{"id":516,"date":"2023-07-31T17:16:52","date_gmt":"2023-07-31T20:16:52","guid":{"rendered":"https:\/\/menesianosoy.org\/?p=516"},"modified":"2024-09-09T17:33:32","modified_gmt":"2024-09-09T20:33:32","slug":"516","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/2023\/07\/31\/516\/","title":{"rendered":"La Esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p>La esperanza para Juan Mar\u00eda est\u00e1 ligada estrechamente a la confianza puesta en Dios, a la Providencia que vela por nosotros, si nosotros nos entregamos a su voluntad. \u00c9l no se deja ganar en generosidad y guiar\u00e1 nuestros pasos, aunque haya \u2018que pasar por ca\u00f1adas oscuras\u2019, como dice el salmista.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Mar\u00eda conf\u00eda y espera que su obra sea bendecida por Dios, d\u00e1ndole los recursos necesarios para llevarla adelante. Conf\u00eda a\u00fan en medio de los fracasos, sabiendo que Dios tiene caminos desconocidos por el hombre, pero que llevan a buen puerto.<br>Mantuvo la llama de la esperanza encendida cuando tuvo que dejar el colegio-seminario de Saint-Malo, cuando enfermo debi\u00f3 recluirse en la Chesnaie junto con su hermano, cuando en Saint-Brieuc se le muri\u00f3 el amigo obispo y debi\u00f3 hacerse cargo de la di\u00f3cesis, cuando vio la educaci\u00f3n sin Dios llenar de escuelas su pa\u00eds, cuando Gabriel lo dej\u00f3 s\u00f3lo con la obra, cuando a F\u00e9li lo condenaron y a \u00e9l lo escracharon de todos lados, cuando envi\u00f3 los primeros hermanos a las Antillas y los misioneros enviados no respondieron como \u00e9l esperaba, cuando el padre \u00c9vain, en quien hab\u00eda puesto toda su confianza, lo traicion\u00f3, etc, etc.<br>Confi\u00f3, esper\u00f3, nunca dud\u00f3 de la divina Providencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, est\u00e1 su plena esperanza en la vida eterna. Juan Mar\u00eda tiene la certeza que los que siguen fieles el camino de la voluntad de Dios, obtendr\u00e1n la salvaci\u00f3n. Y se los repetir\u00e1 muchas veces a los hermanos, sobre todo a los que desean cambiar de rumbo, desanimados o angustiados frente a situaciones dif\u00edciles. Por eso, su malestar, su temor cuando esto sucede, es que se pierdan eternamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Hermano Ambrosio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Vemos el caso del hermano Ambrosio:<\/p>\n\n\n\n<p>Este hermano fue un hombre que desde el principio ocup\u00f3 cargos directivos. Ten\u00eda pasta para ello. Primero dirigi\u00f3 durante varios a\u00f1os una escuela en Tr\u00e9guier, Francia y luego fue el director general de la obra menesiana en las Antillas. Al igual que Juan Mar\u00eda no le tem\u00eda a los problemas que se le presentaban. Era exigente consigo mismo y exigente con los dem\u00e1s, lo cual le acarre\u00f3 muchos disgustos. Quer\u00eda cumplir estrictamente con lo que la Regla mandaba y eso, sobre todo en las Antillas, no gustaba mucho por las costumbres relajadas de la regi\u00f3n.<br><br>Aunque no lo demostrase hacia afuera, interiormente viv\u00eda una lucha constante por mantenerse firme y abiertamente se lo dec\u00eda al fundador, que era su consejero y gu\u00eda.<br>El problema m\u00e1s grave lo sufri\u00f3 en las Antillas cuando algunos hermanos, enojados por las exigencias de Ambrosio, quisieron reemplazarlo por el sacerdote que Juan Mar\u00eda envi\u00f3 como capell\u00e1n. El padre Evain, adem\u00e1s, se lo tom\u00f3 en serio e hizo todo lo que pudo por desprestigiar al director y quedarse con el cargo. En alg\u00fan momento fue tan violento el rechazo hacia su persona, que temi\u00f3 por su vida. Menos mal que Juan Mar\u00eda se enter\u00f3 a tiempo y desarticul\u00f3 la trama.<br>Abundan en las cartas del fundador las palabras de \u00e1nimo, de esperanza, para que siga en la lucha sin caerse:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Veo con dolor que te inclinas al des\u00e1nimo; eso no sirve para nada. Te recomiendo expresamente que hagas todo lo que dependa de ti para reavivar tu confianza. No debe basarse en tus propios m\u00e9ritos, en tu capacidad y en tus luces naturales, sino en Dios mismo que se complace en usar los instrumentos m\u00e1s viles y los m\u00e1s d\u00e9biles. Ten por seguro que no te abandonar\u00e1 y considera los pensamientos contrarios como una tentaci\u00f3n muy peligrosa. (14-12-1824)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>S\u00f3lo puedo repetirte el mismo consejo que te he dado con respecto a tu situaci\u00f3n personal. Es bueno el vivo sentimiento que experimentas de tus miserias, con tal que, en lugar de abandonarte al des\u00e1nimo, recurras a Dios con gran confianza y cuentes con su ayuda. P\u00eddale humildemente la fuerza para resistir, la paciencia para sufrir, la constancia para perseverar y, por frecuentes y violentas que sean las pruebas, no sucumbir\u00e1s. S\u00e9 que tus pruebas son duras, pero cuanto m\u00e1s lo son, m\u00e1s tambi\u00e9n tendr\u00e1s m\u00e9ritos. (05-01-1939)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Cuando Juan Mar\u00eda decide enviarlo a las Antillas, despu\u00e9s de consultarlo, surgen en Ambrosio los miedos y las dudas. Entonces el fundador le escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No tengas entonces por esto ninguna preocupaci\u00f3n y admira la Providencia que ha dispuesto todo para que t\u00fa seas cada vez m\u00e1s \u00fatil a la religi\u00f3n y trabajes m\u00e1s que nunca por la salvaci\u00f3n de esas pobres almas por las cuales Jesucristo, nuestro maestro y modelo, ha dado su vida: no dude pues m\u00e1s en tu decisi\u00f3n; m\u00edrala como la obra de Dios y si te sientes d\u00e9bil, cuenta con la ayuda y las gracias de Aqu\u00e9l que te env\u00eda. (27-08-1840)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se desata le maliciosa trama para sacarlo del medio en las Antillas, no recibiendo cartas del fundador porque eran interceptadas, decide volver a Francia y as\u00ed se lo comunica a Juan Mar\u00eda. Sin embargo, prudente como es, espera la confirmaci\u00f3n del fundador para hacerlo. Por fin recibe una carta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Como me hab\u00edas anunciado tu regreso (de las Antillas), lo lament\u00e9, porque nada en el mundo podr\u00eda molestarme m\u00e1s. Pero, veo que el buen Dios no te permiti\u00f3 cometer ese error y se lo agradezco. Por eso te reitero la orden de permanecer en tu puesto. No te desesperes. Comprendo tu situaci\u00f3n, es muy dolorosa, lo s\u00e9, y, en consecuencia, tomar\u00e9 los medios para suavizarla, pero, se necesita un poco de tiempo para eso y si apuras las cosas se volver\u00e1n cada vez m\u00e1s confusas. Ten calma, ten confianza y no obres de manera irreflexiva. Ten en cuenta que a la distancia en que estamos, no puedo remediar inmediatamente lo que anda mal. Pero basta que tenga informaci\u00f3n sobre el tema y me ocupar\u00e9 con seriedad. Debes confiar en m\u00ed sin reservas. Dios bendecir\u00e1 tu abandono y tendr\u00e1s motivos para felicitarte despu\u00e9s de haber permanecido en el orden de su providencia. (17-06-1842)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Cuando la odiosa trama contra el H. Ambrosio termin\u00f3, Juan Mar\u00eda le escribe al Hermano Gerardo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Finalmente llegamos al final de nuestras pruebas. Ciertamente fueron muy dolorosas, tanto para ti como para m\u00ed, pero la Providencia vino en nuestra ayuda, vigil\u00f3 nuestro trabajo de una manera admirable, lo que debe inspirarnos una gran esperanza para el futuro. (Al Hermano Gerardo, 24-10-1842)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>J\u00f3venes<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En una obra escrita por F\u00e9li y Juan Mar\u00eda se hace hablar a Jes\u00fas con un joven disc\u00edpulo, recurso usado para explicar a los j\u00f3venes las verdades fundamentales de la fe. A ellos tambi\u00e9n los anima incesantemente y les pide no abandonar el camino elegido de servir a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sin m\u00ed no pueden hacer nada. Sin embargo, no te desanimes, al contrario, acude lleno de confianza al combate que se te propone. Lo he dicho y lo sigo diciendo: No los dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos; vendr\u00e9 a ustedes. El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n. He sido santificado a fin de que mis disc\u00edpulos sean santificados en la verdad. \u00bfC\u00f3mo voy a abandonarte, yo que he muerto para salvarte? No temas, hijo m\u00edo; pero teme abandonarme t\u00fa, teme traicionarme, como el hijo de la perdici\u00f3n\u2026<br>H\u00e1blame con confianza, como un amigo habla con su amigo. Necesitas cosas, d\u00edmelas; tienes penas, ponlas en mi coraz\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n te ama m\u00e1s que yo? \u00bfY qui\u00e9n puede consolarte como yo?<br>Conf\u00eden en Dios, su Providencia no los abandonar\u00e1. Miren los p\u00e1jaros del cielo, no siembran ni cosechan ni recogen en sus graneros y el Padre del cielo los alimenta. \u00bfNo valen ustedes m\u00e1s que ellos? Busquen primero el reino de Dios y su justicia y todo lo dem\u00e1s se les dar\u00e1 por a\u00f1adidura. No acumulen para la muerte, hijo m\u00edo: no hay que trabajar en vano. (Cap III)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Hermanos que quieren dejar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de las cartas a estos hermanos en dificultad, con dudas graves sobre su vocaci\u00f3n o con actitudes equivocadas, se ve el sufrimiento de un padre que ama entra\u00f1ablemente a sus hijos y no quiere perderlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su gran temor es la condena eterna por haber sido infieles a sus compromisos. \u00c9l cree firmemente que la fidelidad al llamado de Dios es certeza de vida eterna; esa es su gran esperanza, que siempre repite a los hermanos. Ellos tendr\u00e1n muchas vicisitudes, tendr\u00e1n que sufrir en su misi\u00f3n, pero Dios no se dejar\u00e1 ganar en generosidad y los premiar\u00e1 abri\u00e9ndoles su casa celestial. Pero \u00bfqu\u00e9 puede esperar de Dios alguien que rechaza su llamado?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijo m\u00edo, todav\u00eda tengo muchas esperanzas y me es imposible imaginar que est\u00e9s tan ciego y perdido hasta este punto. Quiero creer que no es m\u00e1s que un momento de desconcierto y que mis reproches justos y paternales te har\u00e1n volver en ti de inmediato. Escr\u00edbeme para consolarme un poco&#8230; \u00a1Yo lo necesito! (Al H. Le\u00f3nidas)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Termino esta triste carta, mi pobre Jorge, cubri\u00e9ndote con mis l\u00e1grimas y record\u00e1ndote lo que est\u00e1 escrito en la p\u00e1gina 36 de tu Santa Regla. Pi\u00e9nsalo bien, en un asunto en el que se trata de la salvaci\u00f3n y la eternidad del cielo o del infierno, decidir por viles motivos de inter\u00e9s, escuchar la voz de la carne y la sangre, y rechazar escuchar este dicho: \u00abEl que ama a su padre o su madre o sus hermanos m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed\u00bb, es querer perderse a s\u00ed mismo. Dejar el camino donde Dios te llama, para entrar imprudentemente en un camino extra\u00f1o, es renunciar a todas las gracias que \u00e9l hab\u00eda preparado para ti en tu primer estado, y, por lo tanto, privado de sus luces y de su protecci\u00f3n especial, t\u00fa caminar\u00e1s solo y \u00bfa d\u00f3nde ir\u00e1s? S\u00e9 consciente que puedes precipitarte al abismo. (Al H. Jorge Duclos, 1850)<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Los amigos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Juan Jos\u00e9 Querret<\/strong> era profesor de matem\u00e1ticas y estuvo en el Seminario de Saint-Malo trabajando junto con Juan Mar\u00eda. De all\u00ed naci\u00f3 una gran amistad con los hermanos La Mennais.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ocasi\u00f3n de la muerte de una hermana del profesor, Juan le escribe y le recuerda lo pasajero de la vida humana sobre la tierra. El lugar de la alegr\u00eda y de la paz nos espera y el tiempo de nuestra existencia terrena parece acotarse a unos pocos d\u00edas. \u00a1Luego la eternidad y el gozo eterno!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Apenas tengo tiempo para escribirte, y lamento estar tan ocupado, porque ser\u00eda para m\u00ed un gran consuelo poder dedicarte tiempo y decirte y volver a decirte que no te dejes hundir por el dolor. Es un peso sin duda dif\u00edcil de llevar, pero eres cristiano, mi querido amigo, y debes recordarte esta palabra del ap\u00f3stol, \u201cno se entristezcan como los que no tienen esperanza\u201d.<br>Un momento m\u00e1s y nos reuniremos todos en el seno de Dios; esta separaci\u00f3n es penosa, aunque no dure m\u00e1s que un instante; pero sin embargo \u00bfcu\u00e1nto se alivia cuando se piensa que va a ser corta, y que en seguida volveremos a encontrarnos en la casa de nuestro Padre celeste, con todos aquellos que queremos tanto? Tu pobre hermana nos ha precedido en algunos d\u00edas y nosotros no debemos ya pensar m\u00e1s que en ser santos, para merecer ser admitidos como ella en el lugar del refrigerio y de la paz. Tengo completa confianza de que goza ya en este momento de la felicidad de Dios, en quien ella confiaba, con una fe tan viva y un amor tan puro\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Al mismo le escribe m\u00e1s adelante, lleno de esa sensaci\u00f3n de vivir como en el futuro, ya saboreando los gozos celestiales, aunque la vida sea dura. Es como que ya vive lo que espera en la eternidad y que le da fuerzas para caminar y una gran paz:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Si hemos experimentado tanta alegr\u00eda durante los cortos momentos que hemos pasado juntos, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 cuando estemos en el seno del mismo Dios y que nuestras almas no ser\u00e1n en cierto modo m\u00e1s que una, que \u00e9l llenar\u00e1 de su luz y de su amor? Este lenguaje parece muy extra\u00f1o a la mayor parte de los hombres; sin embargo, no es por ello menos verdadero y debemos bendecir incesantemente a Aqu\u00e9l que nos ha concedido la gracia de ense\u00f1arnos a hablarlo y a comprenderlo. Qu\u00e9 dichosos somos de pertenecer a este peque\u00f1o reba\u00f1o que el Se\u00f1or se ha escogido y que conduce por caminos tan dulces con una solicitud tan tierna. La vida de la gente sin fe no es m\u00e1s que un doloroso sue\u00f1o; sus penas no tienen consuelo, incluso sus placeres no tienen encanto. Para nosotros el mundo cambia de cara; vivimos en el porvenir y somos felices renunciando a serlo aqu\u00ed abajo. Te parecer\u00e1n un poco serias estas reflexiones y te preguntar\u00e1s por qu\u00e9 se me ocurre ponerlas en una carta. Pero, en verdad, todo me las recuerda; me gusta que penetren en mi coraz\u00f3n, y son para m\u00ed un alimento de alegr\u00eda que me da en miles de circunstancias una fuerza y una paz que no tendr\u00eda sin ellas. (16-11-1814)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>En 1813 <strong>monse\u00f1or Cafarelli<\/strong>, obispo de Saint-Brieuc, le pide que sea su secretario. Nace entre ellos una gran amistad. El prelado pone toda su confianza en el joven sacerdote, que se desvive por cumplir su misi\u00f3n lo mejor que puede.<br>Pero al comienzo de 1815, repentinamente, muere Cafarelli, dejando a Juan Mar\u00eda desconcertado y a cargo de la di\u00f3cesis.<br>En esta ocasi\u00f3n recibe una carta del padre Hay, otro de sus amigos del seminario de Saint-Malo. Juan Mar\u00eda le contesta dolido, pero siempre imbuido de esperanza y de fe. Es una prueba dolorosa, pero siempre viendo el acontecimiento como \u2018voluntad de Dios\u2019. No decaer\u00e1 por eso su esperanza y su \u00e1nimo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tu peque\u00f1a carta, querido amigo, es un b\u00e1lsamo. Mis llagas ten\u00edan gran necesidad de \u00e9l, pero ellas no son como esas de las que habla la Escritura, que reh\u00fasan el remedio. Un cristiano no debe derramar l\u00e1grimas sin consuelo y las m\u00edas est\u00e1n atenuadas por la \u00edntima convicci\u00f3n de que el digno obispo cuya p\u00e9rdida lloramos, ha recibido la recompensa que merec\u00eda por todos sus trabajos y virtudes. Sin embargo, mi pena es muy grande y \u00bfc\u00f3mo no hab\u00eda de serlo? La muerte me arrebata un amigo, un hermano, \u00a1y qu\u00e9 hermano! Cada vez que lo ve\u00eda, me recib\u00eda con una alegr\u00eda tan grande como si hiciera seis meses que no nos hubi\u00e9semos visto. No se preocupaba, por as\u00ed decir, m\u00e1s que de m\u00ed y de todo lo que pod\u00eda interesarme y agradarme, no habl\u00e1ndome m\u00e1s que para decirme cosas amables que alegraban el fondo de mi coraz\u00f3n, no teniendo en el suyo m\u00e1s que el amor del bien, el celo m\u00e1s puro y m\u00e1s ardiente; verdadero pastor y verdadero padre. Era un Obispo como hay pocos. Ha muerto en mis brazos; y tengo el triste consuelo de haber acogido su \u00faltimo suspiro y de haberle dado los \u00faltimos socorros de la religi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 golpe tan fulminante! No puedo pensar en ello sin sentir fr\u00edo en mis huesos, y pienso en ello sin cesar. Mira cu\u00e1l es mi destino: parece que mis manos no pueden tocar m\u00e1s que cad\u00e1veres y remover ruinas. Pero, querido amigo, <strong>me consuelo con el pensamiento de que es la voluntad de Dios la que cumple en m\u00ed. Es su mano quien me ha conducido aqu\u00ed, y es ella la que me retiene aqu\u00ed. <\/strong>Heme aqu\u00ed encargado de la administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis. Me dan signos de una confianza sin l\u00edmites y espero mantener al menos una parte del bien que ha hecho el digno Obispo a quien echo en falta ahora y que echar\u00e9 en falta siempre. (Febrero de 1815)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Su familia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No la tuvo f\u00e1cil con su familia.<br>Cuando la empresa de su padre quebr\u00f3, \u00e9l se hizo cargo del asunto.<br>Su hermano F\u00e9li, con el cual trabaj\u00f3 mucho en los primeros a\u00f1os, recibi\u00f3 el batacazo de la condena por parte del Vaticano. Juan Mar\u00eda no pod\u00eda seguirlo en su rebeld\u00eda y permaneci\u00f3 dentro de su amada Iglesia, lo cual le trajo el enojo de su hermano, que ya no quiso ni recibirlo.<br>Su hermano menor, Graciano, era un tiro al aire. Llevaba una vida desordenada y dejaba deudas por donde pasaba, deudas que Juan Mar\u00eda pag\u00f3 en muchas ocasiones para salvarlo.<br>La que le dio m\u00e1s alegr\u00eda fue su hermana Mar\u00eda, casada con \u00c1ngel Blaize, con el cual tuvo varios hijos, con los que el t\u00edo Juan pas\u00f3 hermosos momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>En una carta a Graciano, Juan Mar\u00eda deja ver su esperanza de un cambio en \u00e9l, cambio que no se dio por lo que sabemos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No he ido a verte, mi querido Graciano; mi coraz\u00f3n estaba demasiado afligido por todas tus faltas, para poder hablarte sin emoci\u00f3n; \u00a1Dios no lo quiera, que en lo sucesivo deba hacerte alg\u00fan reproche! Todo ha terminado y quiero olvidarlo todo; se bueno, mi querido amigo. Estar\u00e9 feliz si me entero de que eres sabio y que caminas por el sendero de la virtud. Ama tu estado y trata de adquirir los conocimientos que sean necesarios para que lo cumplas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Graciano, estos son los deseos que tengo para ti al dejarte. Creo que te he dado suficientes pruebas de mi amistad para poder contar con la tuya; No te pregunto entonces; ser\u00eda un insulto para ti. S\u00ed, s\u00ed, nos amamos con todo nuestro coraz\u00f3n y por toda nuestra vida. Adi\u00f3s. (Carta 508)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Graciano termin\u00f3 embarc\u00e1ndose para las Antillas y all\u00ed muri\u00f3 a los 33 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a F\u00e9li sabemos lo mucho que sufri\u00f3 Juan Mar\u00eda en los a\u00f1os de condena y separaci\u00f3n. Lo que m\u00e1s le dol\u00eda era no poder verlo ni hablarle.<br>En esos momentos Juan Mar\u00eda llega a su hermano a trav\u00e9s de intermediarios. Uno de ellos es su sobrino \u00c1ngel. Espera poder revertir la situaci\u00f3n. En una carta a su cu\u00f1ado le pide:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Te pido que encargues a \u00c1ngel (hijo) de mi parte que diga a F\u00e9li que le dejo el usufructo pleno, entero, y absoluto sin la menor reserva de la Chesnais. Que disponga de ello como \u00e9l quiera y como si yo no existiese. A lo \u00fanico a lo que no consentir\u00eda es en recibir de \u00e9l un solo c\u00e9ntimo. Pobre F\u00e9li, qu\u00e9 feliz ser\u00eda de saber que est\u00e1 cerca de nosotros, aunque est\u00e9 condenado a no dec\u00edrselo nunca; hueso de mi hueso, cuanto te he amado siempre y cu\u00e1nto te amo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Escuelas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Juan Mar\u00eda no se hizo sacerdote pensando en dirigir escuelas, ni en crear congregaciones. Las circunstancias, la Providencia dir\u00e1 \u00e9l, lo fueron llevando a tomar esas decisiones que terminaron por ocupar todo su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que vio a las escuelas mutuas, tra\u00eddas de Inglaterra, expandirse por toda Francia, no dud\u00f3 que deb\u00eda hacer algo. Y como era natural en \u00e9l, una vez que tom\u00f3 esa decisi\u00f3n, movi\u00f3 cielo y tierra para hacerla realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Amamos la verdad y ninguna consideraci\u00f3n humana nos impedir\u00e1 decirla; amamos a sus hijos y ning\u00fan sacrificio nos costar\u00e1 para salvarlos. \u00bfQu\u00e9 pedimos para ellos? Una educaci\u00f3n cristiana. No, nunca me consolar\u00e9 ver sacrificar a opiniones del momento los intereses de la familia, los \u00fanicos que sobreviven\u201d. (A los padres, sobre la ense\u00f1anza mutua)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su proverbial confianza en la Providencia hizo el milagro, aun cuando hab\u00eda situaciones aparentemente insalvables.<\/p>\n\n\n\n<p>Se alegraba por todo el bien que se hac\u00eda en las escuelas que tanto sacrificio le costaron. Ve\u00eda su obra como el grano de mostaza que plantado en su humilde Breta\u00f1a hab\u00eda crecido y extendido sus ramas m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1843 le escribe a un hermano que trabaja en las Antillas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El relato que me hacen de todo el bien que se realiza en nuestras escuelas me llena de una dulce alegr\u00eda, es para nosotros un nuevo motivo para esperar que esta obra crecer\u00e1 como el grano de mostaza del evangelio, que se convirti\u00f3 en un gran \u00e1rbol. Pero es necesario un poco de paciencia y saber esperar los momentos de Dios\u201d (Al H. Arturo, 02-04-1843)&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y en 1844 se lo dice a un ministro:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El resultado de nuestro esfuerzo hasta ahora es que tenemos en Breta\u00f1a 180 establecimientos, de los cuales 14 (y son los m\u00e1s grandes) nos pertenecen totalmente. Otros 31 son dirigidos por dos o tres hermanos. 135 escuelas no tienen m\u00e1s que un hermano, que se aloja y alimenta en la casa del p\u00e1rroco. El n\u00famero total de hermanos es de 500\u2026 (Memoria enviada al ministro de educaci\u00f3n, 1844)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al final de sus d\u00edas, mira hacia atr\u00e1s y ve el gran \u00e1rbol menesiano que se extiende ya en 3 continentes y lo hace viendo la mano de la Providencia detr\u00e1s de todo ese desarrollo maravilloso:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando pienso en ese peque\u00f1o grano de mostaza que he enterrado en tierra hace cuarenta a\u00f1os, sin tener muy claro que ocurrir\u00eda, pero al cuidado de la divina Providencia, me es muy dulce, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de trabajo y de pruebas, ver hoy en d\u00eda que nuestra obra se desarrolla cada vez m\u00e1s en Breta\u00f1a, se implantar en el Sur de Francia y se extiende hasta m\u00e1s all\u00e1 de los mares. A la vista de todo esto no puedo m\u00e1s que confiar y gritar con las Escrituras: S\u00ed, el dedo de Dios est\u00e1 aqu\u00ed. (Circular para el retiro de 1857)&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Mar\u00eda tambi\u00e9n asesoraba a otros sacerdotes que, siguiendo sus pasos, fundaban congregaciones para dedicarse en sus di\u00f3cesis a la educaci\u00f3n. A uno de ellos le dec\u00eda en 1835:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Me conmueve su confianza en Dios. Sin \u00c9l, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer nosotros, criaturas insignificantes como somos? \u00c9l los ha bendecido, y los bendecir\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s, deben estar seguros. No es el n\u00famero el que da la fuerza a la Congregaci\u00f3n, es el buen esp\u00edritu de los que la forman. (Al padre Mazelier)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Misiones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No pens\u00f3 en enviar Hermanos fuera de su Breta\u00f1a querida, ni siquiera a otros departamentos de Francia. Y, sin embargo, cuando lleg\u00f3 la petici\u00f3n del Ministerio para enviar maestros misioneros a las colonias de ultramar, Juan Mar\u00eda, confiado en que era la voz de Dios quien hablaba, decidi\u00f3 enviar Hermanos.<br>Sab\u00eda que era una jugada arriesgada y peligrosa, por el clima tan diferente, por las costumbres tan relajadas, por la distancia tan grande.<br>Comienza con muchas dudas, pero a principios de noviembre de 1836, enviaba una propuesta al ministerio, aceptando el reto. Tan bien cay\u00f3 la buena voluntad del fundador, que el ministro enseguida le sugiri\u00f3 que tambi\u00e9n pod\u00eda trabajar con los esclavos, pensando en que en poco tiempo ser\u00edan declarados libres.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera comunidad fue un fracaso, por la epidemia que se llev\u00f3 al director y dej\u00f3 malparados a otros y el des\u00e1nimo que produjo en los restantes. Sin embargo, Juan Mar\u00eda seguir\u00e1 apostando por las Antillas.<\/p>\n\n\n\n<p>No eran solamente las epidemias y el clima t\u00f3rrido de las Antillas lo que ocasionaba problemas a los misioneros. La relajaci\u00f3n de las costumbres, la mala voluntad de los funcionarios y el rechazo de los due\u00f1os de establecimientos rurales donde trabajaban los esclavos, fueron al inicio un obst\u00e1culo dif\u00edcil de remontar. A eso se sumaban las costumbres relajadas de los sacerdotes, que viv\u00edan c\u00f3modamente sirviendo a los europeos ricos y no se preocupaban demasiado de los pobres y esclavos que abundaban.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para afianzar la misi\u00f3n env\u00eda al Hermano Ambrosio, a quien le dice:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No te asustes por esta expedici\u00f3n: ella ser\u00e1 muy buena para nosotros, bajo todos los aspectos; al menos, lo espero. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo le dice al Hermano Arturo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;Y antes que nada quiero tranquilizarte sobre el porvenir de tu establecimiento; debes estar seguro que, a pesar de la mala voluntad de ciertas personas, ni tu escuela, ni ninguna otra ser\u00e1 destruida. El gobierno ha hecho demasiados sacrificios para establecerlas y las aprecia demasiado para que dependa de cualquiera el destruirlas. Sin embargo, puede haber oposici\u00f3n, pero no deben asustarse (1840)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con la ayuda de Dios, nuestra obra prospera y prosperar\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s. Tengamos paciencia, perseverancia y \u00e1nimo. Qu\u00e9 importa lo que debamos sufrir en el tiempo. La vida es corta y la recompensa que se nos promete es eterna. (Idem)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Para la obra de instrucci\u00f3n de los esclavos, s\u00e9 muy bien las dificultades que se encontrar\u00e1n infaliblemente; pero debemos tener tanta m\u00e1s confianza en Dios, cuanto menos apoyo humano tengamos.(A Ambrosio 24-11-1844)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En todos los acontecimientos, por m\u00e1s molestos como puedan ser, no te turbes jam\u00e1s: hagamos lo mejor posible y luego permanezcamos en paz en las manos de Dios. (Idem)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color\"><br><strong>Otras<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>Ninguno de nosotros no puede fundar sus esperanzas m\u00e1s que en la misericordia y los m\u00e9ritos de Jesucristo. (Apertura del retiro. Serm\u00f3n 2264-2269)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En efecto, hijos m\u00edos, tienen que combatir grandes combates en estos d\u00edas malos; el demonio, al que el santo Evangelio llama el fuerte desatado, se ha desencadenado contra ustedes; mil tentaciones diversas los asaltan; mil obst\u00e1culos que renacen sin cesar se oponen al bien que est\u00e1n llamados a hacer. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo triunfar\u00e1n en esta guerra? Es decir \u00bfc\u00f3mo conservar\u00e1n su vocaci\u00f3n, a la cual est\u00e1 unida su salvaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de tantos pobres peque\u00f1os ni\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo se mantendr\u00e1 en medio de tan numerosas dificultades y a pesar de tan violentos ataques, la bella y grande obra a la que se han consagrado? \u00bfCuentan para ello con sus talentos, con su inteligencia, o con los talentos e inteligencia de los ni\u00f1os? No, ser\u00eda una vana esperanza. Escuchen esta palabra del ap\u00f3stol S. Pablo: Es nuestra fe la que vencer\u00e1 al mundo. (Advertencias para el retiro. Serm\u00f3n 2294-2297)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Peque\u00f1os ni\u00f1os, no teman nada, el Hermano que va a prodigarles sus cuidados es un segundo padre que la Providencia les da, no descuidar\u00e1 nada para adornar su esp\u00edritu de conocimientos que, a continuaci\u00f3n, podr\u00e1n serles \u00fatiles, pero buscar\u00e1 sobre todo por medio de una feliz mezcla de dulzura y firmeza corregirles de sus defectos y hacer de ustedes santos, y es as\u00ed como se santificar\u00e1 \u00e9l mismo y que vivir\u00e1 la vocaci\u00f3n que ha recibido de lo alto. Pasar\u00e1 por la tierra haciendo el bien, ignorado de los hombres, no esperando de ellos ni elogios ni recompensas, pero consolado y sostenido por la dulce esperanza de que los ni\u00f1os que \u00e9l ha instruido y santificado entrar\u00e1n un d\u00eda con \u00e9l en el seno de Abraham, y que estar\u00e1n para siempre reunidos en los tabern\u00e1culos eternos. Fiat. Fiat. Am\u00e9n. (Palabras en la fundaci\u00f3n de una escuela)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Calmen todas sus inquietudes; pongan fin a todas esas dudas, y confiesen con sinceridad, con compunci\u00f3n, con un sincero prop\u00f3sito de ser mejores, y dignos de esta alta vocaci\u00f3n que han recibido; durante el retiro no se ocupen m\u00e1s que de esto y olviden el resto. Si obran as\u00ed, bendecir\u00e9 al Se\u00f1or, y los \u00e1ngeles se alegrar\u00e1n en el cielo; la iglesia de la tierra compartir\u00e1 esta alegr\u00eda; ser\u00e1n para ella, en estos d\u00edas malos, un motivo de consuelo y de esperanza. (Importancia del retiro anual)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es con esta disposici\u00f3n que prometemos a Dios esperar la venida de Jesucristo, y es por ella que esperamos encontrar misericordia el d\u00eda de la c\u00f3lera. (\u00cddem)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo repito, cualesquiera que sean sus miserias, no se turben, no se desanimen, reanimen por el contrario la confianza, y sobre todo purifiquen su conciencia; no se cansen, no dejen en ella la menor mancha; y despu\u00e9s del retiro retomar\u00e1n sus trabajos con la esperanza, y puedo incluso decirlo con seguridad, que Dios se dignar\u00e1 bendecirlos y santificarlos a todos. (Ventajas del retiro)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La esperanza para Juan Mar\u00eda est\u00e1 ligada estrechamente a la confianza puesta en Dios, a la Providencia que vela por nosotros, si nosotros nos entregamos a su voluntad. \u00c9l no se deja ganar en generosidad y guiar\u00e1 nuestros pasos, aunque haya \u2018que pasar por ca\u00f1adas oscuras\u2019, como dice el salmista. 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