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2º domingo de Cuaresma

APOSTOLADO DE LA ORACIÓN:
Por el desarme y la paz.
Oremos para que las naciones se comprometan en un desarme efectivo, especialmente el desarme nuclear, y para que los dirigentes del mundo elijan el camino del diálogo y de la diplomacia, y no el de la violencia.


1967 – Apertura de la Comunidad de Villa Gobernador Gálvez con los hermanos Julio Marroquín y Gerardo María Etcheverry


Intenciones:

La comunidad de Guérande (Francia) – Laicos Asociados Menesianos – Carlos Gómez Ferreiro. (1958).


Regla de Vida nº 32a

El superior y los Hermanos: El Hermano Superior muestra gran
confianza en sus Hermanos y se esfuerza por obtener su
colaboración en la fe, mediante una obediencia libre y leal.
Memorial, pág. 100:
Los hombres cuya razón es muy fuerte, a veces razonan con una
seguridad que resulta angustiosa. Sin duda Dios permite esto para
que podamos descansar nuestra fe y confianza sólo en Él. Sólo Él
es todo luz y toda verdad.
Difuntos:
1988, Charles-Édouard Jourdain (Albert).

2º domingo de Cuaresma

Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo.
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
Jesús se acercó a ellos, y tocándolos, les dijo: Levántense, no tengan miedo.
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

El capítulo 16 de Mateo nos prepara para el relato de la Transfiguración. En el se da cuenta de la identidad de Jesús, su misión, y el estilo de mesianismo que vino a proponer. La palabra griega para “transfigurado” es metamorfosis. Expresa el cambio que ocurre cuando una oruga se convierte en mariposa.

Jesús es el nuevo Moisés. El rostro de Jesús ‘resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.’ Lo mismo le pasa a Moisés en el Sinaí. Después de su encuentro con Dios, el rostro de Moisés brillaba tanto que la gente tuvo miedo y tuvo que usar un velo (Ex 34, 29-35).
La Transfiguración es un anticipo de la gloria de Dios revelada en el A.T. La manifestación es breve y contrasta con el primer anuncio de la pasión que Jesús hizo a los discípulos.

Tres discípulos le acompañan a Jesús al monte, igual que Aarón, Nadab, y Abiú acompañaron a Moisés (Ex 24, 1-9). Los tres discípulos, Pedro, Santiago, y Juan, no aparecerán de nuevo hasta Getsemaní. Moisés representa la ley y Elías los profetas. Son las figuras más importantes del A. T. Los dos son profetas que fueron rechazados pero revindicados por Dios… Jesús pasará por la misma experiencia. Los dos están asociados con el “monte de Dios” (Ex 18, 5; 1 Re 19, 8).
El profeta Malaquías anunciaba que el Señor mandaría a Elías antes de la llegada del Señor (Mal 4, 5) y Jesús identifica a Juan el Bautista con Elías, que debía venir (Mt 17, 10-13).

La propuesta de Pedro de instalar tres carpas, ‘una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’ es una tentación frecuente entre los cristianos, pues es la tentación de poner en pie de igualdad la palabra, la vida, la misión de Jesús con Moisés y Elías. Y será el mismo Padre Dios quien se encargará de dejar nuevamente claro qué palabra tiene preeminencia.

La voz que se oye desde la nube luminosa en la misma que se oyó en el bautismo. El Padre Dios vuelve a afirmar que el camino es escuchar al Hijo.
La tentación de no darle crédito a su palabra ya se había hecho presente. El camino se pone difícil y los anuncios de la pasión se reiteran. El mesianismo davídico va quedando claramente descartado.
Siempre es necesario recordarnos que si queremos vivir como cristianos el único camino es escuchar al Hijo y poner por obra su palabra, porque no por decir Señor, Señor, se entra a participar de la mesa del reino.

Esta experiencia vivida en el monte es de vital importancia para Jesús. Es una confirmación más de que es el Hijo muy querido, el predilecto. La experiencia de saberse amado incondicionalmente por el Padre será la que lo sostendrá en Getsemaní y en la Cruz, cuando el silencio se haga grito.

Cuando Jesús y los discípulos descienden del monte, el padre del joven epiléptico le ruega a Jesús que le ayude (17, 14-21). Con esto, Jesús y los discípulos son empujados hacia el ministerio. El mensaje es claro. Una experiencia religiosa no es verdaderamente cristiana si nos aísla de los hermanos, nos instala cómodamente en la vida y nos aleja del servicio a los más necesitados.

La vida cotidiana de cada uno de nosotros, como la de Jesús y sus discípulos, tiene mucho más de llanura que de monte elevado. Las situaciones de monte nos deben ayudar a dimensionar el camino y a estar más atentos a los hermanos. Caso contrario, algo anda mal.

Jesús y sus discípulos:
Los anuncios de la pasión pegaron fuerte en el corazón y el ánimo de los discípulos que esperaban un Mesías triunfal, además Jesús había tratado de satanás a Pedro por oponerse al camino de cruz. Pedro, Santiago y Juan participarán de la experiencia de gloria vivida por Jesús en el monte, como confirmando que no todo termina en la muerte. No entienden, pero será una luz de esperanza para luego. Hay experiencias que sostienen el caminar, esta es una de ellas, aplicable a Jesús y a sus discípulos.


Pero ¿qué es ser servidor de Jesucristo? ¿Es sólo adorar su nombre y doblar la rodilla delante de los altares? Muchos cristianos lo creen así. Se imaginan que con tal de cumplir ciertos actos exteriores de religión no se les pide más. No saben que la adoración en espíritu y verdad que Jesucristo exige de sus discípulos no consiste en observancias farisaicas, sino en el amor y en la práctica de todas las virtudes de las que Jesucristo es modelo, en el desprecio interior de todos los falsos bienes de los que Jesús nos ha enseñado su vanidad y su nada, en la huida del placer que naturalmente buscamos con tanto ardor, y por decirlo en una palabra, en el odio al mundo que Jesucristo ha maldecido y en un sincero deseo de ir al cielo por la vía real de la cruz. (Sermón sobre la Anunciación)

San Leandro de Sevilla

  • Por los miembros de LAM y sus proyectos y actividades como Asociación.
  • Por las ONG, que con sus aportes hacen posible que muchas de nuestras obras puedan cumplir con su misión.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades educativas
  • Por la familia menesiana del colegio Cardenal Copello de Buenos Aires y la de Santo Domingo de la Calzada.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la provincia Juan de la Mennais (Canadá – Usa – México).
  • Por la paz en el mundo.

El servicio de la autoridad:
El Hermano Superior ejerce la autoridad como un servicio, de modo que exprese el amor que el Señor tiene a cada uno de sus Hermanos. Convencido de que la persona «es y debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones», considera a cada uno de ellos en la totalidad de su ser, y no sólo en función de sus actividades profesionales o apostólicas. Ejerce su ministerio con espíritu de caridad, con sencillez y humildad, prudencia y sabiduría.

Suframos con paciencia, suframos con alegría, pero sin extender al futuro los sufrimientos presentes por alguna previsión ansiosa, dolorosa, que es nuestro mayor tormento.

1974: José Martínez (Pablo). Nació en Reinosa (1898). Murió en Nanclares
1976: Henri Bourassa (Auguste-Marie)
1988: Alain Marant
1992: Gérard Cloutier (Clément)
1994: Pierre Nicolas (Sébastien-Antoine)
1995: Raymond Désy (Constant-Paul)
2014: Anicet Langlois (Fabien-Jean)

San Leandro de Sevilla

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

La llamada al amor es siempre atractiva. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos. Es sin duda, un elemento exclusivo del mensaje de Jesús, que ningún otro maestro recogía.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración del pueblo, enfrentándose al clima general que respiraba odio hacia los enemigos (romanos, publicanos, samaritanos…), proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, les digo: amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”. Este mensaje de Jesús es exclusivo del cristianismo.

Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse, sino en amar incondicionalmente a todos.  Quien se sienta hijo de ese Dios no ha de introducir en el mundo odio ni destrucción de nadie.

El amor a los enemigos no es una enseñanza secundaria de Jesús dirigida a personas llamadas a la perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo, porque quiere eliminar del mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscara el bien para todos, incluso el de sus enemigos.

Cunado Jesús habla del amor a los enemigos no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimiento de afecto, de simpatía o cariño hacia quienes nos hacen mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente podemos cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desearle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor o afecto hacia él. Es natural que nos sintamos heridos y humillados. Nos hemos de preocupar cuan seguimos alimentando el odio y la venganza.

Pero no se trata sólo de no hacerle daño. Podemos dar más pasos, hasta incluso estar dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos. El perdón al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse enseguida del rechazo, del odio o de la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Sólo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.


Es necesario practicar el bien, ¿pero qué bien? Todos los bienes juntos, es decir todas las virtudes cristianas, porque para ser verdaderamente santo es necesario tomar al santo de los santos como modelo y llegar a ser semejantes a él. Semejanza que comienza en la tierra, donde será simplemente imaginaria, y cuando Dios dice que quiere nuestra santificación, es como si dijera que quiere encontrar en nosotros las perfecciones de su hijo, que seamos en cierto modo, en la medida que lo permite la debilidad humana, revestidos de Jesucristo, como dice el apóstol, que sigamos a Jesucristo en todos sus caminos, que juzguemos todas las cosas como él las ha juzgado, que amemos lo que él ha amado, que despreciemos lo que él ha odiado, en una palabra, que todos nuestros pensamientos sean conformes a los suyos y que seamos su imagen viva. (Sermón sobre la perfección, 1839)

Si hablara palabras de parte de Dios
y no tengo amor,
de nada me vale,
de nada me vale.

Si sé lo profundo de cada misterio
y no tengo amor,
de nada me vale
de nada me vale.

De nada me vale,
de nada me vale.
Sin amor la vida
es arar el aire.
De nada me vale,
de nada me vale.
Sin amor las manos
no ayudan a nadie.

Si tengo la fe que mueve montañas
y no tengo amor,
de nada me vale,
de nada me vale.

Si doy lo que tengo, incluso mi vida
y no tengo amor,
de nada me vale,
de nada me vale.


San Leandro nació hacia el año 534 en Cartagena o en Sevilla, en el seno de una familia hispanorromana profundamente cristiana. Fue hermano de otros grandes santos: San Isidoro de Sevilla, San Fulgencio de Écija y Santa Florentina.
Ingresó en la vida monástica y más tarde fue nombrado arzobispo de Sevilla. Vivió en una época difícil, cuando gran parte de la España visigoda profesaba el arrianismo, mientras que la población hispanorromana era mayoritariamente católica.
Leandro trabajó incansablemente por la unidad religiosa del reino. Fue consejero del rey Recaredo I y desempeñó un papel decisivo en su conversión del arrianismo al catolicismo. Este hecho culminó en el histórico III Concilio de Toledo (año 589), donde el rey proclamó oficialmente la fe católica, logrando la unidad religiosa del reino visigodo.
Durante un tiempo estuvo desterrado por conflictos políticos y religiosos, y en ese período viajó a Constantinopla, donde conoció a San Gregorio Magno, con quien mantuvo una profunda amistad espiritual.
San Leandro promovió la vida monástica, la formación del clero y la organización de la Iglesia en España. También escribió obras espirituales, entre ellas una regla para su hermana Florentina. Murió hacia el año 600.

Viernes de la 1º semana de Cuaresma

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

  • Por las misiones en la Iglesia.
  • Por el cumpleaños del H. Rafael Alonso (1968), actualmente en la comunidad de Nanclares.
  • Por los países donde reina la división y la violencia.
  • Por los que aún viven esclavizados en nuestro mundo.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades educativas
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de Indonesia
  • Por la comunidad del centro educativo San Damián de Villa G. Gálvez y la de San José de Reinosa

El servicio de la autoridad:
En la vida religiosa, la relación entre autoridad y obediencia refleja una colaboración en la fe y el amor que excluye cualquier relación de poder. Manifiesta el espíritu del Evangelio, según el cual el que
manda es igual que el que sirve.

Ánimo, hijo mío, trabaja cada día con un ardor infatigable en tu propia santificación y en la de tantas almas que te han sido confiadas.


1976: Bernardino Gutiérrez (Guillermo). Nació en Río de Janeiro (Brasil) en 1899 de padres cántabros. Pertenece al primer Noviciado de Nanclares en 1914. Trabajó en Argentina y Uruguay desde 1934 a 1970. Murió en Nanclares.

1854: Félicité Robert de Lamennais: Nació el 19 de junio de 1782 en Saint-Malo. Murió en París el 27 de febrero de 1854.
1985: Paul Le Moal (Hippolyte-Marie)
2009: Michel Dussault
2017: Ives Moqué

Viernes de la 1º semana de Cuaresma

Jesús le dijo a sus discípulos: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: «No matarás», y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Señor, quiero tomar conciencia de la cercanía que Tú tienes conmigo, para que pueda valorar lo que Tú haces por mí. Señor, Tú me has perdonado muchas veces. Concédeme verlo y palparlo, para que, siguiendo tu ejemplo, mi corazón perdone y ame a los que me hieran de alguna forma.

Cristo nos plantea un punto de partida: «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no podrán entrar en el reino de los cielos». Nos pone este punto, porque sabía que ellos no estaban del todo mal, pues intentaban seguir a la perfección los preceptos de la ley; sólo que olvidaban una cosa, lo que Dios había dicho: «Misericordia quiero y no sacrificios».
Esto era lo que no entendían ellos e incluso hoy en día, muchas veces nos cuesta entender que el primer medio de alabanza a Dios pasa por medio del perdón, de la reconciliación y del amor. Nosotros, como cristianos, estamos llamados a ser transmisores del amor que Dios ha tenido a la humanidad.

Cuando vayas de camino con tu adversario arréglate pronto, no sea que te entregue…” Con el paso del tiempo, nos acercamos cada vez más al final de nuestra vida, y, querámoslo o no, tendremos que presentar cuentas a nuestro Juez. ¿Por qué no nos esforzamos desde ahora por arreglarnos con la persona que nos ha hecho -o a la que le hemos hecho- mal, que no nos cae muy bien y a la que solemos criticar? Y en vez de presentarnos con un enemigo aquel día, ganemos amigos que sean nuestros abogados, para la hora de este momento.

Jesús, Tú me conoces muy bien y sabes cuánto quiero agradarte, pero también conoces cuán débil soy y que tengo muchas caídas a pesar de mis luchas. Ayúdame, por eso, Señor, a esforzarme por agradarte más, sirviendo a los hombres, quienes son tus hijos y mis hermanos. Quiero practicar cada día más la caridad, virtud principal de tu corazón. Ayúdame como cristiano a ser faro del amor. Pues sólo así seré reconocido como discípulo tuyo.


MÁXIMA
El amor es lo principal


Quiero que estén llenos de indulgencia, de caridad para con sus hermanos, y que los disculpen más bien de acusarlos y reprenderlos. (A Mazelier, 31-08-1825)

Mil diferencias hay
entre tú y yo,
muchas formas de pensar y hablar
y tanta división.

Mil historias y vivencias
y tanta opinión.
Pero él nos llamó a dejarlo atrás
y volver al corazón.

Y ser un buen, buen, buen, buen,
buen hermano.
Y como Cristo ama
aprender a amarnos.
Compartir nuestra mesa,
esperanza y Fe.
y ser un buen, buen, buen hermano.
Y mostrar que Dios es bueno.

Leí en la biblia
las palabras de Jesús.
Mi fe no sirve si lo que aprendí
no lo puedo vivir.
Ama a Dios con tu alma y corazón
como a ti mismo a los demás.
El mundo necesita ver
a Jesús en ti brillar.

Hay lugar para todos en la casa de Dios.
Hay lugar para todos en la casa de Dios.
Y comparte tu mesa, tu esperanza y fe
porque hay lugar para todos
en la casa de Dios, en la casa de Dios.

San Alejandro

Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén

  • Por las vocaciones en nuestro Distrito, los formando y formadores de la casa de El Alto.
  • Por la experiencia de Yamil en Maldonado.
  • Por los equipos de administración de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de de la provincia San Luis Gonzaga de Haití).
  • Por la familia menesiana del colegio San Pablo de Luján de Cuyo y de Portugalete.

Obediencia y misión:
Aun cuando ejerza un apostolado fuera del Instituto, el Hermano permanece sometido a la autoridad del
Hermano Superior Mayor y a la disciplina del Instituto.

Tengan la certeza de que todo lo que los lleva a la melancolía, a la murmuración, a la desconfianza de sus superiores, al disgusto de su estado, no es más que una tentación.

1967: Yves-Marie Le Huérou (Anatolius)
1970: Joseph Prigent (Germain-Édouard)
1997: Athanase Guéguen (Florentin-Charles)
1998: Hubert Poulain (Eugénien)
2008: Drouin Roland (Philippe-Arthur)
2014: Cosma Kafeero Kiwanuka

San Alejandro

Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Cuando Jesús dice: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá”, no está ofreciendo una fórmula mágica para obtener todo lo que deseamos. Nos está invitando a una relación viva con Dios. Pedir implica reconocer nuestra necesidad; buscar supone no conformarnos con la superficialidad; llamar expresa perseverancia. Es un camino espiritual: humildad, deseo y constancia.

Luego presenta la imagen del padre que no engaña a su hijo dándole una piedra en lugar de pan. Dios no es indiferente. Si incluso nosotros, limitados y a veces egoístas, sabemos amar y dar cosas buenas, cuánto más el Padre celestial sabrá responder a nuestras necesidades más profundas.
A veces pedimos soluciones inmediatas, pero Dios responde con crecimiento interior, con fortaleza, con sabiduría. No siempre nos da lo que queremos, pero sí lo que verdaderamente necesitamos para nuestra salvación y plenitud.

Finalmente, el texto culmina con la llamada “regla de oro”: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos”. Aquí la espiritualidad se vuelve concreta. No basta con orar; la relación con Dios se verifica en la relación con el prójimo. La confianza en el Padre se transforma en misericordia hacia los hermanos.

La invitación de Jesús es clara: confiar sin miedo, perseverar sin cansancio y amar sin medida. Allí se resume la Ley y los Profetas, y allí comienza una vida verdaderamente espiritual.


Providencia, siempre buena, tan sabia, tan llena de piedad y amor para con tus pobres criaturas, de adoramos, te bendecimos, nos abandonamos a tus manos sin reserva. (S VII p. 2165)

Pide y se te dará.
Busca y encontrarás.
Llama y se te abrirá.
Porque a todo aquél que pide,
porque a todo aquél que busca,
porque a todo aquél que llama,
se le abrirá ah-ah,
encontrará ah-ah
recibirá, recibirá.
Encontrará, sí, encontrará.

Porque qué padre de entre nosotros
por más egoísta que sea,
si su hijo le pide pan, ¿le va a dar una piedra?
O si le pide un pez, ¿le va a dar una serpiente?
Si nosotros que somos egoístas;
Sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos
¿cómo el Padre del cielo
no nos dará por Cristo Resucitado
todo aquello que le pedimos?

Porque a todo aquél que pide,
porque a todo aquél que busca,
porque a todo aquél que llama
se le abrirá, encontrará,
recibirá, sí, recibirá Se le abrirá ah-ah
Encontrará, uh, encontrará
Recibirá, recibirá.
Pide eh-eh…


San Alejandro fue patriarca de Alejandría y una figura clave en las primeras controversias doctrinales del cristianismo. Vivió en el siglo IV, en una época en que el cristianismo comenzaba a consolidarse dentro del Imperio Romano tras el Edicto de Milán (313). Alejandría era uno de los centros más importantes del pensamiento cristiano.
Alejandro es conocido principalmente por su oposición a la doctrina de Arrio, quien sostenía que Jesucristo no era eterno ni de la misma naturaleza que Dios Padre. Ante la expansión de esta enseñanza, Alejandro convocó sínodos locales que condenaron el arrianismo. La controversia llevó a la celebración del Concilio de Nicea, donde se afirmó que el Hijo es “de la misma sustancia” (homoousios) que el Padre. Su discípulo y colaborador fue Atanasio de Alejandría, quien lo sucedió como patriarca y continuó la defensa de la doctrina nicena.
San Alejandro murió en el año 328. Su firmeza doctrinal fue fundamental para la definición de la fe cristiana en los primeros siglos.

San Toribio Romo – Beata María Ludovica de Angelis

Señor Jesús,
Tú que dijiste que todos sean uno,
te damos gracias por llamarnos a la unidad,
por desafiarnos a salir
de nuestros esquemas y seguridades.
Sabes de nuestras resistencias
e inseguridades,
sabes de nuestros sueños y anhelos;
no te son desconocidas
nuestras limitaciones y pobrezas,
y también con ellas
quieres gestar la nueva realidad.
Nos confiamos a María,
que salió a prisa al encuentro
de la vida que clama.
Haz de la familia menesiana
un cuerpo para la misión
que cuide y defienda la vida
de los más pequeños del sur.
Amén.

  • Por los docentes y los alumnos de nuestras comunidades educativas, que inician sus actividades, sobre todo los más necesitados.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades educativas
  • Por la familia menesiana del colegio Teodelina de Villa G. Gálvez y Nanclares de la Oca.
  • or los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la provincia Santa Teresa del Niño Jesús (Uganda – Sudán del Sur).
  • Para que seamos fieles a nuestra consagración.

Obediencia y misión:
Para aceptar cargos o responsabilidades que no provengan del Instituto, el Hermano solicita la autorización escrita del Hermano Superior Mayor.

Aleja de ti todos los pensamientos oscuros y preocupados; considerarlos como tentaciones muy peligrosas.

1975: Louis Dupré (Simplice)
1988: Joseph Colliaux (Joseph-Mathieu) y Antonin Cossette (Gabriel-Amable)
1989: Alphonse Baril (Robert-Marie)
2022: Raimond Hould (Gerard-Arthur)

San Toribio Romo – Beata María Ludovica de Angelis

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Jonás fue aquél profeta enviado por Yahvéh a predicar en Nínive, pero que en lugar de obedecer, huyó en un barco en sentido contrario, terminando en el vientre de un gran pez, que lo devolvió a tierra firme. Luego de esta experiencia se dirigió a la gran ciudad y los ninivitas se convirtieron, después de escuchar su prédica.

La Reina del Sur es la de Sabá, de la que se habla en el capítulo 10 del primer libro de los Reyes. No se sabe bien dónde estaba ese reino. Lo cierto es que, curiosa por lo que escuchaba decir de Salomón, se acercó a Jerusalén. El relato dice que el rey, famoso por su sabiduría, contestó a todas sus preguntas y la dejó maravillada.

Es una gran crítica que hace Jesús a los que lo escuchan y no cambian nada en su vida. Los ninivitas, extranjeros, adoradores de otros dioses, aceptaron el mensaje de Jonás. La reina a su vez vino de muy lejos a escuchar a Salomón y quedó admirada de su saber. Ellos, en cambio, tienen nada menos que al Mesías, al Hijo de Dios, que se cansa de hacer milagros y les habla con comparaciones fáciles de entender y no pasa nada.

Pero no critiquemos a aquéllos antiguos judíos. Pongamos las barbas en remojo nosotros y meditemos cuánto caso le hacemos a la Buena noticia de Jesús.


MÁXIMA
Aceptemos con sencillez a Jesús.


Prometan a Jesucristo que en la vida y en la muerte le serán siempre fieles; que siempre seráan sus hijos, que siempre Él será su maestro; que no imitarán jamás a esos cristianos indignos de tenerlo como jefe, que admiran, dicen ellos, su evangelio, adoran su cruz y no siguen ninguna de sus máximas. (Apertura de retiro)

Jesús, te seguiré,
donde me lleves iré.
Muéstrame ese lugar donde vives.
Quiero quedarme contigo allí.

Escuchando tus palabras
algo nuevo nace en mí.
Es que nadie nos había venido
a hablar así.
Ahora veo claro:
La verdad está en ti.

Hoy he visto como se aman
los que viven junto a ti.
Hace tiempo que sediento
había querido amar así,
Ahora siento que tu amor
viene hacia mí.

Hoy he visto a los leprosos sanos
y a los ciegos ver.
Hasta el pan multiplicaste
para darnos de comer.
¡Oh, maestro bueno,
todo lo haces bien!


San Toribio Romo fue un sacerdote mexicano y mártir de la Iglesia Católica, nacido en 1900 en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, México. Es uno de los santos más conocidos de la época de la Guerra Cristera.
Desde joven mostró inclinación por la vida religiosa. Ingresó al seminario en Guadalajara y fue ordenado sacerdote en 1922. Ejerció su ministerio en pequeñas comunidades rurales de Jalisco, destacándose por su sencillez, humildad y cercanía con la gente pobre.
Durante la Guerra Cristera (1926–1929), el gobierno mexicano impuso fuertes restricciones a la Iglesia Católica. Muchos sacerdotes fueron perseguidos por continuar celebrando los sacramentos en secreto.
El 25 de febrero de 1928, mientras se encontraba escondido en una ranchería, fue descubierto por soldados federales y ejecutado sin juicio. Tenía solo 27 años.
Fue canonizado en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II junto con otros mártires mexicanos.Con el tiempo, se ha convertido en un santo muy venerado, especialmente entre migrantes mexicanos. Su santuario se encuentra en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco.

La beata María Ludovica de Angelis nació en 1880 en San Gregorio, Italia. Desde joven sintió vocación religiosa e ingresó a la congregación de las Hermanas de la Misericordia de Verona.
En 1907 fue enviada como misionera a La Plata, Argentina, donde desarrolló casi toda su labor. Trabajó durante más de 50 años en el Hospital de Niños de La Plata, dedicándose con gran entrega al cuidado de los enfermos, especialmente niños pobres. Se destacó por su espíritu de servicio, humildad, caridad y profunda vida de oración. Fue conocida por su capacidad organizativa y por impulsar mejoras importantes en el hospital, pero sobre todo por su trato maternal y compasivo hacia los pacientes.
Falleció en 1962 en La Plata. Su fama de santidad creció con el tiempo y fue beatificada el 3 de octubre de 2004 por el Papa Juan Pablo II.