Hoy reza por las vocacionesJeset TecalcoSer Hermano es dar la vida sin esperar nada a cambio.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, él mundo los odia.Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.
Sí, efectivamente, los seguidores de Jesús se quieren y viven como Jesús quiso, eso tuvo que suponer una innovación que pronto se vio como amenaza y peligro para “el sistema” o “el orden establecido”. Por eso Jesús les anuncia “el odio del mundo”. La palabra “mundo” traduce el término griego “Kósmos”, que remite, no solo a la idea de “totalidad”, sino también a lo que es el “sistema”, la “institución” y finalmente, el “ornato” o adorno que usan las personas.¿Por qué “el orden establecido” odió a Jesús y odia a quienes le siguen? Porque el sistema del orden presente se basa en el “interés” (económico, político…) que controla y domina la libertad. Por el contrario, el Proyecto de Jesús se basa en relaciones de amor y libertad, que, al poner sus preferencias en los últimos, entra en conflicto con los intereses de poder, de acumulación que generan tanta exclusión, violencia y sufrimiento en nuestro mundo (guerras, genocidio, destrucción). El amor entre personas, que optan por los más desgraciados, puede ser una seria amenaza par los intereses del poder.Jesús ejerce una soberanía, sobre quienes le siguen, que inevitablemente es un peligro para el “orden” de este mundo. Además, cuando hablamos del “orden de este mundo”, nos referimos, por supuesto, al ordenamiento político y económico”. Pero no solo eso. La soberanía de Jesús, al ser soberanía sobre los pobres y excluidos, es también un peligro y una amenaza para el ordenamiento religioso. Todo poder, también el religioso, se siente mal cuando percibe que la fuerza del amor, que platea el Evangelio, cobra vigor y va en serio, con todas sus consecuencias.
No temo para ella (la Iglesia) la persecución de la espada, sino la persecución de la indiferencia de parte de sus propios hijos, y de algunos de sus ministros, incluso. (Carta 14 agosto 1815)
El mundo está triste, herido y sangrando, todo parece acabar.Ya no hay más esperanza, no se ve una sonrisa, una flor, algún cantar.Mas cuando el brillo del día irrumpe en las nubesviene un sueño feliz, el despertar.Cuando los lazos de amor me abrazan, me conducen a Dios.Yo siento en mi la esperanza que me eleva y me pone de pie.Y es cuando me abro a su fuerza que todo lo puede.Dejo atrás el temor, me pongo a andar.Hay que dejar que lo nuevo despierte, soltar la ilusión que nos engaña, encandila, brilla, explota como pompas de jabón,y armarse de nuevas certezas, amarse con toda ternura,y entregarse al amor que sólo Dios sabe dar.Cuando encontramos el mismo camino, nace el pueblo de Dios,que de noche va peregrino, cantando con fe.Y nada detiene el deseo de ir paso a pasobuscando al Señor, el Reino de Dios.