Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo?Ellos le respondieron: Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo? Pedro, tomando la palabra, respondió: Tú eres el Mesías de Dios.Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.El hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Jesús, me impresiona la cantidad de veces que aparece en el evangelio que estabas “orando a solas”. Tenías necesidad de apartarte, de separarte incluso físicamente de todo y de todos, para “abismarte” en ese mar infinito del amor del Padre. Desde esa experiencia, se explica todo: la cercanía con todas las personas, especialmente con aquellas que, por cualquier motivo o prejuicio, se sienten lejos de ese Padre. Gracias por esas experiencias tuyas tan maravillosas.
Para el evangelista Lucas, cuando Jesús quiere decir o hacer algo importante, siempre lo hace en “clima de oración”. Aquí se nos dice:” Jesús oraba a solas”. ¿Nos hemos detenido alguna vez en pensar en esos ratos largos de oración de Jesús a solas? Normalmente lo hacía en la montaña, “cuando todavía era muy oscuro” (Mc. 1,35). Y tal vez el no habernos detenido en algo tan esencial para Jesús, ha servido para que el verdadero rostro del Padre lo hayamos desdibujado. Porque el resultado de esa oración inefable y misteriosa de Jesús con el Padre, Jesús lo condensa en una palabra ABBA. Este es el gran mensaje de Jesús: que nuestro Dios es un Papá maravilloso. Cuando Jesús nos invita a decir Abbá no sólo quiere enseñarnos a orar, sino que quiere que vivamos esa experiencia inefable que Él tiene con el Padre. Sólo desde esa experiencia, Jesús se atreve a preguntarnos por su persona. Sólo aquel que haya vivido una experiencia de cariño y de ternura con ese Abbá, está capacitado para responder por la figura de Jesús. Se equivocó Pedro, aunque le dijo que era “El Mesías”. Estaba pensando en otro tipo de “mesianismo”. Y nos equivocamos todos si no estamos en la onda con Jesús. ¿Quién es Jesús? El amado del Padre, el enamorado del Padre, el entusiasmado por ese Padre, el identificado con ese Padre, el que sólo tiene una ocupación y preocupación: el que caigamos en la cuenta de todo lo que nos quiere y que no puede hacer otra cosa que querernos con infinito amor. Él está al tanto de todo y sólo quiere que nos abandonemos en Él.
Pídele para mí, como yo lo pido para ti, mi querido amigo, que seamos del pequeño número a quienes él mismo (Jesús) se digna instruir, y con los que goza revelándoles sus secretos. (A su amigo Bruté)
Hay una luz que ilumina mis caminos,que me acompaña en la oscuridad.Aunque camine por desiertos y montañases esa luz la que siempre estará.Él es Jesús, mi amigo incomparabley de su mano aprendo a caminar.Cuando me caigo, Él es quien me levanta.Él va conmigo, me cubre con su paz.Luz que ilumina.Luz que da vida.Luz que llena mi existir.Luz que me alumbra.Luz de mi vida.Él es Jesús, mi amigo incomparabley de su mano aprendo a caminar.Cuando me caigo, Él es quien me levanta.Él va conmigo, me cubre con su paz.