Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre.Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre.Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.Les he dicho todo esto por medio de parábolas.Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios.Salí del Padre y vine al mundo.Ahora dejo el mundo y voy al Padre.
Cuando se pide algo a alguien, si se tiene seguridad de lo que la va a conceder, es porque se tiene también una confianza que rebasa todos los límites. Por lo que dice Jesús, la confianza se basa en dos cosas: 1) La petición va dirigida al Padre. 2) La petición se hace en nombre de Jesús. Seguramente nunca hemos pensado en que estas dos condiciones que definen el cómo tiene que ser la petición del cristiano.Ante todo, se le pide al Padre. Se sabe que los griegos, a Zeus le llamaban “rey” por su poder, pero le llamaban “padre” por su solicitud. Pues bien, según Jesús, Dios ejerce su soberanía, pero no como Rey, sino como Padre (G. Theyssen). Jesús viene a decir que el Dios que el revela, al que deja de llamarlo “Dios” y lo llama “Padre”, no tiene más soberanía que la que brota de su solicitud amorosa. El poder del Padre es su amor, porque Dios es amor (1Jn 4, 8.16). Y en el nuevo Testamento no hay más definición de Dios que esa.En segundo lugar, la petición se hace en nombre de Jesús. “En nombre de Jesús” sólo se puede pedir lo que está de acuerdo con lo que el vivió y enseñó Jesús. Pedir, “en nombre de Jesús”, éxitos, ganancias, poderes y otros intereses semejantes, ¿no es un despropósito sin pies no cabeza? ¿Por qué no pedimos, “en nombre de Jesús, con insistencia y fe, que vivamos individualmente y socialmente, según el espíritu y la letra de las Bienaventuranzas?
Sean, sean hombres de fe y vencerán al mundo. (Sermón sobre los motivos de desaliento)
Dame de tu pan, dame de beberque ando sedientoy hambriento de ti.No hay nada que sacie mi sed.Dame de tu pan, dame de beber,que sólo tu cuerpo y tu sangreavivan mi fe.Dame de tu pan, dame de beber,que yo aliviaré a mis hermanoscon hambre y con sed.Dame de tu pan, Dame de beber,que sólo tu cuerpo y tu sangreavivan mi fe.