{"id":570,"date":"2023-08-02T16:43:24","date_gmt":"2023-08-02T19:43:24","guid":{"rendered":"https:\/\/menesianosoy.org\/?p=570"},"modified":"2023-08-28T16:08:50","modified_gmt":"2023-08-28T19:08:50","slug":"la-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/2023\/08\/02\/la-vocacion\/","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Al menos durante este retiro, reflexionen seriamente en esto, mis queridos hijos y no vean su vocaci\u00f3n solo en relaci\u00f3n con sus intereses, sino consideren tambi\u00e9n los lazos esenciales que su estado les hace establecer con una multitud de ni\u00f1os cuya suerte eterna, est\u00e1, en cierto modo, en sus manos; miren si quieren que ellos vivan o si quieren que mueran; y piensen que al pronunciar su sentencia pronuncian la de ustedes. (S. VII p 2227, apertura retiro, vocaci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Espero que uno de estos d\u00edas llegar\u00e1 el joven que me has anunciado: no obstante, no lo env\u00edes sino despu\u00e9s de haber examinado bien, de acuerdo con el H. Luis Jos\u00e9, si su vocaci\u00f3n es s\u00f3lida y fundada \u00fanicamente en motivos de fe. Aqu\u00e9llos que no est\u00e9n animados por el esp\u00edritu de fe, lo que har\u00e1n ser\u00e1 extraviarse y cansarse pronto de su estado, en cuanto experimenten algunas de las contrariedades que son inseparables del mismo: un verdadero Hermano debe llevar la cruz en su coraz\u00f3n m\u00e1s bien que sobre el pecho. (Al H. Alfredo Mar\u00eda, 24 de abril de 1846)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ustedes no son hermanos para ustedes.<br>Un religioso que se retira en un claustro para vivir all\u00ed en la soledad, puede permanecer all\u00ed sin salir y sin que resulte un bien o un mal m\u00e1s que para \u00e9l mismo, pero la salvaci\u00f3n de un hermano como la de un sacerdote est\u00e1 ligada a la de otros.<br>Cuando el \u00faltimo d\u00eda estemos all\u00ed, de pie delante del tribunal supremo \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1n nuestras excusas si vemos caer en el infierno una sola alma que habr\u00edamos debido preservar de ello con nuestros cuidados caritativos y con los esfuerzos de nuestro celo?<br>\u00bfQu\u00e9 responderemos cuando estas almas desgraciadas nos digan: Dios te hab\u00eda encargado de instruirme y me has dejado en la ignorancia; te hab\u00eda encargado de socorrer mi miseria y te has hecho sordo a mis gritos; viles motivos de inter\u00e9s, de placer, de orgullo o de ambici\u00f3n te han separado de m\u00ed cuando yo ped\u00eda tu socorro y tu piedad; \u2018deb\u00edas alimentarme y no lo has hecho, me has matado\u2019 (Cfr. San Ambrosio); mi condenaci\u00f3n es obra tuya? (S VII p 2227, apertura retiro, vocaci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Sigue muy firme en tu vocaci\u00f3n y no escuches los consejos de los que tratan de desviarte de ella: no basta con haber comenzado bien, hay que perseverar hasta el fin para obtener la corona. Ruega a la Sant\u00edsima Virgen, p\u00eddele mucho desde el fondo del alma, que muestre hoy m\u00e1s que nunca que es tu buena madre, preserv\u00e1ndote de toda inconstancia. (Al H. Eleazar, 25 de julio de 1848)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Tienes mucha raz\u00f3n en considerar tu vocaci\u00f3n como una gracia insigne. El Se\u00f1or no te pod\u00eda dar una mayor, pues te ha llamado a continuar la misi\u00f3n que su propio Hijo desempe\u00f1\u00f3 en la tierra; como \u00e9l, ense\u00f1as, y tus trabajos tienen por objeto la salvaci\u00f3n de las almas; ella constituir\u00e1 tu corona si, como no lo dudo, perseveras hasta el fin. (Al H. Anastasio, 25 de julio de 1845)<\/p>\n\n\n\n<p><br>No te desanimes por los obst\u00e1culos; los hay por todas las partes y es necesario verlos y vencerlos. \u00a1Ay! \u00bfQui\u00e9n ha sido probado m\u00e1s que yo? Estoy en la posici\u00f3n m\u00e1s triste frente a mi obispo; quiere a toda costa quitarme el t\u00edtulo, enviarme a otro sitio, y me ha amenazado con la suspensi\u00f3n, \u00a1Dios sea alabado! La caridad crucificada es la m\u00e1s pura, dec\u00eda el se\u00f1or Olier; pide a Dios que me mantenga fiel a mi vocaci\u00f3n. (A Brut\u00e9)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Espero de un d\u00eda para otro ver llegar al joven que me has anunciado, porque no tiene que tener dificultades, para conseguir a su favor el viaje gratis. Sin embargo, no le env\u00edes, antes de haber examinado bien, de acuerdo con el H. Louis-Joseph, si su vocaci\u00f3n es s\u00f3lida, y est\u00e1 \u00fanicamente fundamentada, en motivos de fe. Los que no est\u00e1n movidos por motivos de fe, se extrav\u00edan, y r\u00e1pidamente se apartan de su estado, cuando experimentan algunas contrariedades que son inseparables de su estado. Un verdadero religioso, debe llevar el crucifijo m\u00e1s en su coraz\u00f3n que sobre su pecho.&nbsp; (Al H. Ambrosio)<\/p>\n\n\n\n<p><br>En los tiempos actuales, no hay vocaci\u00f3n m\u00e1s hermosa, m\u00e1s santa, ni m\u00e1s \u00fatil a la Iglesia que la de ustedes, porque no son sacerdotes los que faltan, sino piadosos profesores para la juventud.&nbsp; (A los Hermanos, S VIII, 2221)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Que el Se\u00f1or se digne hacer de ustedes hombres seg\u00fan su coraz\u00f3n, entregados a su Iglesia, desprendidos de ustedes mismos, pobres de esp\u00edritu, humildes, celosos, dispuestos a emprender cualquier cosa, y a sufrir todo por publicar su palabra, extender su reino y alumbrar en el mundo ese fuego divino que Jesucristo ha venido a traer, ese fuego purificador y vivificador, ese amor inmenso, inenarrable, que es la vida celestial. Est\u00e1n llamados a algo grande; tengan, sin cesar, ante sus ojos esta alta vocaci\u00f3n, para trabajar y hacerse dignos de ella.&nbsp; (Retiro de los Hermanos, S VII, 2297)<\/p>\n\n\n\n<p><br>No encaren su vocaci\u00f3n s\u00f3lo en relaci\u00f3n con vuestros intereses, sino consideren los lazos esenciales que su estado hace contraer con una multitud de ni\u00f1os, cuya suerte eterna est\u00e1, de alguna manera, en sus manos; miren si quieren que vivan o quieren que mueran, y piensen bien, que al pronunciar su sentencia pronuncian la propia.&nbsp; (Retiro a los Hermanos, S VII, 2229 \u2013 30)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Como ven, no hay otra m\u00e1s alta ni m\u00e1s santa vocaci\u00f3n que la nuestra, y puesto que no tiene mayor extensi\u00f3n; m\u00e1s elevada, m\u00e1s grande y tambi\u00e9n m\u00e1s exige de nosotros perfecciones y virtudes. (A los novicios de S. M\u00e9en)<\/p>\n\n\n\n<p><br>No son vanas amenazas. Son realidades las que cuento, hechos que suceden todos los d\u00edas ante nuestros ojos. Espect\u00e1culo lamentable. Ning\u00fan cristiano puede ser testigo sin que su alma se rompa. Ning\u00fan amante del orden no puede pensar en ello sin temblar ante el futuro de la sociedad. Cu\u00e1ntas veces he estado profundamente y dolorosamente conmovido. Es por esto que he querido aportar, contando con mis pobres medios, alg\u00fan remedio a un mal tan grande fundando hace ya 27 a\u00f1os una Congregaci\u00f3n de Hermanos, es decir, de piadosos maestros, que desprendidos de todo otro cuidado y de toda ambici\u00f3n personal se consagran por estado y por voto a la salvaci\u00f3n de los ni\u00f1os. Qu\u00e9 sublimes son sus funciones, qu\u00e9 bella su vocaci\u00f3n. \u00bfNo es la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jesucristo? Cuando el Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros \u00bfno ha instruido con su propia boca a todos aquellos que le segu\u00edan? \u00bfNo ha reunido en torno a \u00c9l a los ni\u00f1os para ense\u00f1arles y bendecirles? Y nosotros que somos sus disc\u00edpulos \u00bfpodr\u00edamos no imitar sus ejemplos y dejar de contribuir en la medida de nuestras posibilidades a preservar a las generaciones que vienen del doble contagio de las malas doctrinas y de las malas costumbres? \u00bfCu\u00e1ndo este deber de la caridad fue m\u00e1s necesario? \u00bfQui\u00e9n no lo sabe? Hoy m\u00e1s que nunca la impiedad se agita y redobla sus esfuerzos para penetrar en las familias, para extender sus obras hasta en la choza del pobre, repartiendo all\u00ed sus libros. Ella no espera que las pasiones ayuden a corromper al hombre, se sienta al lado de su cuna para contarle sus f\u00e1bulas y alimentarle con sus mentiras. \u00bfQui\u00e9n puede decir que exagero? Ojal\u00e1 Dios quiera que mis miedos no fuesen m\u00e1s que ilusiones. Pero est\u00e1n demasiado bien fundados. \u00bfSus o\u00eddos no escuchan diariamente como los m\u00edos los gritos desgarradores de tantas pobres madres que lloran la muerte de sus hijos a la virtud, con m\u00e1s amargura que otras madres lloran al hijo que conducen a la tumba? (Fundaci\u00f3n de una escuela, 1846)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Hijos m\u00edos, ni\u00f1os que me son tan queridos, vengan, vengan a nosotros y les ense\u00f1aremos a temer a Dios, a amarlo y a servirlo, a respetar a sus padres y a obedecerles, a evitar el mal y a hacer el bien, a merecer la estima de los hombres por su sabidur\u00eda y las recompensas prometidas a la virtud en la eterna vida que seguir\u00e1 a esta corta vida. Queridos ni\u00f1os, vengan r\u00e1pidamente y con confianza, los llamo a todos en nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas que mientras estuvo en la tierra los llamaba tambi\u00e9n con tanta ternura y bondad. Peque\u00f1os ni\u00f1os, no teman nada, el Hermano que va a prodigarles sus cuidados es un segundo padre que la Providencia les da, no descuidar\u00e1 nada para adornar su esp\u00edritu de conocimientos que, a continuaci\u00f3n, podr\u00e1n serles \u00fatiles, pero buscar\u00e1 sobre todo por medio de una feliz mezcla de dulzura y firmeza corregirlos de sus defectos y hacer de ustedes santos, y es as\u00ed como se santificar\u00e1 \u00e9l mismo y que vivir\u00e1 la vocaci\u00f3n que ha recibido de lo alto. Pasar\u00e1 por la tierra haciendo el bien, ignorado de los hombres, no esperando de ellos ni elogios ni recompensas, pero consolado y sostenido por la dulce esperanza de que los ni\u00f1os que \u00e9l ha instruido y santificado entrar\u00e1n un d\u00eda con \u00e9l en el seno de Abraham, y que estar\u00e1n para siempre reunidos en los tabern\u00e1culos eternos. Fiat. Fiat. Am\u00e9n. (Idem)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Sublime vocaci\u00f3n, es la del mismo Jesucristo. \u00c9l no ha dejado el seno de su Padre m\u00e1s que para hacer lo que ustedes a su ejemplo van a hacer. La Escritura nos dice que ha pasado haciendo el bien, instruyendo a los pobres, dando vista a los ciegos, haciendo andar a los cojos, curando a los enfermos; ustedes tambi\u00e9n instruyen con la verdadera doctrina a los que la ignoran, y que privados de sus lecciones la hubiesen ignorado siempre. Ustedes tambi\u00e9n hacen prodigios en el orden espiritual; esos ni\u00f1os a quienes abren los ojos a las divinas claridades, a quienes ense\u00f1an a conocer a Dios y el camino que conduce al cielo; esos ni\u00f1os enfermos a quienes devuelven la salud del alma; esos ni\u00f1os ya enterrados en el vicio como en un sepulcro infecto, y que ustedes hacen salir \u00bfqui\u00e9nes son sino los ciegos que ven, los cojos que gracias a sus cuidados comenzar\u00e1n a andar derecho con paso firme, los muertos resucitados? (Apertura del retiro. Sobre la vocaci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Hay que estar decididos a perseverar en la vocaci\u00f3n, renunciar completamente al mundo y a sus honores, a sus placeres y a su riquezas; porque sin esto, se ser\u00eda indigno de ser miembro de una congregaci\u00f3n, que tiene como divisa estas dos palabras tan expresivas: \u00a1Dios S\u00f3lo! (Circular para el retiro de 1824)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Tu misi\u00f3n debe ser muy hermosa puesto que el demonio hace tanto para estropearla; pero ten confianza, Dios mantendr\u00e1 su obra y esto no servir\u00e1 m\u00e1s que para reafirmarla, visto que eres fiel a tu vocaci\u00f3n y que no te sales nunca de los caminos de la obediencia. Si un \u00e1ngel del cielo buscara perderte ll\u00e1malo anatema como a un esp\u00edritu mentiroso, y no escuches sus palabras enga\u00f1osas. (A III 194 \u2013 195)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Felices los que, d\u00f3ciles a las inspiraciones del Se\u00f1or, perseveran hasta el final, y que llenos de valor, dicen como s. Pablo: Olvidando lo que queda detr\u00e1s de m\u00ed, me lanzo hacia delante, y me esfuerzo por llegar a la meta, para recibir la recompensa de mi vocaci\u00f3n celeste. (RFIC. 61 \u2013 64)<\/p>\n\n\n\n<p><br>\u00a1Qu\u00e9 hermoso y qu\u00e9 santo es su ministerio! Es el mismo de Jesucristo que mientras estuvo en la tierra, quer\u00eda que los ni\u00f1os se acercaran a \u00e9l, y \u00e9l mismo les ense\u00f1aba los grandes misterios que hab\u00eda venido a descubrir a los hombres y que uno no puede ignorar. Una vez m\u00e1s, \u00a1cu\u00e1n sublimes son las funciones qu\u00e9 realizan y la vocaci\u00f3n qu\u00e9 han recibido! Pasar\u00e1n por la Tierra como el mismo Salvador del mundo, haciendo el bien, ignorados por los hombres, no esperando de ellos ninguna recompensa, sino consolados y sostenidos por la dulce esperanza de que los ni\u00f1os que ellos instruyeron y santificaron. (A los ni\u00f1os de San Mal\u00f3)<\/p>\n\n\n\n<p><br>Apl\u00edcate, sobre todo, en inspirar a tus alumnos una verdadera y tierna piedad; no te consideres como un profesor profano sino como un misionero encargado de establecer el reino de Dios en las almas. Esta es, en efecto, tu vocaci\u00f3n, y ser\u00e1 haciendo santos como t\u00fa mismo te santificar\u00e1s. (Al H. Alfredo, 07-07-1844)<\/p>\n\n\n\n<p><br>No les digo m\u00e1s, hijos m\u00edos; el Se\u00f1or debe decirles el resto; siempre se sentir\u00e1n bien en todas partes donde est\u00e9n colocados si son fieles a su vocaci\u00f3n. (A los congregacionistas de S. Brieuc)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al menos durante este retiro, reflexionen seriamente en esto, mis queridos hijos y no vean su vocaci\u00f3n solo en relaci\u00f3n con sus intereses, sino consideren tambi\u00e9n los lazos esenciales que su estado les hace establecer con una multitud de ni\u00f1os cuya suerte eterna, est\u00e1, en cierto modo, en sus manos; miren si quieren que ellos &hellip; <a href=\"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/2023\/08\/02\/la-vocacion\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa vocaci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":571,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-570","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-jm"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=570"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2187,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/570\/revisions\/2187"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/571"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/menesianosoy.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}