Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.Entonces dijo a sus discípulos: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
El Evangelio de hoy da cuenta de cómo vive Jesús su cotidianeidad. Va de pueblo en pueblo, de sinagoga en sinagoga, anunciando la Buena Noticia del Reino y curando las enfermedades de aquellos que piden su mediación.Palabra (anuncio de la Buena Noticia) y gesto (curación de enfermedades) van de la mano. Jesús no sólo cura, sana, libera de las enfermedades, sino que también anuncia el mensaje del Reino.Estas dos realidades siempre deben caminar juntas en nuestra evangelización para no pervertirse. Caso contrario, la Palabra, el anuncio de la Buena Noticia puede transformarse en pura ideología, si no va acompañada de los gestos y signos. Y los gestos y signos si no van acompañados del anuncio de la Buena Noticia, pueden transformarse en un humanismo que no abre a la trascendencia.Palabra y signo se reclaman mutuamente. En tu manera de evangelizar, ¿el anuncio de la Palabra y los gestos (acciones) van de la mano?En la primera lectura del Éxodo también vemos a Dios actuando (signos y gestos) en favor de su pueblo, ´los conduje sobre alas de águila y los lleva hacia él´ y les dice (palabra) que ´si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos´. Nuevamente, palabra y signo caminan juntas. El Evangelio las presenta siempre acollaradas.Luego Jesús comparte sus sentimientos con los discípulos. Les expresa qué le pasa al ver al pueblo errante, fatigado, abatido, sin referentes, sin autoridades que vivan coherentemente su ministerio, sin pastores que acompañen. Les dice que se siente movido a compasión (es un término que se aplica sólo a Dios en el Evangelio).Compasión es amor activo, amor que hace algo por el próximo, que no se queda de brazos cruzados mirando cómo suceden las cosas. Amor que pone las manos y los pies en moviendo para aliviar el dolor de las personas. Amor que se compromete con las situaciones que padecen los demás.La compasión lo lleva a Jesús a firmar que la ´cosecha es abundante, pero que los trabajadores son pocos’. Que en este mundo hay mucho bueno para cosechar, para recoger, para levantar y que así, no se pierda.Jesús mira así al mundo. Es una mirada positiva de la realidad. Pero esta realidad reclama, pide a gritos, trabajadores, manos que se comprometan y que acompañen, cuiden, atiendan y levanten la cosecha en el momento oportuno.El Padre Dios, es el dueño de los sembrados, nos dice Jesús y que a él debemos rogarle que envíe trabajadores para que levanten la cosecha y nada se pierda. Es su obra, es su campo, a él pertenecemos ´somos su nación consagrada´ nos decía el éxodo. Porque somos suyos, él es el primer interesado en cuidarnos y defendernos.Luego Jesús convoca a los doce, les da poder de expulsar malos espíritus y curar enfermedades y los envía a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Les pide que anuncien que el Reino de los cielos está cerca y que confirmen el anuncio con signos y gestos: curar, resucitar, purificar, expulsar demonios.Los nombres de los doce apóstoles aparecen detallados. No son un grupo anónimo. Está compuesto por diversas personas, con diferentes miradas de la realidad, variadas procedencias y aspiraciones, distintas sensibilidades, pero todas con la misma misión, anunciar la cercanía del Reino.Hoy nos toca a nosotros, a vos y a mí. Somos convocados por Jesús para anunciar el Reino y acompañar la palabra con hechos.Todos necesitamos ser curados de diversas dolencias en el cuerpo y el espíritu, todos necesitamos ser resucitados de aquellas muertes que nos tienen dormidos, todos necesitamos ser purificados de nuestras lepras e inmundicias y por último todos necesitamos que sean expulsados algunos demonios que atentan contra la comunión y la unidad de la comunidad.Lo recibido es gracia, es don, no nos pertenece, no es propiedad personal y de la misma manera debemos darlo: gratuitamente.
Dejen su país, su familia; sacrifiquen todo; vayan a enseñar a esos niños que piden el pan de la instrucción y que están expuestos a perecer porque no hay nadie que lo rompa y se lo distribuya. (Sermones VII p. 2242.)
El Señor nos envióa cumplir con la Misión:En el mundo anunciar la Verdad.Bautizar y enseñarla Palabra a los demásy el poder de Dios trino obrará.Con nosotros estaráCristo siempre hasta el final.Testigos del amor,oigamos hoy su voz:Vayan y hagandiscípulos en las naciones.Vayan y hagan.Vayan y hagandiscípulos en las naciones.Vayan y hagan.Vamos de dos en dossin dinero o provisión,entregados confiemos en Dios.Él pondrá en nuestra vozlas palabras del Amory milagros en nuestra labor.Mensajeros de la Paz,sembradores del perdón,testigos del amor,sigamos hoy su voz.
Señor toma mi vida nuevaantes de la esperadesgaste años en mí.Estoy dispuesto a lo que quieras,no importa lo que sea,tú llámame a servir.Llévame donde los hombresnecesiten tus palabras,necesiten mis ganas de vivir;donde falte la esperanza,donde todo sea triste,simplemente por no saber vivir.Te doy mi corazón sincero,para gritar sin miedolo hermoso que es tu amor.Señor, tengo alma misionera.Condúceme a la tierra,que tenga sed de vos.Y así en marcha iré cantando,por pueblos predicandotu grandeza, Señor.Tendré mis manos sin cansancio,tu historia entre mis labios,tu fuerza en la oración.