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Domingo 22º durante el año

Domingo 22º durante el año

Primera lectura: Eclesiástico 3, 17-18.20.28-29
Salmo 67, 4-5a.c.6-7b.10-11
Segunda lectura: Hebreos 12, 18-19.22-24

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: «Déjale el sitio», y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más», y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.
Después dijo al que lo había invitado: Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!

Jesús está comiendo, como invitado, en casa de uno de los principales fariseos de la región. Lucas nos indica que los fariseos no dejan de observarlo atentamente. Sin embargo, Jesús, se siente libre para narrar una parábola respecto a la actitud de los invitados que buscan los primeros puestos, e incluso, sugerirle al que lo ha convidado, a quiénes ha de invitar en adelante.

Pagola expresa: Es esta interpelación al anfitrión la que nos deja desconcertados. Con palabras claras y sencillas, Jesús le indica cómo ha de actuar: «No invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos». Pero, ¿hay algo más legítimo y natural que estrechar lazos con las personas que nos quieren bien? ¿No ha hecho Jesús lo mismo con Lázaro, Marta y María, sus amigos de Betania?

Al mismo tiempo, Jesús le señala a quiénes ha de invitar: «a los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Los pobres no tienen medios para corresponder a la invitación. De los lisiados, cojos y ciegos, nada se puede esperar, además casi todos viven mendigando. Por eso, no los invita nadie. ¿No es esto algo normal e inevitable?

Jesús no rechaza el amor familiar ni las relaciones amistosas. Lo que no acepta es que ellas sean siempre las relaciones prioritarias, privilegiadas y exclusivas. A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales.

¿Es posible vivir de manera desinteresada? ¿Se puede amar sin esperar nada a cambio?
Estamos tan lejos del Espíritu de Jesús que, a veces, hasta la amistad y el amor familiar están mediatizados por el interés. No hemos de engañarnos. El camino de la gratuidad es casi siempre duro y difícil. Es necesario aprender cosas como estas: dar sin esperar mucho, perdonar sin apenas exigir, ser más pacientes con las personas poco agradables, ayudar pensando solo en el bien del otro.

Siempre es posible recortar un poco nuestros intereses, renunciar de vez en cuando a pequeñas ventajas, poner alegría en la vida del que vive necesitado, regalar algo de nuestro tiempo sin reservarlo siempre para nosotros, colaborar en pequeños servicios gratuitos.

Jesús se atreve a decir al fariseo que lo ha invitado: «Dichoso tú si no pueden pagarte». Esta bienaventuranza ha quedado tan olvidada que muchos cristianos no han oído hablar nunca de ella. Sin embargo, contiene un mensaje muy querido para Jesús: «Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará».

Jesús y los fariseos
Es observado por ellos, ellos están atentos a sus movimientos, palabras y gestos. El observado también observa y les hace notar lo que no está bien. Jesús no calla sus observaciones, pero no se queda allí, sino que invita a ir más allá: invita a la mesa a aquellos que no podrán, aquí, recompensarte. Invita a la gratuidad, también a los fariseos.


¿Conoces la historia de esa buena persona que nos es desconocida, pero que en agradecimiento por los servicios que le había prestado mi padre, hace cincuenta años, ha pagado la multa de 2000 f. a la que Féli ha sido condenado? Este hombre, por lo que parece, se había embarcado en 1790 para pasar a Inglaterra. Naufragó en la zona de Saint Brieuc y de allí fue transportado enfermo al hospital de San Malo. Su cama se encontraba al lado de la de un pobre que le habló de mi familia, a la que él llamaba la providencia del país, y sin otra recomendación el náufrago se presentó en nuestra casa. Estábamos a la mesa, se le hizo sentar, se le prodigó toda clase de cuidados y tres meses después se marchó sin que desde entonces nosotros hayamos tenido noticias suyas. He aquí que lo encontramos hoy y quiere compartir la condena de mi hermano, cargando con la pena fiscal. Pero, Dios mío, no es esta condena la que más me aflige, aunque el gesto sea hermoso y conmovedor. (A Lucinière, 24-01-41)  

Todo empezó un día
al iniciar la universidad.
Cuando James supo
de un compañero en necesidad.
Y aunque en su casa casi no había nada,
le dijo que andara a ver qué pasaba.

La mamá de James lo esperaba para almorzar.
Aquel día había aún más poco de lo normal.
Tremenda sorpresa al abrir la puerta
y ver a su hijo, con visita hambrienta.

Sigan al sancocho, entren a la fiesta
y que los abrigue el fogón de leña.
Sigan que a la mesa la bendice Dios
y si hay para uno habrá para dos.

Al día siguiente volvió, la madre, a cocinar
y James de nuevo regresó a la universidad.
Y al salir de clase vio que tenían hambre
cuatro melenudos que estudiaban arte.

La mamá contenta porque ese día correspondía
un poco de carne, que era un lujo en su economía.
Corrió cuando James la llamó a la puerta
y al abrir quedó de una sola pieza.

Sigan al sancocho entren a la fiesta,
y que los abrigue el fogón de leña.
Sigan que a la mesa Dios la hará crecer
y si hay para uno, habrá para seis.

Han pasado años, ya casi James se va a graduar.
Media U lo espera parada frente a la facultad.
Todo el mundo sabe que el que tenga hambre
las puertas abiertas tienen donde James.

La pobre mamá es la más feliz con la situación
y todos los días ansiosa espera su batallón.
Prepara la olla, se agarra la moña,
y al picar cebolla, de alegría llora.

Sigan al sancocho entren a la fiesta,
y que los abrigue el fogón de leña.
Sigan que el Señor hoy va a multiplicar,
y si hay para uno, para cien habrá.
Sigan al sancocho que la biblia dice
que aquella comida
es Cristo mismo quien la recibe;
que, por dar su amor, nos reconocería,
que al servir al otro, Dios sonreiría;
que nos ha salvado
y ya no podemos ser egoístas.

Santa Rosa de Lima

1969 – Llegada de los cuatro primeros Hermanos al Congo.

  • Por la beatificación de Juan María
  • Por el encuentro de los participantes en la Peregrinación Menesiana.
  • Por la comunidad de Dungu (Congo) y la de Aguilar de Campóo (España).
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones del Congo.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestros centros educativos.
  • Por la paz en el mundo.

La formación es un itinerario que dura toda la vida, un camino de maduración integral del Hermano en el proceso de configuración progresiva con Cristo: «Cuando Dios dice que quiere nuestra santificación, es como si dijera que quiere redescubrir en nosotros las perfecciones de su Hijo». Este crecimiento se vive en comunidad y se realiza en la misión, en fidelidad al carisma menesiano y en una dinámica de conversión continua.

Agradezco a Dios las gracias que les ha concedido y el que se digne derramar tantas bendiciones sobre sus trabajos; tened valor y no tengan puesta  la mira más que en su gloria.


1992: Eduardo Merino (Emilio Celestino). Nacido en Argüeso (Cantabria) en 1900. Trabajó en Argentina desde 1934 hasta 1949. Murió en Nanclares.

1984: Henri Granger (Cécilius)
1988: Joseph Lecomte (Léontien-Marie)
2006: Jean Le Gall (Gonzague-Chrisostome)
2012: Louis Souchet (Louis-Florent)
2022: Noël Lachance (Ludger-François)

Novena 25

Cada 8 de septiembre, es una fecha muy importante para los menesianos, porque celebramos y conmemoramos el nacimiento de Juan María y damos gracias por la vida fecunda de la Familia Menesiana.

La Novena es tiempo para crecer en nuestra identidad. Dios quiere encontrar en cada uno de nosotros los sentimientos de su Hijo. Para ello, la vida de algunos hombres y mujeres, nos señalan caminos concretos para encarnar algún rasgo de la persona de Jesús. Juan María es uno de ellos.
Es un tiempo de gracia, un tiempo para rezar, los unos por los otros, un tiempo para poner en manos de Dios la vida de muchas personas por intercesión de Juan María, un tiempo para celebrar el regalo de Dios en la persona y obra de nuestro Fundador y un tiempo de comunión en torno a él.

Enmarcada por el lema: “Un encuentro que transforma”, se implementará el siguiente esquema de distribución de temas, con el desafío de encontrarnos con la persona de Jesús para que él transforme nuestras vidas. Las páginas del Evangelio están llenas de relatos que nos narran cómo Jesús transforma la vida de las personas que se han encontrado con él. Bonito ejercicio para los menesianos, leer el evangelio desde la clave de “Un encuentro que transforma”.
Cada texto bíblico iluminará un rasgo de la espiritualidad menesiana para seguir profundizando en nuestro Carisma. Con mucha fe, nos unimos todos, en oración, unos por otros, ya que estamos en un tiempo de gracia, donde nuestro Fundador intercede ante Dios, de manera especial, por todas nuestras necesidades.
¡Que Dios bendiga este tiempo santo!

Santa Rosa de Lima


2º Corintios 11,17- 11,2
Salmo 148, 1-2. 11-14

Jesús dijo a la multitud: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Jesús compara el Reino con un tesoro escondido y con una perla preciosa. Ambos ejemplos destacan algo central: el Reino de Dios tiene un valor tan grande que supera cualquier otro bien de este mundo. No se trata de una posesión más en la lista de lo que acumulamos, sino de aquello que da sentido a todo lo demás.

El hombre del campo y el comerciante de perlas reaccionan de la misma manera: al encontrar aquello que tiene un valor incomparable, no dudan en venderlo todo. Lo hacen con alegría, no con resignación, porque comprenden que lo que reciben a cambio es infinitamente más valioso que lo que dejan atrás.

Espiritualmente, este pasaje nos invita a preguntarnos:
¿Qué ocupa el centro de mi vida?
¿Qué estoy dispuesto a dejar para que Cristo reine plenamente en mí?

El Reino de los Cielos no es una teoría ni una idea lejana, sino la presencia viva de Dios que transforma nuestra vida cuando lo acogemos. Encontrarlo es descubrir a Cristo mismo, el verdadero tesoro y la perla preciosa.
La paradoja del Evangelio es que, al “perder” lo que parecía valioso —nuestros apegos, seguridades, incluso proyectos personales—, en realidad lo ganamos todo, porque hallamos la plenitud en Dios.

Por eso, esta parábola no se queda en un llamado al sacrificio, sino a la alegría de quien encuentra lo más grande que puede existir. El que vive para el Reino no lo hace por obligación, sino porque ha experimentado que en Cristo hay una vida más abundante que ninguna riqueza terrena puede ofrecer.

En resumen: El texto nos recuerda que el Reino de Dios es el tesoro que da sentido a todo. La verdadera sabiduría está en reconocer su valor, y la verdadera libertad en estar dispuestos a dejarlo todo para tenerlo todo en Él.


Desde ahora perteneceremos a Dios sin división, y Dios se nos dará sin reservas: seremos pobres de bienes terrenos, pero todos los tesoros del cielo serán para nosotros; seremos obedientes, pero es así renunciando a nuestra propia voluntad como llegaremos a ser verdaderamente libres” (1º votos de los misioneros de Saint-Méen)

Eres Tú mi gran tesoro.
Por ti lo he vendido todo
para comprar este campo
donde estabas escondido.

Eres Tú mi gran tesoro
de amor como ninguno,
de corazón abierto
y de brazos extendidos.

Encontré lo más valioso.
Eres todo mi universo.
Eres el Rey de mi vida.

Nada vale la pena si Tú no reinas.
Tú eres el tesoro de mi vida.
Nada vale la pena si Tú no reinas.
Tú eres mi preciada perla fina.

Eres la más valiosa perla,
la única y más bella.
Ya todo lo he vendido
para comprarte enseguida.

Eres la más valiosa perla,
eres blanca como nieve.
Así es tu amor de puro.
Soy dichosa en tenerte.

Encontré lo más valioso,
eres todo mi universo.
Eres el Rey de mi vida.

Nada vale la pena si Tú no reinas,
Tú eres el tesoro de mi vida.
Nada vale la pena si Tú no reinas,
Tú eres mi preciada perla fina.

Eres mi alegría.
Por ti yo compro el campo entero.
Nada escatimo
con tal de tenerte por siempre conmigo.
Eres mi tesoro y mi perla fina.


Isabel Flores de Oliva (1586-1617), más conocida como ROSA DE LIMA, fue una mística terciaria dominica peruana. Su padre era español y su madre, indígena. El arzobispo Toribio de Mogrovejo la confirmó con el nombre de Rosa. Le dolía mucho la situación de los pueblos originarios maltratados. Hizo voto de virginidad y no pudiendo ser monja, por oposición de su padre, ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo. A partir de allí se recluyó en una ermita que había construido con su hermano en el huerto de su casa. Sólo salía para visitar el templo de Nuestra Señora del Rosario y atender las necesidades espirituales de los indígenas y los negros de la ciudad. Falleció de tuberculosis a los 31 años. Fue canonizada en el año 1671 por el papa Clemente X.

Martirio de San Juan Bautista

1908 – Primera toma de hábito en España, en el noviciado de Dancharinea.

Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras, 
sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo, 
con tal que tu voluntad se cumpla en mí, 
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma, 
te la doy con todo el amor
de que soy capaz, porque te amo
y necesito darme, 
ponerme en tus manos sin medida, 
con una infinita confianza,
porque tu eres mi Padre.

(Carlos de Foucauld)

  • Por los superiores de comunidad.
  • Por la beatificación de Juan María.
  • Por los novicios menesianos y sus formadores.
  • Por la familia menesiana del colegio Cardenal Copello de Buenos Aires.
  • Por los menesianos, las obras y las vocaciones de la provincia San Luis Gonzaga de Haití.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por las misiones en la Iglesia.

Los aspirantes pueden tener diversas trayectorias hacia el postulantado: residencia o juniorado, grupo vocacional, itinerario personalizado. Estos diferentes enfoques introducen a los candidatos en la vocación de Hermano y les proporcionan un acompañamiento adecuado.

No sabría cómo insistirte bastante en que observes estrictamente la santa Regla: uno no se sostiene más que por ella. 

1981: Émile Giroux (Adelphe-Joseph)
2008: Paul Rémillard (Arthur-Émile) y André Morvan (Félix).

Martirio de San Juan Bautista


Novena anual por la beatificación de Juan María
Tema 3º día: HOGAR
Lema: Encuentros que nos hacen crecer

(Ver material más abajo)

Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: Pídeme lo que quieras y te lo daré. Y le aseguró bajo juramento: Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.
Ella fue a preguntar a su madre: ¿Qué debo pedirle? La cabeza de Juan el Bautista, respondió esta.
La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

«Hay muchos Herodes y Herodías en nuestro mundo, gente capaz de matar sin vueltas, gracias al poder que tienen. Detrás de tantos banquetes y vidas fastuosas, ¡cuánta sangre de inocentes! Risas y carcajadas tapan los gritos de dolor. Nadie escuchó a Juan cuando lo asesinaban. El mal se hace ver y se pavonea, mientras que el bien sufre y calla.
Nosotros seguramente somos de respetar la vida de los demás y tratamos de escuchar los gritos de los necesitados. Pero cuántas veces nos callamos frente a las injusticias y no porque seamos malos, sino porque nos da vergüenza y tememos el ‘qué dirán’.
“Hay mucha gente buena en el mundo, mucha gente buena en la Iglesia, pero hay poca gente que se anima a abrazar la verdad en todas sus dimensiones hasta el final, su verdad, la verdad de Jesús, la verdad de esta vida. Es muy fácil ser como Herodes, como Herodías y su hija, como los que estaban en ese cumpleaños o como ese guardia que cumplió una orden. Es fácil no jugarse por nada y callar toda la deshonestidad, mentira, corrupción, acomodo, falsedad, injusticia y engaño que hay por ahí, alrededor tuyo. Es fácil. Nadie te dice nada, es “políticamente correcto”. (P. Rodrigo Aguilar, Algo del Evangelio)

El papa Francisco nos dice:
“San Juan Bautista nunca traicionó su vocación, consciente que su deber era sólo proclamar la cercanía del Mesías; consciente de ser sólo la voz, porque la Palabra era Otro, termina su vida como el Señor, con el martirio. El hombre más grande nacido de mujer (como dice Jesús) se hace pequeño, pequeño, pequeño, golpeado primero por la prueba de la oscuridad del alma – cuando duda que Jesús sea aquél a quien ha preparado el camino – y luego cuando llega para él el momento final, ordenado por un rey fascinado y desconcertado al mismo tiempo por Juan. Juan es un ejemplo de coherencia entre lo que proclamaba y su accionar concreto”. (9 de febrero de 2015)


MÁXIMA
Apostemos por la verdad


Dios, la Verdad misma, es quien nos enseña lo que debemos decir por su causa; es a él a quien debemos consultar para saber si debemos guardar o romper el silencio. Pidámosle todos los días que ponga en nuestra boca, cuanto lo exija su gloria, palabras vivas que penetren hasta el fondo del alma” (Memorial 3-4)

Las arenas del desierto
se han mojado con la sangre
y las lágrimas de Dios.
En su marcha las tinieblas
van tiñendo las banderas
con el negro del terror.

Caí en Irak, caí en Siria,
pero ahora estoy de pie.
Aunque me tiemblan las rodillas,
yo camino por mi credo
y me apuntala aquí la fe.

Soy nazareno, nazareno.
Llevo un anuncio en mi voz
que habla de resurrección.
Y cuando muero, no muero,
porque fui marcado con la letra “nun”,
en mi alma por Dios.

Oigo susurrar mi rezo
bajo el ruido del Kaláshnikov
en las calles de Mosul,
mientras cargo con el peso
de mis alas, que extendidas,
han formado en mí una cruz.

Y entre resacas, occidente,
come al caníbal del rencor.
Y aunque hasta el sol parezca ausente,
veo pies sobre serpiente,
veo el triunfo del amor.

Podrás llevarte mi cabeza,
podrás quemarme las iglesias,
podrás echarme de la tierra
que me vio nacer,
pero mi alma es de Dios.
Podrán tus armas convencerte
de que has logrado someterme,
pero el Espíritu me sopla hacia la libertad.
No hay cadenas para la Verdad.
Frente a los clavos de tu ira,
quiero ofrecer mi otra mejilla,
amar la mano que martilla
y con mi cuello acariciar el filo de tu daga.

Soy nazareno…

Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen.
Hijo, perdónanos,
porque no hacemos lo que hiciste.

Soy nazareno, nazareno.
Llevo un anuncio en mi voz
que habla de resurrección.
Y cuando muero, no muero,
porque fui marcado con la letra “nun”,
en mi alma por Dios.

Soy nazareno…


San JUAN BAUTISTA fue el último de los profetas y el precursor de Jesús. Sus padres fueron Zacarías e Isabel y era pariente de Jesús. Siendo Isabel entrada en años, María la asistió en los últimos meses del embarazo. Desde joven Juan vivió austeramente en el desierto, vistiendo piel de camello y alimentándose de miel silvestre y langostas. Predicaba la conversión y bautizaba en el río Jordán, anunciando la llegada del Mesías. Fue quien bautizó a Jesús, reconociéndolo como el Cordero de Dios. Su misión fue preparar al pueblo para recibir a Cristo con un corazón renovado. Finalmente, murió mártir por defender la verdad y la justicia frente al rey Herodes, como se lee en la lectura de hoy.

La «escuela como hogar» se refiere a una visión educativa en la que la escuela no es solo un lugar de instrucción académica, sino también un espacio afectivo, seguro y cercano, parecido a lo que debería ser un buen hogar. Es una escuela que acoge, cuida, escucha y forma integralmente a cada persona.

Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra.  Pero Marta se preocupaba por todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».

María representa otra forma de encuentro: la escucha, la atención al otro, la presencia gratuita. Jesús invita a Marta —y a todos nosotros— a no descuidar lo esencial. No se trata de dejar de servir, sino de no perder de vista por quién y para qué lo hacemos. 

Todos necesitamos esos espacios donde sentirnos en casa. Espacios que sean para nosotros como Betania es para Jesús: esa casa donde sus amigos le acogen, donde le vemos descansar y compartir tantos momentos, donde le vemos llorar por el amigo muerto, contradecir a la impetuosa Marta, le imaginamos bromeando con los amigos vivos, y le veremos emocionarse rodeado de los suyos. En toda vida hacen falta esos espacios de celebración y encuentro, donde uno puede querer y dejarse querer.


“Que nuestra casa sea un lugar donde se respire paz, alegría y presencia de Dios.”

“Dios bendecirá nuestra escuela si los niños se sienten en ella como en su propia familia.”

“Nuestra escuela será una verdadera casa de Dios si reina en ella la caridad.”

«Querido Dios, gracias por darnos un hogar donde podemos sentirnos seguros y amados.
Ayuda a que nuestros encuentros con los demás nos hagan crecer en amor y fe.
Queremos aprender a escuchar como María, que eligió la mejor parte y se sentó a tus pies.
Ayúdanos a estar atentos a los demás y ser sensibles a sus necesidades.
Haz que podamos confiar en ti y en los demás, y que podamos ofrecer nuestra presencia gratuita y amorosa a quienes nos rodean.
Queremos ser instrumentos de amor y compasión, y que podamos hacer que los demás se sientan vistos y escuchados.
Gracias por estar siempre con nosotros y por guiarnos en nuestro camino. Amén.»


San Agustín de Hipona

Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén

  • Por las vocaciones en nuestro Distrito y la casa de formación de El Alto.
  • Por la beatificación de Juan María.
  • Por los catequistas y demás agentes de pastoral de nuestros colegios
  • Por la comunidad del centro educativo San Damián de Villa G. Gálvez y de Santo Domingo de la Calzada.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la provincia Santa Teresa del Niño Jesús (Uganda y Sudán del Sur).
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestros centros educativos.

¡Ánimo y perseverancia! La corona tiene ese precio. ¿Qué mérito tendríamos si no tuviésemos nada que sufrir? Te lo repito: ¡ánimo! ¡Viva la Cruz!


1985: Juan Sáez (Pedro María). Nació en Ozana (Burgos) en 1903. Trabajó en Argentina y uruguay desde 1934 hasta 1979. Murió en Nanclares.

1972: Henri Crenn (Arthur François)
1978: Aurèle Hébert (Richard-Marie)
1984: Juan Ramón Rizzo (Carmelo). Nació en Bilbao en 1920. Asistente General (1970-82). Murió en Bilbao.
1993: Joachim Le Marec (Emmanuel-Henri)
1995: Michel Derégnaucourt (Floribert-Joseph).

San Agustín de Hipona


Novena anual por la beatificación de Juan María
Tema 2º día: ANGEL
Lema: Encuentros que cuidan

(Ver material más abajo)

Jesús dijo: Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si es un mal servidor, que piensa: ‘Mi señor tardará’, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará.
Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Cada uno de nosotros ha recibido un encargo muy especial. Dios nos ha llenado de dones: interiores y exteriores, espirituales y materiales, personales y compartidos. Todas estas bendiciones vienen de su mano y sabemos que al final de nuestra vida tendremos que rendir cuentas del bien que hemos podido hacer con ellas. Por eso Cristo nos invita hoy a ser prudentes en la administración.

El siervo fiel y prudente se encuentra cumpliendo su deber en todo momento. No importa si lo están vigilando o se encuentra solo, él sabe que está a cargo y se hace responsable. Es prudente porque en cualquier circunstancia se pregunta: «¿Qué quiere mi Señor que haga con esta riqueza?» Nosotros también podemos aprender esta prudencia; que todas nuestras decisiones durante el día estén ordenadas según un criterio central: ¿Qué quiere Dios de mí ahora? Este momento que tengo a disposición, estos bienes que poseo, ¿para qué es mejor usarlos? ¿En dónde hay que invertir este «dinero»?

Más en detalle, ¿qué significa cumplir el deber y administrar con prudencia? En la parábola Cristo nos muestra el ejemplo negativo: un hombre que sólo piensa en sí mismo, que come y bebe y maltrata a los demás. De ahí podemos imaginar qué es lo que Dios quiere. Tenemos dones y riquezas interiores para el bien de los demás. Así como Jesús, que vino al mundo para servir, más que para ser servido. Somos prudentes, verdaderamente prudentes, en nuestras decisiones, si «administramos» siempre en beneficio de los demás. Más que pensar en lo que a mí me gusta, tener como criterio el bien de mi familia, dar gusto a quien se encuentre a mi lado, llevar a Dios y ayudar en lo que pueda a todo el que me necesite. ¡Ésta es la administración que Cristo premiará!
Como hijos de Dios, el Padre nos ha encargado alguna porción de su casa y de su familia. Agradezcamos la confianza que pone en nosotros. Pidámosle su ayuda para saber usar bien los dones que nos ha dado. Decidamos hoy vivir para servir.

Estamos llamados a ensanchar los horizontes de nuestro corazón, a dejarnos sorprender por la vida que se presenta cada día con sus novedades. Para hacer esto es necesario aprender a no depender de nuestras seguridades, de nuestros esquemas consolidados, porque el Señor viene a la hora que no nos imaginamos. Viene para presentarnos una dimensión más hermosa y más grande.

Que Nuestra Señora, nos ayude a no considerarnos propietarios de nuestra vida, a no oponer resistencia cuando el Señor viene para cambiarla, sino a estar preparados para dejarnos visitar por Él, huésped esperado y grato, aunque desarme nuestros planes. (P. Francisco, 27 de noviembre de 2016).


MÁXIMA
“Estén preparados”


¡Oh, Dios mío! prepara tú mismo la morada en la que quieres habitar, límpiala, quita todo lo que puede herir tu santidad, para que nada se oponga a la plena efusión de tus gracias en estos queridos niños, para que la unión que vas a establecer con ellos por los sacramentos no se rompa nunca y que subsista durante toda la eternidad.  (Retiro de niños de 1ª Comunión y Confirmación)

Abre, abre sin miedo,
abre mis puertas, Señor.
Entra en mi casa,
la mesa está puesta;
tan sólo faltan tu vino y tu pan.

Tus heridas y las mías compartidas,
se hacen vida en la mesa del Amor.
donde todas las lenguas se comprenden,
donde la diferencia se hace don;
donde cada patria se hace Reino
y no aleja una bandera, ni un color.

Cuando llenas nuestro hogar
con tu presencia y tu amistad,
caen los muros que el miedo levantó.
Tu Palabra nos invita a salir a los caminos.
Tú liberas y abres nuestro corazón
y el extraño se convierte en un hermano,
que nos acoge con paciencia y compasión.


San AGUSTÍN (354-430) nació en Tagaste, África del Norte. En su juventud llevó una vida mundana, pero siempre buscó la verdad. Estudió retórica y se unió al maniqueísmo, hasta que, influido por su madre Santa Mónica y por san Ambrosio en Milán, se convirtió al cristianismo y fue bautizado en el año 387. Regresó a África, donde fue ordenado sacerdote y luego obispo de Hipona. Como obispo, fue un gran predicador, pastor y escritor. Sus obras más importantes son Confesiones y La ciudad de Dios. Murió en el 430, dejando un legado decisivo para la teología y espiritualidad cristiana.

“Ángeles” de los pequeños. El educador menesiano sale al encuentro de los niños y a los jóvenes en las situaciones vitales en las que se hallan inmersos. La acogida incondicional, el conocimiento personal, la confianza y el acompañamiento que previene peligros y ayuda en las dificultades, son formas de vivir el ser ángel de los “pequeños”. 

Ese estilo de presencia es el que Juan María pedía a los Hermanos en los primeros tiempos de la Congregación y esa misma relación fue la que él establecía durante sus visitas con los alumnos y con los mismos Hermanos. Esta actitud implica dejar los ámbitos conocidos, las seguridades y respuestas tradicionales, para emprender nuevos caminos, nuevas propuestas, que integren a todos, que atiendan sus realidades concretas dándoles sentido y horizonte de esperanza y crecimiento.

Ángel: Defiendo, acompaño, cuido, comparto, escucho… comparto tiempo con los demás. Cuidar a cada persona (alumno, compañero, familia) desde la escucha activa y la cercanía, sintiéndome responsable de ella, tal como Dios lo haría.

Ángel significa “mensajero”. “Ángel” es Dios mismo que da buenas noticias, que acompaña, que vela por los pequeños, que protege, que corrige también. La actitud del ángel es la de la presencia. Ángel es la realización en el tiempo de la Providencia de Dios.

“En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.”

La presencia de Dios en la historia (ángel) siempre ha dado seguridad y compañía al ser humano. El ángel está presente, es motivo de alegría y esperanza.  En el acompañamiento, es esencial escuchar y validar los temores, dudas y heridas del otro. La transformación no nace del juicio, sino del amor que acoge.


“Sean verdaderamente los ángeles custodios de esta infancia confiada a sus cuidados.”

“Vigilen con atención, como los ángeles del cielo, que no se pierda ninguno de estos pequeños.”

“Sean ángeles de paz en medio de un mundo agitado.”

La actitud de cercanía y acogida incondicional de cada persona es esencial para ser ángel.

Querido Dios, gracias por enviarnos ángeles 
que nos cuidan y nos protegen. 
Ayuda a que sintamos tu presencia en nuestras vidas 
y que sepamos que siempre estás con nosotros.
En los momentos de miedo o incertidumbre, 
Recuérdanos tus palabras: «No teman». 
Haz que sintamos tu seguridad
y protección en nuestros corazones.
Queremos sentirnos acompañados y cuidados por ti, 
y que podamos compartir tu amor y paz con los demás. 
Ayuda a que seamos instrumentos de cuidado y compasión, 
y que podamos hacer que los demás
se sientan seguros y amados.
Gracias por estar siempre con nosotros
y por cuidarnos con amor. 
Amén.

Santa Mónica

Señor Jesús, hace 200 años,
Juan María de la Mennais
y Gabriel Deshayes
vivieron el desamparo de los niños
y de los jóvenes
“que andaban como ovejas sin pastor”.
Ilumínanos y haznos descubrir hoy
el grito de los que esperan
pastores de corazón generoso.
Concede a todos los miembros
de la Familia Menesiana
apoyarse en tu misericordia,
en la unidad de una única Familia.
Y danos la paz y la alegría
de escribir una nueva página para la misión.
¡Que con María,
caminemos juntos por los caminos de la paz
y que anunciemos con gozo
la Buena Nueva a los pobres!
¡Dios sólo en el tiempo!
¡Dios sólo en la eternidad!
Amén

  • Por la beatificación de Juan María de la Mennais.
  • Por todas las mamás de nuestros centros educativos.
  • Por la familia menesiana del colegio Teodelina de Villa G. Gálvez             
  • Por la comunidad de Tilleuls, Nantes (Francia) y la de San José de Reinosa (España).
  • Por los menesianos y las obras de la provincia Nuestra Señora del Pilar de España.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestros centros educativos.
  • Por los equipos de adminsitración de neustros centros educativos.

Una aptitud para la vida de Hermano y una atracción que ha resistido la prueba del tiempo son signos de una invitación del Señor.

Nuestra libertad, nuestro cuerpo, nuestra vida, todo es del Señor. No nos pertenecemos, somos de Dios sólo.

1994: Joseph Breton (Blaise) y Roger Louis (Félix-Joseph).