Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: Sígueme.Él se levantó y lo siguió.Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos.Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: ¿Por qué come con publicanos y pecadores?Jesús, que había oído, les dijo: No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
Muchos cristianos no han pensado suficientemente en un hecho, que se menciona en los evangelios, y que resulta asombroso. Se trata de las comidas de Jesús con las gentes de mala fama, de pésima reputación y de muy baja categoría en todos los aspectos de la vida. En las sociedades actuales hay muchas maneras de expresar el máximo reconocimiento hacia una persona y la posición social que ocupa. En la Antigüedad, el acto central de la vida social, y del reconocimiento humano, era el banquete (“Simposio”). Incluso el sitio que cada comensal ocupaba en la mesa era un criterio determinante de la importancia que se le otorgaba a la persona. Además, téngase en cuenta que el Simposio o Banquete no se reducía al hecho biológico de “comer”, sino que era sobre todo un acto social de “compartir la misma comida”. La cuestión capital no era la “comida”, sino la “comensalía” (compartir la mesa). Así lo explicaron los grandes escritores que analizaron este asunto. Cf. El Banquete de Platón, el de Jenofone, etc. (Dennis E. Smith)Así las cosas, lo más llamativo es que los relatos de “comidas compartidas”, que más destacan los evangelios, son las celebraciones de “comensalía” de Jesús con los “publicanos”, “pecadores”, y “pobres”. El capítulo 15 de Lucas es elocuente hasta el límite: todo termina con un gran “Simposio” de fiesta con el pecador extraviado. Y esto, como la respuesta a la acusación de que Jesús “comía con publicanos y pecadores “(Lc 15, 1-2).Jesús vivió con “malas compañías”: comer y beber con los excluidos de la sociedad es afirmar que tenemos que vivir nuestra religiosidad desde un modelo distinto. No el modelo de la “degeneración”, sino de la “regeneración” en la unión y el amor con todos los seres humanos.
Evitemos, con mucho cuidado, en nuestros contactos con los hombres, toda clase de singularidad. Teniendo mucho cuidado de no asustarlos con una apariencia excesivamente severa; hablarles dulcemente, aceptar sus debilidades, diría casi, respetar sus defectos; no sabríamos tomar demasiadas precauciones para no acabar de romper la caña ya cascada, para no apagar la mecha que humea todavía. (Memorial 17-18)
Señor de los afligidos,Salvador de pecadores,mientras aquellos señoresde solemnes encintados,llevan al templo sus dones,con larga cara de honrados.Ay que me gusta escuchartecuando les dices:‘la viuda, con su moneda chiquitaha dado más que vosotros,porque ha entregado su vida’.Señor de las Magdalenas,pastor de samaritanos,buscador de perlas finasperdidas en los pantanos,cómo te quedas mirandocon infinita tristezaal joven que te buscabay cabizbajo se aleja,por quedar con su dinero.¡Ay, qué difícil que pasepor esta aguja un camello!Amigo de los humildes,confidente de los niños,entre rudos pescadoresescoges a tus ministros;parece que todo fueraen tu Evangelio sorpresa;Dices: ‘felices los mansosy los que sufren pobreza;bendito son los que lloran,los sedientos de justicia,dichosos cuando os maldigan’.‘Es hijo de los demonios’,los fariseos decían,‘se mezcla con los leprososy con mujeres perdidas,el sábado no respeta.¿Dónde vamos a pararsi ha decidido sanara toda clase de gente?¡Es un hombre subversivo!Ante tanta confusiónyo me quedo con lo antiguo.Ellos miraban al cieloy Tú mirabas al hombre,cuando apartado en el montete entregabas a la oración;sólo buscabas a Dios,a tu Padre Santo y justo;en el secreto nombrabas,para que Tú los sanaras,al hombre uno por uno,y lo que el barro manchabatus ojos lo hicieron puro.