Mientras sectarios siniestros pero peligrosos reanimaron los viejos errores del manique\u00edsmo, Santo Domingo y sus disc\u00edpulos fueron suscitados por la Providencia para frenar su progreso, como San Ignacio y sus hijos lo hicieron m\u00e1s tarde para oponerse a las herej\u00edas de Lutero, de Calvino y de Jansenio. Bella y santa misi\u00f3n. Qu\u00e9 dichosos ser\u00edamos nosotros si pudi\u00e9semos pensar que hemos sido llamados por Dios para cumplir una misi\u00f3n parecida en estos d\u00edas malos, en los que todas las verdades se ponen en duda, todos los principios cat\u00f3licos son olvidados, y por lo tanto la base de la sociedad salta hecha a\u00f1icos. (Sermones VIII 2425)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">En todo caso, trata a ese pobre Hermano con dulzura, no le hagas ning\u00fan reproche que pueda herirle o irritarle. \u00c1brele tu coraz\u00f3n para que \u00e9l pueda poner en \u00e9l el suyo, para sentir el calor, para curarse. Procura que se comprometa a responder a mis \u00faltimas cartas y a confesarme \u00e9l mismo sus equivocaciones. Casi nunca me escribe, y es un mal para \u00e9l, porque un superior tiene la gracia para conducir aquellos que la Providencia le ha confiado. (Al H. Ambrosio, 15-09-1844)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Queridos ni\u00f1os, dense prisa en venir con confianza, los llamo en nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas, que mientras estuvo en la tierra, los llamaba tambi\u00e9n con tanta ternura y bondad. Peque\u00f1os ni\u00f1os, no teman nada, el Hermano que va a prodigarles sus cuidados es un segundo padre que la Providencia les da. No descuidar\u00e1 nada para adornar su esp\u00edritu con los conocimientos que, m\u00e1s tarde, podr\u00e1n serles \u00fatiles. Pero buscar\u00e1, ante todo, por una feliz mezcla de dulzura y de firmeza, corregirlos de sus defectos y hacer de ustedes santos, pues es as\u00ed como se santificar\u00e1 \u00e9l mismo y que realizar\u00e1 la vocaci\u00f3n que ha recibido de lo alto. Pasar\u00e1 por esta tierra haciendo el bien, ignorado de los hombres, no esperando de ellos ni elogios ni recompensas, pero consolado y sostenido por la dulce esperanza que los ni\u00f1os a los que habr\u00e1 instruido y santificado entrar\u00e1n un d\u00eda en el seno de Abraham y estar\u00e1n para siempre unidos a \u00e9l en los eternos tabern\u00e1culos. Fiat, fiat. (Fundaci\u00f3n de una escuela. Sermones II 800 bis)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">No tendr\u00e1n preferencia por ninguno, pero ser\u00e1n el modelo de todos por su regularidad, su piedad y su modestia. Recordar\u00e1n que son como los \u00e1ngeles tutelares y guardianes de la inocencia de los ni\u00f1os que la Providencia les ha confiado e intentar\u00e1n inspirarles con prudencia un gran amor por la pureza y gran horror de lo que hiere esta virtud. (RFIC 36-37)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Uno no sale impunemente de las v\u00edas de la Providencia: homo <em>natus ad laborem<\/em>; es necesario que esta sentencia se cumpla. Quien lo calcula todo para su bienestar personal y se sustrae de los deberes de la sociedad y a las cargas de la vida se encuentra con una carga m\u00e1s pesada que aquellos de los que se ha aprovechado. Indiferente a todo, su alma se acartona y se seca. Todo movimiento generoso, todo sentimiento amable, se apaga en su coraz\u00f3n petrificado por el ego\u00edsmo. Como no tiene relaci\u00f3n con nadie, nadie tiene relaci\u00f3n con \u00e9l. Parece que ha dejado de pertenecer a la humanidad. A\u00f1adid a esto la turbaci\u00f3n de la conciencia, el aburrimiento, las enfermedades, a\u00f1adid la vejez con todas sus debilidades y disgustos, y tendr\u00e9is un cuadro completo de la felicidad filos\u00f3fica. (A un amigo. 1811)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Observamos que, en todas \u00e9pocas, Dios parece haber querido que surgiese una Orden religiosa especialmente apropiada a las necesidades actuales de la Iglesia. (Retiro de los sacerdotes de Saint-M\u00e9en. 1825. S VIII p. 2425-2427)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">En los tiempos actuales no hay vocaci\u00f3n m\u00e1s bella, m\u00e1s santa, m\u00e1s \u00fatil a la Iglesia que la vuestra, puesto que no son los sacerdotes los que faltan, sino maestros piadosos de la juventud. (S VII p. 2221)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Estar\u00edan expuestos a la misma desgracia si por una cierta ilusi\u00f3n se imaginan que Dios les har\u00e1 conocer directamente y sin intermediarios sus designios sobre su alma. Nada hay m\u00e1s contrario al orden ordinario de la Providencia y habr\u00eda por vuestra parte una gran presunci\u00f3n, suponiendo que har\u00eda con ustedes lo que no ha hecho casi nunca con nadie; no cabe duda sin embargo que, a ejemplo del rey profeta, no deban escuchar lo que el Se\u00f1or dice en ustedes, pero tengan cuidado con confundir la voz de Dios con la de sus deseos; y a fin de discernir la una de la otra, recen mucho y som\u00e9tanse al juicio de aquellos que tienen la gracia para distinguir las impresiones que vienen del cielo, de las impresiones que son producidas por el esp\u00edritu de mentira que se transforma en \u00e1ngel de luz para seducirlos. (S VII p.2286)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El alma d\u00f3cil y manejable en las manos de Dios, que no se resiste a las inspiraciones de su gracia, que cree que es El quien dirige a los hombres y sus proyectos, esta alma, digo, en vez de irritarse por la contradicci\u00f3n y de agitarse dolorosamente con continuos movimientos de impaciencia y de despecho, &hellip; <a href=\"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/2023\/08\/20\/la-providencia\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa providencia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2112,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-1493","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-jm"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1493"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2189,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1493\/revisions\/2189"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2112"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}