Jesús dijo a sus discípulos: Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.Den y se les dará.Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.
Para medir la misericordia, para comparar la compasión que anida en nuestro corazón, Jesús nos dio una medida: la infinita misericordia de nuestro Padre del cielo. No debemos compararnos con nadie, solo mirarlo a él y tratar al prójimo como nos trata Dios.La Novedad que Jesús quiere construir viene de la experiencia que tiene de Dios como Padre lleno de ternura, que acoge a todos, buenos y malos, que hace brillar el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.El amor verdadero no depende de lo que yo recibo del otro. El amor debe querer el bien del otro independientemente de lo que él o ella hacen por mí. Pues así es el amor de Dios por nosotros. Él es misericordioso no solamente para con los buenos, sino para con todos, hasta “con los ingratos y con los malos”. Los discípulos de Jesús debemos irradiar este amor misericordioso.Lo importante para el cristiano es el amor: «Como yo los amo, ámense también ustedes». Este amor es derramado en nuestros corazones a través del Espíritu Santo y en la Eucaristía pues Cristo se entrega como un don para que podamos amar a cada uno con Su Corazón y ser misericordiosos tal como el Padre del Cielo es misericordioso.¿Qué debo convertir en esta cuaresma para lograr una misericordia más parecida a la de Dios?
MáximaSu misericordia es grande
Cuanto más se ejercitan en la paciencia y en la caridad, más méritos ganan y mayor será su recompensa…Oh querido hijo, piensa de vez en cuando en la necesidad que tienes de que Dios sea indulgente contigo y siguiendo la palabra del evangelio, sé misericordioso para que tú mismo puedas obtener misericordia” (Al H. Enrique-María, 2 de noviembre de 1851)
Jesús habló con claridad,su voz llamaba a la caridad.«Sean ustedes, en compasión,como su Padre, en su corazón.»«No juzguen nunca, no condenen,que así del juicio se previenen.Perdonen siempre con amor,y hallarán gracia ante el Señor.»Misericordia quiero dar,quiero a los otros perdonar.Que mi medida sea total,como la tuya, celestial.«Si das con gozo y sin temor,Dios te dará aún más fervor.Vendrá a tu vida bendición,pues Él conoce tu intención.»Apretada, desbordante,su gracia cae como un río.Si doy amor, Él me da más,su generosidad no tiene fin.Misericordia quiero dar,quiero a los otros perdonar.Que mi medida sea total,como la tuya, celestial.Con su amor quiero medir,su justicia repetir.Dar sin miedo, sin dudar,pues Dios me quiere derramar.