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San Ignacio de Antioquía


1849 – El Padre la Mennais acepta encargarse de la alta dirección de los establecimientos de los Hermanos de Midi (sur de Francia)

1860 – Cuatro Hermanos, salidos de Ploërmel el 3 de septiembre de 1859, llegan a Tahití. La escuela que abrirán en el mes de diciembre será la última fundada por Juan María.

  • Por los miembros de LAM y sus proyectos y actividades como Asociación.
  • Por las ONG, que con sus aportes hacen posible que muchas de nuestras obras puedan cumplir con su misión.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la comunidad educativa de La Escuelita de Luján de Cuyo y la de Santo Domingo de la Calzada.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia Santa Teresa del Niño Jesús (Uganda – Sudán del Sur).
  • Por la paz en el mundo.

Exclaustración:
El Hermano Superior General, con el consentimiento de su Consejo, puede conceder a un Hermano profeso perpetuo, por causa grave, un indulto de exclaustración. Este indulto no podrá exceder de cinco años. Su prórroga queda reservada a la Santa Sede. El Hermano exclaustrado permanece bajo la dependencia del Hermano Superior Mayor. Durante este tiempo, no tiene voz activa ni
pasiva.

Acostúmbrense, por una dirección santa de su intención, a referir todas sus acciones a la gloria de Dios y a unirlas a las acciones de Jesucristo, para que reciban de sus méritos un valor infinito.

1976: Félix Moreno (Evaristo): Nació en San Martín de los Herreros (Palencia) en 1898. Murió en Madrid.
1998: Adelinus Kinga.

San Ignacio de Antioquía

Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que aquél que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir.

Jesús fue un hombre controvertido. Y un hombre enjuiciado y juzgado. De ahí que tuvo amigos y enemigos. Los que se pusieron de su parte y los que le negaron. Es decir, ante Jesús no cabe quedarse indiferente. Y, por tanto, la neutralidad es imposible. Esto supuesto, lo importante para nosotros está en saber siempre que este proceso sigue adelante en la historia. De forma que ahora mismo hay personas que se ponen de parte de Jesús, lo mismo que hay quienes reniegan de Él.

Evidentemente, esto no se hace en un juicio. Se hace en la vida. Hay, quienes, con sus decisiones y sus hábitos de vida, afirman que Jesús tiene razón. Lo mismo que hay quienes viven y hablan de forma que a todas horas están diciendo que Jesús se equivocó. Los que organizan sus vidas para tener asegurada su fama, su poder, su dinero, su buena imagen, su seguridad a toda costa, todos los que hacemos eso (o algo de eso), quizá sin saber lo que hacemos, lo que realmente hacemos es decirle a todo el mundo es que Jesús se equivocó. Que no le hagan caso a Jesús. Así vamos por la vida… ¡Qué vergüenza y que dolor!

La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste en la postura obstinada, ciega y firme de oposición y enfrentamiento al Evangelio, es decir, la oposición y enfrentamiento al ser humano, que ocupa el centro de las preocupaciones evangélicas. No olvidemos que, en la encarnación del Logos (que es Dios), el mismo Dios se ha fundido con el ser humano. Así las cosas, resulta lógico y coherente que blasfemar contra semejante proyecto sea imperdonable.  No porque le Padre no quiera perdonar, sino porque el que blasfema así no quiere se perdonado. ¿Qué le importa a él el perdón de eso que dicen que es Dios?

En este contexto de enfrentamiento y conflicto, Jesús advierte a sus discípulos que pueden ser conducidos “a la sinagoga”. Es decir, a un juicio religioso. Porque también puede ocurrir (y ocurre) que la religión tome decisiones y asuma formas de comportamiento que son auténticas agresiones al ser humano, a personas concretas. Y entonces, de acuerdo con lo que dice el Evangelio, se trata de agresiones contra el mismo Dios.

¡Y tú, también, lo ves todo negro! ¿Para qué sirve eso? Si juzgamos el futuro con nuestros miedos, es seguro que los males no acabarán, y que una nueva catástrofe nos amenaza de nuevo. ¿No es mejor cerrar los ojos y dormir un dulce sueño de fe, de amor, de confianza en la Providencia, antes de atormentarnos con conjeturas funestas? (ATC, 42)

Te alejaste de mí.
Estás perdido, no encuentras sentido.
Te avergüenza quien sos.
Estás dolido, te sentís vacío.

Elegí buscarte
y llorar con vos, con tu corazón,
un corazón sediento,
herido por el tiempo.

Vuelve a casa hoy.
Vuelve por favor.
Aquí yo te espero,
no tengas miedo.
Vuelve a casa hoy.
Vuelve por favor.
Necesito verte.

Elijo todo lo que sos.
Quiero estar con vos,
quiero estar con vos.

Cómo hacerte entender
lo mucho que te quiero,
lo mucho que te espero.
Te espero para abrazar
tu mundo entero
con mi amor sincero.

No importa lo que hayas hecho.
Mi amor no cambió.
Escucha mi voz,
una voz compasiva.
¡Vuelve a la vida!


San Ignacio de Antioquía fue uno de los grandes testigos del cristianismo de los primeros siglos. Nació hacia el año 35 y fue obispo de Antioquía, en la actual Turquía, una de las comunidades cristianas más antiguas. Pertenece a los Padres Apostólicos, los escritores cristianos más cercanos a la época de los apóstoles.
Durante el gobierno del emperador Trajano fue detenido por su fe y llevado a Roma bajo custodia. En el camino escribió siete cartas a distintas comunidades cristianas y al obispo Policarpo de Esmirna. En ellas animaba a permanecer unidos, vivir la caridad y conservar la fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. También destacaba la importancia de la Eucaristía y de la comunión con el obispo.
Ignacio afrontó el martirio con profunda confianza: deseaba unirse plenamente a Jesús y pidió a los cristianos de Roma que no intentaran impedir su muerte. Según la tradición, murió devorado por las fieras en Roma, hacia el año 107, aunque la fecha exacta es incierta.

Santa Margarita María Alacoque

Señor, que has dicho:
‘Dejen que los niños vengan a Mí’.
Tú me has inspirado el deseo
de dedicar mi vida
a los niños y jóvenes
para llevarlos a Ti.
Dígnate bendecir mi vocación,
asísteme en mis trabajos de hoy,
derrama sobre mí,
sobre todos mis hermanos
y sobre todos los que trabajamos
en esta obra educativa,
el espíritu de fortaleza,
de caridad y de humildad,
para que nada nos aparte
de tu servicio.
Haz que hoy cumpla con celo
el ministerio educativo
al que me has consagrado.
Hazme perseverar hasta el fin
para alcanzar así
la salvación que nos
has prometido. Amén

  • Por las misiones en la Iglesia.
  • Por los países donde reina la división, la violencia, la guerra y por los que aún viven esclavizados en nuestro mundo.
  • Por el cumpleaños de nuestro H. Justo Cuesta, de la comunidad de Bilbao.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la familia menesiana del colegio San Pablo de Luján de Cuyo y la de Reinosa.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia San Luis Gonzaga de Haití.
  • Por la comunidad de Montreal (Canadá).

Negativa de admisión:
Por motivos justos, el Hermano Provincial o el Hermano Visitador, con el consentimiento de su Consejo, puede negar a un Hermano la renovación de los votos temporales. Del mismo modo, el Hermano Superior General, con el consentimiento de su Consejo, puede negarse a admitir a un Hermano a los votos perpetuos.

Si nos afligimos hasta la turbación por no ser virtuosos, esta turbación vendría de un orgullo secreto, irritado por no poder llegar de golpe a la perfección para poder regocijarnos, contemplarnos y admirarnos de ello.

1976: Félicien Cormier (Étienne-Marie)
2018: Joseph Le Gof

Santa Margarita María Alacoque

Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros.
Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido.
Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.
A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.
Yo les indicaré a quién deben temer: teman a quien, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ése.
¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.

Señor, en este rato de oración que voy a realizar sobre el evangelio del día, me llama poderosamente la atención lo que se dice de Ti. “Miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros”. Me pregunto: ¿Qué tenía tu persona que tanto atraía a la gente? ¿Por qué la gente se pisaba por escucharte? Había en Ti algo inefable, misterioso. Brillaban tus ojos con luz propia. De tus labios salían palabras de bondad, de sabiduría, de gracia. Y, sobre todo, de verdad, de coherencia, de no decir nada que antes no lo hubieras hecho vida. Enséñame a vivir como Tú para poder dar un auténtico testimonio de Ti ante el mundo.

Hay algo que Jesús no puede tragar: la hipocresía. No se puede vivir una doble vida. No se puede encender una vela a Dios y otra al Diablo. No se puede ser cristiano en el Templo y pagano en la calle. Ni tampoco se puede uno guardar “lo que ha visto y oído”. Lo vivido, lo sentido, lo experimentado hay que proclamarlo.

Sabemos que en tiempo de Jesús, en las casas no había tejas sino azoteas, Allá se tenían diálogos, conversaciones, tertulias que, lógicamente, se escuchaban en la calle. A esto alude Jesús. Estamos en unos tiempos en los que debemos convertir nuestras casas en “terrazas” y proclamar públicamente nuestra fe. “A la crisis de Dios sólo se puede responder con la pasión por Dios” (Metz). Hoy más que nunca la Iglesia necesita hombres y mujeres apasionados de Dios, que no pueden callar lo que ellos “han visto y oído”. No hay que tener miedo. “Dios cuida hasta de los pajarillos y los cabellos de nuestra cabeza los tiene contados”. Dios, que se preocupa hasta de lo más pequeño, ¿se va a olvidar de nosotros que somos sus hijos? Él está siempre con nosotros hasta el fin del mundo.
Salgamos a la calle, a los lugares más alejados, a las periferias, pero sin miedos ni complejos. Pero salgamos convencidos de que llevamos la mejor mercancía: El Evangelio de Jesús, capaz de hacer felices a las personas.

Señor y Dios mío, antes de acabar esta oración, quiero pedirte que me llenes de tu Espíritu, que viva ilusionado por Ti, que tenga experiencias fuertes de tu amor. Qué, desde mi propia vida, sepa dar alternativas nuevas a tanta gente que va por la vida sin haber descubierto su sentido y pasa la vida sin saber para qué está en este mundo. Que sepan que se puede vivir alegre, que la vida es hermosa, que hay un Dios que nos ama apasionadamente. Y que lo ha demostrado no con meras palabras sino muriendo por nosotros en la Cruz.

¿No ves todo lo que él (Dios) hace por ti? ¿No es una gracia muy particular haberte colocado al lado de un hermano que te sirve de modelo y de un sacerdote tan celoso y tan respetable? Ten pues confianza y no te atormentes con vanos temores. (Al H. Anastasio, 30-12-1845)

Hoy canto con alegría
Porque Dios cambió mi historia:
Lo que estaba roto
Él lo restauró.
Y ahora puedo decir con todo mi corazón:
Yo soy un milagro.

Entre montañas caminé,
con frío en mi alma lloré.
Pero su luz me alcanzó
Y todo en mí floreció.
Justo al amanecer
tu amor me hizo renacer.
Ya no hay tristeza en mi ser.
Hoy vuelvo a sonreír otra vez.

Mi lágrimas se fueron ya,
su gozo me vino a abrazar.
Hoy canto sin temor.
soy libre en su amor.

Yo soy un milagro de su amor.
Su rostro en mi vida resplandeció.
Cantando en los montes voy a decir:
¡Cristo vive en mí!
Yo soy un milagro y puedo ver
que todo lo hiciste nuevo en mi ser.
con charango y flautas celebraré.
Por siempre te alabaré.

El viento canta tu verdad,
la tierra grita tu bondad.
Mi vida entera cambió,
tu mano me levantó.
De cenizas me hiciste flor,
de tristeza hiciste canción.
Mi alma canta a Ti
con gozo que no tiene fin.

Mis cadenas tú rompiste,
mi tristeza la venciste.
Hoy río sin parar,
no puedo callar.

Yo soy un milagro de su amor.
Su gracia en mi vida resplandeció.
Saltando de gozo yo cantaré.
Nunca callaré.

Yo soy un milagro y puedo ver
que todo lo hiciste nuevo en mi ser.
Con zampoña y quena celebraré.
Por siempre te alabaré.

Milagro soy, milagro soy.
Por tu amor yo vivo hoy.
Milagro soy, milagro soy.
Para Ti danzaré hoy.


Santa Margarita María Alacoque nació en Francia el 22 de julio de 1647. Perdió a su padre cuando era niña y sufrió una larga enfermedad durante su juventud. Desde pequeña mostró una profunda inclinación a la oración. En 1671 ingresó en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, donde vivió con sencillez, humildad y entrega a Dios.
Entre 1673 y 1675 tuvo experiencias místicas en las que Jesús le manifestó el amor de su Sagrado Corazón y el dolor por la indiferencia humana. El Sagrado Corazón representa el amor de Jesús por toda la humanidad: un amor que se entrega hasta el extremo y que busca una respuesta libre de nuestra parte. El corazón herido, rodeado de espinas y encendido en llamas expresa ese amor que permanece vivo aun cuando recibe rechazo e indiferencia. Promovió la comunión de los primeros viernes de mes, la Hora Santa y una fiesta dedicada al Sagrado Corazón. Al principio encontró incomprensión, incluso dentro de su comunidad, pero recibió el apoyo de su confesor, san Claudio de la Colombière.
Murió el 17 de octubre de 1690, a los 43 años, y fue canonizada por el papa Benedicto XV en 1920. Su vida invita a confiar en el amor de Jesús y a responderle con una fe que se expresa en la oración, la gratitud y el amor a los demás.

Santa Teresa de Ávila

Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén

  • Para que se desarrolle un verdadero impulso misionero en nuestra Congregación.
  • Por las vocaciones en nuestro Distrito, la comisión de Pastoral vocacional y los jóvenes en formación.
  • Por los equipos de administración de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por las Carmelitas y las monjas contemplativas.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia Nuestra Señora del Pilar.

Abandono:
El Hermano de votos temporales es libre de retirarse al término de sus votos. No puede abandonar el Instituto antes de la terminación de sus compromisos, a menos que haya sido válida y legítimamente dispensado.

Pongan todos los medios para dar a los niños que les son confiados una instrucción sólida y cristiana que les haga conocer y apreciar la verdad. Es una función preciosa a los ojos del Señor y que atraerá sobre ustedes sus bendiciones si, como lo espero, la cumplen de suerte que sirva para su gloria.

1918: Cristino Ramos (Emilio): Nació en Lerma (Burgos) en 1894. Fue enterrado en Derio (Bilbao).
2002: Octave Gosselin (Mathias)

Santa Teresa de Ávila

Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: ¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.
Así se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario.
Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden.
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Jesús está despotricando contra los fariseos y los doctores de la ley.
Jesús les dice que se ponen como los que saben, pero Dios les ha enviado profetas y ellos se dedicaron a eliminarlos. No logran la salvación para ellos y no dejan entrar a los demás. A ellos se les pedirá cuenta de sus acciones.

Nosotros podemos ser doctores de la ley para otros. Somos los que sabemos, los que hemos estudiado y hablamos en nombre de Dios. Pero podemos ser guías ciegos, como estos señores que se desviaron del espíritu de la ley, para acentuar su letra pura y dura. Y la ley sin misericordia condena en lugar de salvar, encadena en lugar de liberar, excluye en lugar de incluir.
Esperemos no escuchar un día lo mismo que escucharon estos doctores de boca de Jesús.

Cuando pensamos en ello (el orgullo), delante de Dios, nos extrañamos, es cierto, de esta especie de locura que nos lleva continuamente, como a pesar nuestro, a orgullecernos de todo, a presumir de nuestras fuerzas y a atribuirnos el bien del cual la gracia es el único principio. Pero la confesión de nuestra debilidad y de nuestras equivocaciones no es todavía la humildad, y muy a menudo las confundimos con ella, de modo que no tenemos más que una humildad aparente, exterior, de palabras. ¡Cuántas astucias tiene el orgullo! ¡Cuántas trampas nos tiende! ¡Y qué fácil es dejarse engañar! (Sobre la humildad. S. VII 767)

Nada te turbe,
nada te espante.
Todo se pasa.
Dios no se muda.

La paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
Sólo Dios basta.


Santa Teresa de Ávila, también llamada Teresa de Jesús, nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Desde niña mostró interés por la vida de los santos. A los veinte años ingresó en el monasterio carmelita de la Encarnación. Durante años atravesó enfermedades y una lucha interior entre su deseo de entregarse a Dios y sus apegos personales, hasta que vivió una profunda conversión que fortaleció su vida de oración.
Buscando una vida religiosa más sencilla, fraterna y centrada en Dios, inició la reforma del Carmelo. En 1562 fundó el convento de San José de Ávila, y luego recorrió España estableciendo nuevas comunidades, a pesar de las dificultades y oposiciones. Con la colaboración de san Juan de la Cruz, la reforma se extendió también a los religiosos. Teresa combinaba una intensa experiencia espiritual con sentido práctico, humor y gran capacidad para conducir a sus comunidades.
Dejó obras fundamentales, como Libro de la vida, Camino de perfección y Las moradas, en las que presenta la oración como una relación de amistad con Dios y un camino que transforma la vida. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Fue canonizada en 1622 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1970, siendo la primera mujer en recibir ese título.

San Calixto I

Te ofrezco, ¡oh Dios!
mi fortuna, mi tiempo, mi libertad,
mi reputación, mi cuerpo,
mi alma, mi vida;
me entrego todo, sí todo, sin excepción.
Dispón pues de mí
y de todo lo que es mío,
según te plazca.
Yo no tengo ahora otro pensamiento,
otro deseo,
que el de contribuir a tu gloria
según la medida completa
de mis medios y mis fuerzas. (Juan María)

  • Por los docentes y los alumnos de nuestras comunidades educativas, sobre todo los más necesitados.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia San Juan Bautista.
  • Por la familia menesiana del Centro Educacional de Culiprán y la de Portugalete.
  • Para que seamos fieles a nuestra consagración.
  • Por la comunidad de Nyundo (Ruanda).

Fruto de la formación:
Siguiendo este camino de formación a lo largo del tiempo, el Hermano continúa recibiendo su vocación con agradecimiento,
como un don siempre nuevo. Así, en la vigilancia evangélica de sí mismo y en comunidad, puede escuchar cómo el Espíritu
le invita a poner en práctica el carisma recibido de los Fundadores para el mundo de hoy.

¡Oh! ¡Qué hermosa es nuestra vocación! ¡Qué alegría para nosotros estar, de alguna manera, obligados a obrar aún mejor al día siguiente, que el día anterior!


2000: Narciso Angulo (Cipriano): Nació en Comunión (Álava) el 30 de octubre de 1930. Trabajó en Argentina y Uruguay desde el año 1962 hasta 1998. Murió en Madrid.


2008: Ildefonso García (Aureliano): Nació en Valtierra Albacastro (Burgos) el 24 de enero de 1920. Trabajó en Argentina y Uruguay desde el año 1950 hasta 1986. Murió en Bilbao.


1995: René Boursier (Cléonice-Joseph)

San Calixto I

Jesús dijo a los fariseos: ¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!
¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!
Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros.
Él le respondió: ¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!

Duro, muy duro el relato que Lucas nos hace de este episodio, en el que Jesús, se dirige a los fariseos que presumían de ser justos y cumplidores de la ley. Les reprocha que sus actos estén dirigidos realmente de cara a la galería, olvidándose de lo realmente importante.

Jesús enumera una serie de lamentaciones para denunciar dos deformaciones religiosas típicas: la hipocresía y la vanidad. Y es que cuando las personas se focalizan en el cumplimiento externo meticuloso, suele haber detrás un corazón olvidado de la justicia y el amor.

Este duro discurso de Jesús, también debe hablarnos algo hoy. Cuántos de nosotros nos convertimos en “Cristianos de Vitrina”. Nos gusta aparentar lo buenos que somos, colocarnos en sitios destacados para que nos vean, que la gente nos admire por lo que aparentamos ser y no somos. La hipocresía mantiene una apariencia engañadora. ¿Hasta dónde actúa en mí la hipocresía? ¿Hasta dónde actúa en nuestra Iglesia? (Boosco)

No entiendo lo audaz que eres al pedirme un certificado de buena conducta. ¿No te hice yo mismo, en el momento de tu partida, los reproches que la gente te hace hoy? ¡Y te los mereces! ¡Lamentablemente eres un hombre deshonesto! Eso es lo que puedo certificar. (A un Hermano, 06-01-1850)

Antes mi vida era falacia y teoría
y en la práctica todo era mentira.
Tenía otra cara, una que no es.
Peor que Pinocho, una vida al revés.
Y queriendo sostener mi apariencia
este fariseo se estrelló con su presencia.
Mi careta se cayó y cayó,
y como Pablo, el religioso en mi murió.

No vengas a probarme, tentarme,
juzgarme, calificarme.
Llegas demasiado tarde.

Yo no te miento.
Si ves por dentro.
Jesús me hizo nuevo.
Mi fariseo murió por dentro.

Salí corriendo de la cárcel de la hipocresía,
porque Jesús cerró la puerta de la vida vacía.
Ya no me importan las ganancias ni las apariencias,
lo que tengo y lo que soy es por su presencia.
Ya no me importa la fama o el dinero.
Lo que quiero es irme con Jesús al cielo.
No es por mi cara, no es por mi fama,
Es simplemente que Cristo me ama.
Es su sustento, el que me da aliento,
pues seguidores no es lo que quiero.
Ya suficiente si a Él lo tengo.
En esta vida nada se compara con su amor eterno.

No vengas a probarme, tentarme,
juzgarme, calificarme.
Llegas demasiado tarde.

Yo no te miento.
Si ves por dentro
Jesús me hizo nuevo.
Mi fariseo murió por dentro.

No te miento, no soy perfecto.
No estoy diciendo que soy de otro universo
y yo lo entiendo.
Sólo es que adentro ahora soy nuevo.


San Calixto I fue papa y mártir a comienzos del siglo III. Nació en Roma y durante su juventud fue esclavo. Su vida estuvo marcada por numerosas dificultades, entre ellas la condena a trabajos forzados en las minas de Cerdeña. Después de ser liberado, colaboró con el papa Ceferino, quien le confió la administración del cementerio cristiano que hoy conocemos como las catacumbas de San Calixto.
Fue elegido papa en el año 217. Se destacó por su actitud misericordiosa hacia los pecadores arrepentidos: defendía que quienes habían cometido faltas graves podían recibir el perdón y volver a la comunidad cristiana mediante la penitencia. Esta postura provocó la oposición de sectores más rigurosos, especialmente de Hipólito de Roma.
Murió en el año 222, probablemente durante una revuelta popular en el barrio romano de Trastevere.

Martes de la semana 28º durante el año

Señor,
que puedas encontrar en nosotros
todas las perfecciones de tu Hijo,
que seamos,
en la medida que lo permita
la debilidad humana,
revestidos de Jesucristo,
que sigamos a Cristo
en todos sus caminos,
que juzguemos todas las cosas
como él las juzga,
que amemos lo que él ama,
que despreciemos lo que él desprecia.
En una palabra,
que todos nuestros pensamientos
sean conformes a sus pensamientos
y que seamos su imagen viva. Amén
(Juan María)

  • Por los catequistas y agentes de pastoral de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia San Miguel Arcángel (Kenia – Tanzania).
  • Por las vocaciones de laicos y hermanos en nuestra congregación.
  • Por la comunidad menesiana de Quinta Normal y la de Nanclares de la Oca.
  • Por la paz en el mundo.

La Congregación:
El Hermano Superior General y su Consejo promueven los elementos esenciales de un itinerario de formación común a toda la Congregación. A través de las orientaciones y recursos propuestos, el Gobierno General anima y acompaña las iniciativas de las Provincias y Distritos. Presta especial atención a la formación de los Formadores y de los Superiores de Comunidad.

No des ninguna importancia a los chismes que te han contado y no hagas ningún reproche a los que supones que los han difundido: Dios recompensará este pequeño sacrificio que le vas a hacer. Ten ánimo, hijo mío.

1969: Louis Houis (Adrien-Charles)
2011: Gérard Majella Nsubuga (Majella of Jesu)
2014: Henri Rivière (Guy-Léon)

Martes de la semana 28º durante el año

Un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: ¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.

San Lucas nos presenta a Jesús invitado por un fariseo. Por el modo como introduce la escena el evangelista, ha debido escuchar la enseñanza de Jesús, pues dice que, al terminar de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él. El Señor aceptó y entró en su casa.

Este fariseo no puede dejar de lado la formación recibida, en la que se carga el acento en lo puramente formal. De ahí su asombro al observar que Jesús no guarda la tradición de lavarse las manos antes de comer.

Al percibirlo Jesús, ahí mismo le dice: “Ustedes, los fariseos, limpian por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosan de perversidad y maldad”.
Jesús señala el sistema distorsionado, que es necesario corregir. Hay que iluminar esa situación y Jesús lo hace, sin cuidarse de lo políticamente correcto, de no ofender al que le había invitado.

Le hace una oportuna llamada de atención, para que considere la necesidad de renovarse interiormente y que, de lo que allí haya, hable la boca y se manifieste en las obras.
No se trata de aparentar, sino de ser en verdad fieles a lo que realmente importa y que eso se ponga de manifiesto en la conducta basada en la verdad y la justicia.

¿Cómo resuena en mí esta palabra? ¿Habla mi boca de lo que abunda el corazón?

¡Vengan! Pero con intenciones puras. Lejos de ustedes todo espíritu de curiosidad y de hipocresía. Vengan con un corazón recto. Aporten a la misión el deseo sincero de convertirse. Díganle a Dios con todo el corazón que quieren ser sanados. (Sermón 18. Sobre la misión)

¿Qué hay en tu corazón
que haya sobrevivido,
que lleve puesto el ropaje
de cuando niño?
¿Qué hay en tu corazón
que llene de luz tu cara,
que haga brillar de fe tu mirada?
¿Qué hay en tu corazón
que tenga algo de rareza,
que sea como pasar
una puerta estrecha?
¿Qué hay en tu corazón
uniendo lo que más amas
con todo lo que en verdad
hace falta?

¿Qué hay en tu corazón?
¿Qué hay en tu corazón
sin miedo a la sensatez
ni alas circunstancias?
¿Qué hay en tu corazón
que mezcle paz y añoranza,
que tenga el sello indeleble
de la esperanza?

¿Qué hay en tu corazón
capaz de sentir asombro
y aquella humildad
que tiene el retorno?
¿Qué hay en tu corazón
creyendo aún en milagros
Y viéndolos suceder
a cada paso?

¿Qué hay en tu corazón, dime,
qué hay en tu corazón,
que sea la voz de Dios.

Diciendo tu nombre,
que tenga la candidez
de los primeros amores,
del viento cuando desciende
desde los montes?

Que sea soplo de vida
girando en un rincón,
gritando tu semejanza
 con el Señor.