En las categorías Evangelio, Calendario y Novena, se sugiere ampliar el rango de fechas unos días antes.
Plantemos la cruz en el fondo de nuestra alma; hundámosla bien y con fuerza en esta alma, con el fin, por así decirlo, de que ella arranque con su pie sagrado todas las afecciones terrenas, todos los sentimientos de vanagloria, de curiosidad, de deseo de mundanidad, que se levantan de ahí sin cesar y a nuestro pesar.No sepamos más que una cosa: Jesús y Jesús crucificado; que nos desprecien, que nos insulten, que nos persigan, poco importa, pronto podremos regocijarnos (Retiro de la congregación de S. Méen, S VIII 2525)
No me mueve, mi Dios, para quererteel cielo que me tienes prometido,ni me mueve el infierno tan temidopara dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, Señor, muéveme el verteclavado en una cruz y escarnecido,muéveme ver tu cuerpo tan herido,muévenme tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,y aunque no hubiera infierno, te temiera.No me tienes que dar porque te quiera,pues, aunque lo que espero no esperara,lo mismo que te quiero te quisiera.
Antífona 1“Es en la escuela del crucifijo que uno aprende a conocerlo a Jesucristo”.
Salmo 77 IBondad de Dios e infidelidad del puebloEscucha, pueblo mío, mi enseñanza,inclina el oído a las palabras de mi boca:que voy a abrir mi boca a las sentencias,para que broten los enigmas del pasado.Lo que oímos y aprendimos,lo que nuestros padres nos contaron,no lo ocultaremos a sus hijos,lo contaremos a la futura generación:las alabanzas del Señor, su poder,las maravillas que realizó;porque él estableció una norma para Jacob,dio una ley a Israel.Él mandó a nuestros padresque lo enseñaran a sus hijos,para que lo supiera la generación siguiente;los hijos que nacieran después.Que surjan y lo cuenten a sus hijos,para que pongan en Dios su confianzay no olviden las acciones de Dios,sino que guarden sus mandamientos;para que no imiten a sus padres,generación rebelde y pertinaz;generación de corazón inconstante,de espíritu infiel a Dios.Los arqueros de la tribu de Efraímvolvieron la espalda en la batalla;no guardaron la alianza de Dios,se negaron a seguir su ley,echando en olvido sus acciones,las maravillas que les había mostrado,cuando hizo portentos a vista de sus padres,en el país de Egipto, en el campo de Soán:hendió el mar para abrirles paso,sujetando las aguas como muros;los guiaba de día con una nube,de noche con el resplandor del fuego;hendió la roca en el desierto,y les dio a beber raudales de agua;sacó arroyos de la peña,hizo correr las aguas como ríos.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2«Un verdadero hermano debe llevar el crucifijo más en su corazón que en su pecho».
Salmo 77 IIPero ellos volvieron a pecar contra él,y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:tentaron a Dios en sus corazones,pidiendo una comida a su gusto;hablaron contra Dios: «¿podrá Diospreparar una mesa en el desierto?Él hirió la roca, brotó aguay desbordaron los torrentes;pero ¿podrá también darnos pan,proveer de carne a su pueblo?»Lo oyó el Señor, y se indignó;un fuego se encendió contra Jacob,hervía su cólera contra Israel,porque no tenían fe en Diosni confiaban en su auxilio.Pero dio orden a las altas nubes,abrió las compuertas del cielo:hizo llover sobre ellos maná,les dio un trigo celeste;y el hombre comió pan de ángeles,les mandó provisiones hasta la hartura.Hizo soplar desde el cielo el levante,y dirigió con su fuerza el viento sur;hizo llover carne como una polvareda,y volátiles como arena del mar;los hizo caer en mitad del campamento,alrededor de sus tiendas.Ellos comieron y se hartaron,así satisfizo su avidez;pero con la avidez recién saciada,con la comida aún en la boca,la ira de Dios hirvió contra ellos:mató a los más robustos,doblegó a la flor de Israel.Y, con todo, volvieron a pecar,y no dieron fe a sus milagros:entonces consumió sus días en un soplo,sus años en un momento;y, cuando los hacía morir, lo buscaban,y madrugaban para volverse hacia Dios;se acordaban de que Dios era su roca,el Dios Altísimo, su redentor.Lo adulaban con sus bocas,pero sus lenguas mentían:su corazón no era sincero con él,ni eran fieles a su alianza.Él, en cambio, sentía lástima,perdonaba la culpa y no los destruía:una y otra vez reprimió su cólera,y no despertaba todo su furor;acordándose de que eran de carne,un aliento fugaz que no torna.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Este libro (la Biblia) no es como los otros libros que los hombres (y mujeres) escriben o explican tan penosamente; éste está abierto para todos, y cada uno puede leer, de alguna manera, los secretos de Dios, sin tener necesidad de ningún esfuerzo espiritual para entenderlos.Al poner los ojos sobre la cruz, el más simple de los fieles pronto ve hasta qué punto Dios lo ha amado; descubre la profundidad del abismo al que el pecado nos ha hecho descender, considerando los dolorosos esfuerzos que la caridad de Jesús ha tenido que hacer para sacarnos de él; juzga la dignidad y el precio de su alma, pensando lo que Jesús ha ofrecido para salvarla; y si alguna cosa le podía dar idea de la dicha que el ojo no ha podido ver, y que sin embargo nos está reservada, será también la cruz, porque nos ha dicho que ha sido necesario que Cristo fuera expuesto a tanto dolor y saciado de tantos oprobios para conseguirnos participar con él en su eterna gloria (A las hermanas de la Cruz de Tréguier, S VII 2191)
AntífonaNo sepamos más que una cosa: Jesús y Jesús crucificado; que nos desprecien, que nos insulten, que nos persigan, poco importa, o mejor, debemos alegrarnos; (…) este es el día del Señor, alegrémonos y démosle gracias.
Maravillas hizo en mí,mi alma canta de gozo,pues al ver mi pequeñezse detuvieron sus ojos.Y el que es santo y poderosohoy aguarda por mi sí.Mi alma canta de gozo,maravillas hizo en mí.Maravillas hizo en mí.Del alma brota mi canto.El Señor me ha amadomás que a los lirios del campo.Por el Espíritu SantoÉl habita hoy en mí.No cese nunca mi canto.Maravillas hizo en mí.
A cada intención respondemos:Por tu Cruz y resurrección, nos has salvado Señor.
-. Gracias Padre, por habernos enviado a tu Hijo único para salvarnos.
-. Gracias Padre, por sostener a tu Hijo en el camino de la entrega hasta el final.
-. Gracias Padre, por enviar a tus ángeles para consolar a tu Hijo en Getsemaní.
-. Gracias Padre, por tantos hermanos y hermanas que viven entregados por amor a los demás.
-. Gracias Padre, por sostenernos en nuestras luchas internas para que no claudiquemos.
-. Gracias Padre, por enviar a tus ángeles para que consuelen a los que están en la tribulación.
Dios de infinita misericordia, que por la Cruz gloriosa de tu Hijo nos has redimido y nos has dado vida eterna, concédenos mirar siempre este signo de amor para que, abrazando nuestra propia cruz, sigamos fielmente a Jesús, nuestro Salvador, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
¡Ayúdame a mirar la Cruz desde la perspectiva de tu amor, para comprender todo lo que has hecho por mí!¡Señor, ayúdame a comprender, que llevar la cruz con amor es signo de victoria!¡Señor, que cada vez que me persigne, sea consciente de que estoy marcando tu presencia en mí!¡Que cada vez que contemple tu cruz mis ojos se centren en Ti, levantado en lo alto, exaltado por Dios, triunfante ante el dolor, el sufrimiento y la angustia, vencedor de la muerte y del pecado!¡Que sea capaz de entender que tus brazos abiertos en la cruz son un signo de acogida y de amor!¡Que no me acostumbre a verte crucificado, Señor!¡Señor que tu cruz me una más a Ti!¡Gracias Señor por tanto amor, por tanta misericordia, por tanta generosidad!
«Me muestran la cruz y me dicen: ¡Huye! No, no huiré, iré hacia adelante, la tomaré, abrazaré la cruz, porque es por la cruz por la que he sido salvado. ¡Oh cruz, mi única esperanza! Cruz divina, yo te abrazo vivamente, es por Ti que quiero morir». (Memorial 28)
Señor, que puedas encontrar en nosotrostodas las perfecciones de tu Hijo, que seamos,en la medida que nos lo permita la humana debilidad,revestidos de Jesucristo,que sigamos a Cristo en todos sus caminos,que juzguemos todas las cosas como Él las juzga,que amemos lo que Él ama,que despreciemos lo que él desprecia,que todos nuestros pensamientossean conformes a sus pensamientosy que seamos su imagen viva. (JMLM)
Cuánto he esperado este momento,cuánto he esperado que estuvieras aquí,cuánto he esperado que me hablaras,cuánto he esperado que vinieras a mí.Yo sé bien lo que has vivido,sé también lo que has llorado,yo sé bien lo que has sufrido,pues de tu lado no me he ido.Pues nadie te ama como yo.Pues nadie te ama como yo.Mira la cruz,esa es mi más grande prueba.Nadie te ama como yo.Pues nadie te ama como yo.Pues nadie te ama como yo.Mira la cruz. Fue por ti,fue porque te amo.Nadie te ama como yo.Yo sé bien lo que me dices,aunque a veces no me hables,yo sé bien lo que tú sientes,aunque nunca lo compartes.A tu lado he caminado,junto a ti yo siempre he ido,aún a veces te he cargado,yo he sido tu mejor amigo.
Antífona 1No basta llevar el crucifijo en el pecho, es necesario tener en el corazón un sincero amor a la cruz.
Salmo 21 IEl siervo de Dios sufrienteDios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?;a pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.Dios mío, de día te grito, y no respondes;de noche, y no me haces caso;aunque tú habitas en el santuario,esperanza de Israel.En ti confiaban nuestros padres;confiaban, y los ponías a salvo;a ti gritaban, y quedaban libres,en ti confiaban, y no los defraudaste.Pero yo soy un gusano, no un hombre,vergüenza de la gente, desprecio del pueblo;al verme se burlan de mí,hacen visajes, menean la cabeza:«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;que lo libre si tanto lo quiere.»Tú eres quien me sacó del vientre,me tenías confiado en los pechos de mi madre;desde el seno pasé a tus manos,desde el vientre materno tú eres mi Dios.No te quedes lejos, que el peligro está cercay nadie me socorre.Me acorrala un tropel de novillos,me cercan toros de Basán;abren contra mí las faucesleones que descuartizan y rugen.Estoy como agua derramada,tengo los huesos descoyuntados;mi corazón, como cera,se derrite en mis entrañas;mi garganta está seca como una teja,la lengua se me pega al paladar;me aprietas contra el polvo de la muerte.Me acorrala una jauría de mastines,me cerca una banda de malhechores;me taladran las manos y los pies,puedo contar mis huesos.Ellos me miran triunfantes,se reparten mi ropa,echan a suerte mi túnica.Pero tú, Señor, no te quedes lejos;fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.Líbrame a mí de la espada,y a mi única vida, de la garra del mastín;sálvame de las fauces del león;a este pobre, de los cuernos del búfalo.Contaré tu fama a mis hermanos,en medio de la asamblea te alabaré.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2Recuerde que debe tener en el corazón un sincero amor de esta cruz, de la cual lleva la imagen en el pecho.
Salmo 21 IIFieles del Señor, alábenlo;linaje de Jacob, glorifíquenlo;témanlo, linaje de Israel.Porque no ha sentido desprecio ni repugnanciahacia el pobre desgraciado;no le ha escondido su rostro:cuando pidió auxilio, lo escuchó.Él es mi alabanza en la gran asamblea,cumpliré mis votos delante de sus fieles.Los desvalidos comerán hasta saciarse,alabarán al Señor los que lo buscan:viva su corazón por siempre.Lo recordarán y volverán al Señorhasta de los confines del orbe;en su presencia se postraránlas familias de los pueblos.Porque del Señor es el reino,él gobierna a los pueblos.Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,ante él se inclinarán los que bajan al polvo.Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,hablarán del Señor a la generación futura,contarán su justicia al pueblo que ha de nacer;todo lo que hizo el Señor.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sin duda tendremos que sufrir en estas pruebas; ¡Bendito sea Dios! Después de todo, somos los discípulos de ese Jesús que ha vivido pobre, que fue humillado y condenado al suplicio de la cruz. Considerémonos pues, felices cuando Dios nos llama a llevar la imagen de su divino Hijo traicionado, ultrajado, crucificado; no vivamos más que de la pura fe, no toquemos la tierra más que con nuestros pies; que nuestros corazones se eleven hasta el cielo.Hijos míos todas las palmas de los mártires, de los confesores de la fe, del celo apostólico no han sido aún distribuidas; quedan para nosotros. Vayamos pues, con alegría, ante las que nos son ofrecidas para conquistar; lancémonos a tomarlas; y si perseveramos hasta el fin; serán nuestras (Apertura de un retiro a los Hermanos, S VII 2247)
Antífona¿Acaso Jesucristo nos dejó su evangelio para adularnos los oídos? La cruz, la cruz, ésa es su elocuencia. Ella es tan hermosa que ha persuadido a los sabios y a los ignorantes, al griego y al bárbaro; es tan fuerte que ha subyugado la tierra.
Bendito es nuestro Diosporque ha venido a redimira su pueblo con amor.Él nos envió al poderoso salvador ,Jesucristo, el Señor.Y así nos concedió ser libres del temoral rescatarnos del poder del mal,a fin de servir con justicia y santidady hacer su perfecta voluntad./Amén y amén/ (bis)
A cada intención respondemos:Por tu Cruz, redimiste al mundo
-. Señor, que al contemplarte en la cruz recordemos tu amor inmenso por nosotros.
-. Señor, que al ver hermanos y hermanas que sufren no nos quedemos de brazos cruzados.
-. Señor, agudiza nuestra sensibilidad para percibir el dolor de nuestros hermanos de comunidad.
-. Señor, enséñanos a orar por las necesidades del género humano.
-. Señor, danos la gracia de unir nuestros sufrimientos a tus sufrimientos, por la redención del mundo.
-. Señor, que la Familia Menesiana sepa aliviar el dolor de los más pequeños, allí donde hace misión.
Señor Jesús, al comenzar el día,te ofrecemos nuestra vida entera.Que el amor fraterno reine entre todoslos que formamos comunidad.Que cada uno se sienta felizcon la alegría de los demás,y sufra con sus penas.Que todos nos prestemos ayuda mutuapara ir a Dios y realizar su obra cada día.Que no existan jamás entre nosotrosni contiendas ni rivalidades,ni secretas envidias, ni palabras duras.Aparta de nosotros, Señor, todo lo que hiere,todo lo que divide,todo lo que altera la caridad.Haz, Señor, que hoy y siempreintentemos ayudarnosunos a otros a ser santos.Que todos vivamos hoy con dulzura,paciencia, humildady fidelidad a tu Palabra.(Regla de 1835)
Examen médico y evaluación psicológica: Antes del noviciado, el candidato se somete a un reconocimiento médico y a una evaluación psicológica por parte de personas cualificadas. Se presta especial atención a los requisitos del protocolo del Instituto sobre la protección de menores y adultos vulnerables.
¡Qué hermosa es su misión y cuánto bendigo a Dios por habérselas dado, porque trabajando en la santificación de los niños que les son confiados, es como trabajan en su propia santificación!
1937: Rigoberto Argüeso (Feliciano): Nació en Llano (Cantabria) en 1919. Murió durante la guerra civil española en Plasencia (Cáceres)1966: Adalbert Benoît Fraser1997: Remo Carnir (Costantino): Nació en Roma y murió en Castelgandolfo. 2006: Marcel Hubert (Hubert)
Se adelantó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces Jesús le respondió: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: Señor, dame un plazo y te pagaré todo.El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: Págame lo que me debes. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: Dame un plazo y te pagaré la deuda. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.Este lo mandó llamar y le dijo: ¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.
El evangelio de hoy es continuación del que leíamos el domingo pasado. Allí se daba por supuesto el perdón. Hoy es el tema principal.Mateo sigue con la instrucción sobre cómo comportarse con los hermanos dentro de la comunidad. Sin perdón mutuo es imposible la convivencia comunitaria. El perdón no es más que una de las manifestaciones del amor y está en conexión directa con el amor al enemigo.Entre los seres humanos es impensable un verdadero amor que no lleve implícito el perdón. Dejaríamos de ser humanos si pudiéramos eliminar la posibilidad de fallar. Jesús está en la casa y les está enseñando a sus discípulos cómo deben ser las relaciones en la comunidad cristiana. Pedro se acerca, y como en otras ocasiones, lo hace representando al grupo de seguidores: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Su pregunta no es mezquina, sino enormemente generosa. Le ha escuchado a Jesús sus parábolas sobre la misericordia de Dios. Conoce su capacidad de comprender, disculpar y perdonar. También él está dispuesto a perdonar «muchas veces», pero ¿no hay un límite? La respuesta de Jesús es contundente: «No te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete«. Es decir, has de perdonar siempre, en todo momento, de manera incondicional, como Dios, que ofrece a todos su perdón y misericordia y no anda volviendo sobre sus pasos con el objeto de retirar el perdón cuando uno de sus hijos, como el de la parábola, es incapaz de perdonar a su hermano una pequeñez.Recordemos que toda parábola cuestiona la imagen de Dios preestablecida en el pueblo de Israel. Esta no es una excepción. El Dios de Jesús perdona y perdona siempre, aun cuando no perdonemos al hermano. La parábola cuestiona la imagen de Dios que tenía el pueblo de Israel, un dios que se mueve en la dinámica de los premios y castigos, no es el Dios revelado por Jesús. Pareciera decirles Jesús: ese no es mi Padre. Mi Padre cuando perdona, perdona. No vuelve atrás, aunque tú sí vuelvas atrás, o aunque tú no procedas como todos hubieran esperado que procedas. Ese Dios que premia y castiga nos permite a nosotros hacer lo mismo con los demás. Esta es la razón por la que nos sentimos tan identificados con Él. Primero hemos fabricado un dios a nuestra imagen, y después nos hemos conformado con imitarle. Un dios con gestos bondadosos ante la súplica de la persona y que luego por la presión de otras, que hubieran esperado que su compañero actuara de otra manera, y no con crueldad, no puede más que generar turbación, miedo, temor y no saber a qué atenerse. Este, evidentemente, no es el Dios Padre de Jesús.Jesús vino a inaugurar un nuevo orden de las cosas inspirado en la compasión de su Padre. Y porque su Padre es misericordioso, nosotros estamos llamados a imitarlo, tanto y en cuanto la humana debilidad nos lo permita. ¡El Dios de la misericordia es la mejor noticia que podemos escuchar todos! Ser misericordiosos como el Padre del cielo, es lo único que nos puede liberar de la impiedad y la crueldad. Si los hombres y mujeres vivieran del perdón y la misericordia de Dios, un nuevo orden de cosas se está introduciendo en el mundo, donde la compasión no es ya una excepción o un gesto admirable sino una exigencia del amor. Es la forma práctica de acoger y extender el reinado de Dios en medio de sus hijos e hijas.El perdón recibido nos capacita para perdonar, así como el saberme amado que capacita para amar. La capacidad de perdonar nos da un misterioso parecido con Dios, pues al perdonar y perdonarme, me parezco a Dios que es misericordia y ternura. El perdonar no es debilidad, es grandeza humana que manifiesta algo de lo divino que hay en nosotros. La dinámica del perdón nos va moldeando en un parecido con Jesús.Ahora bien, cuando no vivimos en esa dinámica hay consecuencias y serias, escuchemos a Juan María: «Se dirá el último día a aquellos que no han practicado la misericordia hacia sus hermanos: no han traído aquí ningún sentimiento de humanidad, no encontrarán ninguno; han sembrado la dureza, la inhumanidad, recogerán las gavillas. Han huido de la misericordia, ella se alejará de ustedes. Han despreciado a los pobres, serán despreciados de Aquél que se ha hecho pobre por amor a ustedes». (S. IX p. 2586).Observemos que Juan María hace un paralelo entre la misericordia y la humanidad, entre la dureza y la inhumanidad. La misericordia nos humaniza, nos hace semejantes al humano con mayúsculas, Jesús. La dureza nos aleja de lo que somos y de lo que estamos llamados a ser. El perdón sólo puede nacer de un verdadero amor. Y no es fácil perdonar, como no es fácil amar. Va en contra de todos los instintos. Va en contra de lo razonable. Los razonamientos nunca nos convencerán de que tenemos que perdonar. Pero, al perdonar no le estamos haciendo un bien al otro, nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, pues dejamos de cargar la mochila del enojo, de la bronca, del malestar, y nos liberamos para vivir y caminar con más soltura y libertad. Quien no perdona queda atado a lo padecido, sufrido y lo lleva con él permanentemente. Ahora bien, es justo decir que perdonar no es olvidar. Perdonar es soltar. Pero, muchas veces es necesario recordar, para no volver a caer en las mismas redes.En la Iglesia hacen falta hombres y mujeres que estén dispuestos a perdonar como él, introduciendo entre nosotros sus gestos de perdón en toda su gratuidad y grandeza. Es lo que mejor hace brillar en la Iglesia el rostro de Cristo.
Los discípulos entre ellos: La vida comunitaria tiene sus roces inevitables, los apóstoles venían haciendo experiencia de ello en el seno de sus familias y en la nueva comunidad constituida por Jesús. Una clave aportará Jesús: el perdón y el perdón siempre. El perdón es el aceite que suaviza las relaciones, es perfume que exhala agradable, es la posibilidad de seguir caminando. Sin perdón no hay relación humana que crezca.
Somos aún su pueblo, somos las ovejas que su mano conduce; El escuchará nuestros gemidos, porque está lleno de bondad, de dulzura, de compasión, para con aquellos que le invocan; y según el bello pensamiento de san Juan Crisóstomo, espera a dar a luz su misericordia con el mismo ardor que una mujer espera dar a luz; (ATC I p. 330)
Perdónanos, Señor,si venimos a tu altary decimos que te amamossin amar a los demás.Perdónanos, Señor,nuestra falta de humildad,nuestra falta de servicioy por no ser signos de paz.Perdónanos, Señor,por juzgar a los demás,cuando abrimos nuestros labiosy sólo brota la maldad.Perdónanos, Señor,cuando el odio puede másy buscamos la venganzaantes que la caridad.Perdónanos, Señor, hemos fallado.Te pedimos, cambia nuestro corazón,porque sólo con tu Espíritu podremoshacer vida tu mandato del amor.Nos pides perdonar pues, perdonando,sólo así el perdón podemos alcanzar.Es por eso, nuestro Dios,hoy te rogamos,nos bendigas con el don de perdonar.Perdónanos, Señor,por dejarnos arrastrarpor la ira y lastimamosa los que queremos mal.Perdónanos, Señor,nuestra falta de bondad,nuestra falta de paciencia,comprensión y caridad.Perdónanos, Señor,si vivimos sin actuar,por dejar abandonadosa los que sufren soledad.Por no ver que estás ahíen los que no tienen pan,por ser tan indiferentesen toda la caridad.Perdónanos, Señor,porque toca nuestra fe,por dudar de tu Palabra,por dudar de tu poder.Perdónanos, Señor,por nuestra inconformidad,por no ser agradecidospor la vida que nos das.
1968 – Llegada de nuestros primeros Hermanos a Ruanda.
Preparación al Noviciado:El postulantado proporciona una preparación más directa al Noviciado mediante una profundización en la vida cristiana y un mejor discernimiento de la llamada de Dios. Es preferible que se haga fuera de la casa del Noviciado, pero los responsables permanecen en contacto con el Maestro de Novicios.
Veo con satisfacción el progreso de tus alumnos en las ciencias humanas; sin embargo, lo que deseo por encima de todo, es saber que hacen mayores progresos aún en las ciencias de los santos: tienes que darles no sólo instrucción, sino también educación cristiana; que éste sea el objeto principal de tus preocupaciones y de tus trabajos.
1981: Adélard Laliberté (Alexandre Louis)1991: Guy Jolicoeur (Florentien-Marie)1992: Eugène Bédard (Paul-André)
Jesús dijo a sus discípulos: No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos.Cada árbol se reconoce por su fruto.No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.¿Por qué ustedes me llaman: ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.
Cuando Jesús dice que se conoce el árbol por los frutos que produce, lo que plantea en realidad es una forma de entender la fe que se parece mucho al “pragmatismo”. Es decir, la corriente de pensamiento (nacida en Norteamérica) que entiende la fe como “aquello en virtud de lo cual un hombre está dispuesto a obrar” (Carlos Sini). Una persona tiene fe y tiene creencias en la medida que tiene unos hábitos de conducta que son coherentes con aquello en lo que dice que cree. Si una persona dice que cree en Jesús, pero sus hábitos no tienen nada que ver con los valores que más defendió Jesús, es evidente que esa persona no cree en Jesús, sino en aquellas cosas que más le interesa en la vida, ya sea el dinero, el poder, su honor y dignidad, lo que sea.Es evidente que, plantear la fe de esta manera, Jesús nos pone en un aprieto o quizá en una situación enormemente incómoda. Porque aquí no caben engaños. Ni vale escaparse por la tangente amparándose en teorías que nos viene bien para justificar nuestra forma de pensar o de vivir. Para medir la autenticidad de la fe, Jesús no apela ni a las doctrinas, ni a los dogmas, ni a las prácticas religiosas o piadosas devociones. Todo eso es, sin duda, importante. Pero no es lo determinante. Lo único que de verdad da la medida real de nuestra fe en Jesús es si nuestra escala de valores y nuestros hábitos de vida se parecen a los suyos.De acuerdo con este criterio, para ver en qué y en quién creemos basta aplicar las cuatro bienaventuranzas y las cuatro malaventuranzas de Jesús, según el evangelio de Lucas (6,20-26) a nuestra forma de pensar y nuestras costumbres. ¿Dónde están nuestras preferencias concretas y prácticas? ¿En los pobres o en los ricos? ¿En los que lloran o en los que ríen? ¿En los que triunfan o en los que fracasan? ¿Dónde estamos construyendo nuestra casa? ¿Sobre roca firme o sobre arena movediza?
Han sido llamados a algo grande; tengan sin cesar ante sus ojos esta alta vocación, para trabajar en hacerse dignos de ella. (S. VII, 2297)
Hoy acepto seguirte,dejar viejas certezas atrás,arriesgar mis verdades,abrazar la inquietud, ir más allá.Tus brazos extendidosmarcan el horizonte al final;encuentro tu mirada,escapo del temorque me ancla en mi barca.Pero dudo y esperoque el viento sople menos,que el sol alumbre más.Surge valentía,disipa las dudas de este corazón,que teme al cruzarlas fronteras que limitan lo conocido,allá, mar adentro, sobre el agua caminar.En tus huellas mis pasos,en tus manos la fuerza del mar.Como tú quiero amar las miserias del mundo,como tú, a mi debilidad.Pero dudo y esperoque el viento sople menos,que el sol alumbre más.Surge valentía, disipa las dudasde este corazón que teme al cruzarlas fronteras que limitan lo conocido,allá, mar adentro, sobre el agua caminar.Surge valentíay despunta en mí tu modo,tus huellas, tus llagas,tu forma de amar,y cuando ya cansado, peligre tropezar.Surge valentía …
Hoy reza por las vocacionesMaría AlvarezSer Hermano es ofrecer el perdón antes de que el hermano lo pida.
Señor, que has dicho:‘Dejen que los niños vengan a Mí’.Tú me has inspirado el deseode dedicar mi vidaa los niños y jóvenespara llevarlos a Ti.Dígnate bendecir mi vocación,asísteme en mis trabajos de hoy,derrama sobre mí,sobre todos mis hermanosy sobre todos los que trabajamosen esta obra educativa,el espíritu de fortaleza,de caridad y de humildad,para que nada nos apartede tu servicio.Haz que hoy cumpla con celoel ministerio educativoal que me has consagrado.Hazme perseverar hasta el finpara alcanzar asíla salvación que noshas prometido. Amén
Nombramientos:Los Maestros de Novicios, los Directores de Escolasticado y de Postulantado son nombrados por el Hermano Superior General con el consentimiento de su Consejo, a propuesta de los Hermanos Superiores Mayores. El mandato del Maestro de Novicios, del Director de Escolasticado y del Director de Postulantado es, por lo general, de 3 años. Es renovable.
Cuando el mismo Jesucristo nuestro Señor predicó e hizo milagros, no convirtió a todos los judíos; por lo tanto, no dejes de hacer con gran entusiasmo todo lo que estás encargado de hacer.
1978: Moíse Roussel (Bertrand)2008: Roland Vigeant ( Roland-Alphonse)2021: Albert Castel2025: Jack Davis (James)
Jesús dijo: No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.Les hizo también esta comparación: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano!
El Evangelio hoy nos invita a no juzgar. Y nos da varias razones: No debemos juzgar a los demás, primero porque el juicio pertenece a Dios; sólo Dios conoce el corazón del hombre. Nosotros siempre nos equivocamos, nos falta misericordia y comprensión ante los demás.La segunda razón que la medida que usemos con los demás la usaran con nosotros. Esta tendría que ser suficiente para ayudarnos a controlar nuestros pensamientos, y nuestra boca. Es mejor elegir la medida de misericordia que la legalista, ya que si nos cae el peso de la ley todos andamos faltos.Y en tercer lugar porque todos somos imperfectos, tanto y más que los otros. Aprendamos a ser intransigentes con el pecado -¡comenzando por el nuestro!- e indulgentes con las personas.Conocer nuestra debilidad, nos ayudará a ser un poco más comprensivos para con nosotros y con los que nos rodean, con aquellos que nos toca compartir nuestro tiempo y nuestra persona.Conocer nuestras propias limitaciones, admitirlas y aceptarlas nos capacita para darnos cuenta que los otros también tienen que soportar nuestras carencias.Solo el amor sana muchas heridas. Nuestros pecados, nuestras equivocaciones, nuestros errores nos tienen que servir para crecer en comprensión, amabilidad y humildad para con los demás. Necesitamos aprovechar los fallos y aprender de los errores.
No miremos ni a los hombres, ni las cosas, ni los acontecimientos de una manera natural y por tanto engañosa; debemos mirarlos en relación a la eternidad, a la luz de Dios mismo y juzgarlos como Dios los juzga. (S.VII, p. 2531. Sobre los medios para conservar los frutos del retiro)
Nosotros miramos las apariencias,pero Dios ve el corazón.¿Y tú qué sabes? ¿Qué sabes de mi silencio?Dime ¿qué sabes? ¿Qué sabes de mis secretos?¿Qué descubres en mi mirada?¿Qué intuyes en mis palabras?Dime ¿qué sabes? ¿Y tú qué sabes?¿Qué conoces de mi alegría?Dime ¿qué sabes?¿Qué sabes de mi melancolía?¿Qué conoces de mi poesía?¿Qué intuyes de mi melodía?Tú no sabes nada, no sabes nadaNo sabes nada.Entonces ¿por qué me juzgas,si no sabes nada, no sabes nada?¿Y yo qué sé? ¿Qué sé yo de tu silencio?Yo no sé nada, no sé nada de tus secretosNo sé nada de tu poesía.Qué se yo de tu melancolía.Yo tampoco sé nada,yo no sé nada.Yo tampoco sé nada.Entonces ¿por qué te juzgo,si yo no sé nada?No sabemos nadaEntonces ¿por qué nos juzgamos,si no sabemos nada,no sabemos nada?
1856 – Monseñor Alexandre Jaquemet, obispo de Nantes, consagra la capilla de nuestra Casa Madre de Plöermel.
Hoy reza por las vocacionesYamil y grupo de jóvenesLos Hermanos proclaman que Dios tiene siempre la última palabra de amor.
Padre bueno,te doy gracias por la vida,regalo de tu amor.Haz que la comparta con todos:con mis hermanos, con mi familia,con mis amigos,tejiendo lazos como lo hizo Jesús.Envíame tu Espíritu Santopara descubrir lo que quieres de mí.Hazme cada día más parecido a tu Hijo:que sus sentimientos sean mis sentimientos,que sus pensamientossean mis pensamientos,que su proyecto sea mi proyecto,que ame como Él amó.Como a María, Padre Bueno,concédenos a todosun corazón dócil a tu Palabra. Amén
Instancias responsables:Por circunstancias, la formación puede ser común a varias Congregaciones de Religiosos Hermanos, para una o varias etapas.En este caso, se nombra un Hermano formador para asegurar la formación específica de la Congregación y el acompañamiento de sus candidatos.
Uno quiere al menos gozar de sí mismo aún cuando renuncia a gozar de los placeres, de los honores y de las riquezas, y esta satisfacción no es menos vana que las riquezas.
1966: Hyacinthe Hamelin1983: Paul-Émile Bleau (Marien)1996: Constant Chaussée (Stanislas-Bernard)2000: Léo Garceau (Louis-François) y Pierre Bolduc (Paul-Joseph)2006: Albert Geffray (Stanislas.Marcel)
Jesús dijo a sus discípulos: Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por lo que los difaman.Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.Hagan por lo demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
En el corazón de Dios no hay enemigos, Dios tiene hijos. Nosotros levantamos muros, construimos barreras y clasificamos a las personas. Dios tiene hijos y no precisamente para sacárselos de encima.El amor de Dios tiene sabor a fidelidad con las personas, porque es amor de entrañas, un amor maternal/paternal que no las deja abandonadas, incluso cuando se hayan equivocado.Nuestro Padre no espera a amar al mundo cuando seamos buenos, no espera a amarnos cuando seamos menos injustos o perfectos; nos ama porque eligió amarnos, nos ama porque nos ha dado el estatuto de hijos. Nos ha amado incluso cuando éramos enemigos suyos (cf. Rm 5,10).El amor incondicionado del Padre para con todos ha sido, y es, verdadera exigencia de conversión para nuestro pobre corazón que tiende a juzgar, dividir, oponer y condenar.Vemos, por ejemplo, cómo rápidamente el que está a nuestro lado ya no sólo posee el estado de desconocido o inmigrante o refugiado, sino que se convierte en una amenaza; posee el estatus de enemigo. Enemigo por venir de una tierra lejana o por tener otras costumbres. Enemigo por su color de piel, por su idioma o su condición social, enemigo por pensar diferente e inclusive por tener otra fe. Enemigo por…Y sin darnos cuenta esta lógica se instala en nuestra forma de vivir, de actuar y proceder. Entonces, todo y todos comienzan a tener sabor de enemistad. Poco a poco las diferencias se transforman en sinónimos de hostilidad, amenaza y violencia.Queridos hermanos, Jesús no deja de querer insertarnos en la encrucijada de nuestra historia para anunciar el Evangelio de la Misericordia. Jesús nos sigue llamando y enviando al “llano” de nuestros pueblos, nos sigue invitando a gastar nuestras vidas levantando la esperanza de nuestra gente, siendo signos de reconciliación” (Papa Francisco)
Les recomiendo nuevamente que estén llenos de bondad y de indulgencia con todos sus hermanos; sí, con todos, sin excepción, incluso con aquellos de quienes crean tener motivos para quejarse. (Al H. Ambrosio, 17-06-1842)
Somos llamados como menesianosa ser una familia, todos hermanos.Tenemos un Padreque es amoroso Él es un Dios maravilloso.Tu misericordia es nueva cada día,más grande que los cielos,que el sol del mediodía.¿Cómo no quererte si eres alegría?Tu misericordia transformó nuestra vida.Si hay problemas, no estamos solos,tenemos un Dios que es poderoso.Siempre nos entiende, es amoroso,tenemos un Dios maravilloso.