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En las categorías Evangelio, Calendario y Novena, se sugiere ampliar el rango de fechas unos días antes.


13º domingo durante el año

  • Por nuestros capellanes y los sacerdotes de nuestras parroquias.
  • Por nuestros jóvenes en formación.
  • Por el Papa, para que el Señor lo fortalezca con su Espíritu y lo sostenga en su misión de guiar a la Iglesia.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia San Miguel Arcángel (Kenia – Tanzania).
  • Por la familia menesiana del Dionisio Díaz de Maldonado y por la comunidad de la Casa Madre, Ploërmel (Francia).
  • Por la paz en el mundo.

Misión del Instituto:
El Instituto participa en la misión de la Iglesia. Su carisma específico es la educación humana y cristiana de los niños y jóvenes, especialmente de los más pobres. La escuela es su campo de acción privilegiado. El Instituto está también abierto a otros compromisos en el vasto campo de la educación.

No hay que precipitar el futuro sobre el presente, o seremos aplastados. No prevengamos en exceso; es el Espíritu Santo quien nos lo aconseja.

1966: Constant Miriel (Séraphin-Joseph): Nació en 1901 en Gäel. Novicio en Nanclares en 1917. Misionero en Haití en 1920. Retirado murió en Josselin.
1967: Jean Haran: Nació en Arcangues (B.P.) en 1894. Murió en Nanclares.
1969: Joseph Gru (Sylvius)
1976: Jules Le Métayer (Firmin)
1984: James O‘Byrne (Columbkill Mary)
1991: Joseph Robin (Lucidas-Joseph)
1997: Louis Scouarnec (Joachim-Joseph)
2008: Luc Maynard (Luc-Henri)

13º domingo durante el año

Dijo Jesús a los apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo, tendrá la recompensa de un justo.
Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.

El Evangelio de hoy propone, en fórmulas concisas, varios temas esenciales en el seguimiento de Jesús.

Creer que puedo amar directamente a Dios es una quimera. Sólo puedo amar a Dios, amando a los demás y amándome a mí mismo como Dios manda. Amor son obras y no buenas razones. No amamos a la humanidad. Amamos o no, a personas concretas. A veces decimos que amamos a todos, para decir en verdad, que no amamos a nadie. El amor es concreto. Amar es darse, sin esperar nada a cambio.

Según la Palabra de hoy, lo decisivo no es la familia según la carne, sino esa gran familia que hemos de construir entre todos los hijos e hijas de Dios colaborando con Jesús en abrir caminos al reinado de Dios en este mundo. Por eso, si la familia se convierte en obstáculo para seguir a Jesús en este proyecto, Jesús exigirá la ruptura y el abandono de esa relación familiar: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí».
Cuando la familia impide la solidaridad y la fraternidad con los demás y no deja a sus miembros trabajar por la justicia querida por Dios entre las personas, Jesús exige una libertad crítica, aunque ello traiga consigo conflictos y tensiones familiares.

El proyecto de fraternidad/ sororidad está por encima de cualquier lazo familiar. El proyecto de la mesa común que vino a instaurar Jesús está por encima de cualquier proyecto o voluntad personal.
Como familia menesiana estamos desafiados a constituir esa mesa común donde los valores del reino se pongan de manifiesto: mesa donde no haya lugares de privilegio; mesa donde el primero se haga el servidor de todos; mesa donde estemos dispuestos a brindarnos un vaso de agua, una palabra de ayuda, un gesto que aliente, un abrazo reparador; mesa donde cada uno está dispuesto a cargar con su cruz (hacerse cargo) para no ser una carga para los demás; mesa donde el proyecto común esté por encima de los intereses personales; mesa donde…

Perder la vida, es poner todo lo que eres a disposición de los demás, gastarse por ellos. Es renunciar a mi voluntad para hacer la voluntad de aquél que me ha llamado a la vida para servir.
Quien pretenda reservarse para sí (ego) está malogrando su propia existencia, porque pasará por ella sin desplegar su verdadera humanidad y así tiene garantizada su infecundidad.

Cargar la cruz y seguirlo vale la pena. Sólo el amor es digno de fe. Y es digno de fe porque negándose a sí mismo, es capaz de dejarse de mirar el ombligo, para mirar a los demás y ponerse en su piel.
Este es el esfuerzo cotidiano por salir de sí y optar por los últimos, las periferias, por los sobrantes, los que están solos, los que necesitan paz y consuelo, las víctimas de diversos abusos, etc. Solo el amor puede transformar lo muerto.

Todo lo que hagamos por nuestros hermanos más pequeños se lo estamos haciendo a Jesús. Porque a Dios se lo ama en los hermanos, especialmente en aquellos pequeños, pobres y frágiles, vulnerados en sus derechos, silenciados y marginados, a quienes muchos no quieren visibilizar.
En ellos está Jesús que sale a nuestro encuentro y nos invita a dejar de mirar estáticamente para involucrarnos. Y así junto a tantas víctimas, caminar juntos, sentirnos Iglesia que incluye y se mete en el barro de la humanidad, no por sus largos discursos y documentos, sino por la simpleza de quien se anima a tocar las heridas del otro y tan solo generar la cultura del encuentro.

Jesús y los discípulos:
Es claro con los suyos, no anda con vueltas. Es exigente con ellos porque sabe de las exigencias del amor. Amar, es gratificante pero también exigente. El proyecto del Padre de una familia sin ‘padres’ está por encima de los lazos sanguíneos.
El seguimiento requiere que abandonemos nuestra voluntad para hacer nuestra su voluntad. Este es el camino seguro para hacer de nuestras vidas una ofrenda agradable al Padre sirviendo a los pequeños.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro


Hoy reza por las vocaciones
Centro ANTAWARA: dirección y educadoras
Los Hermanos llevan el evangelio a las periferias donde nadie llega.


  • Por los miembros de LAM y sus proyectos y actividades como Asociación.
  • Por las las instituciones que llevan el nombre de esta advocación.
  • Por Haití, cuya patrona es la Virgen del Perpetuo Socorro.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la familia menesiana del colegio La Mennais de Montevideo y la de Nanclares de la Oca.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de
  • Por la paz en el mundo.

En el origen de la misión:
Recordando que todo apostolado obtiene su fecundidad sólo de Dios, los Hermanos se comprometen en él con generosidad y utilizan los medios humanos apropiados: «Trabaja como si todo dependiera de ti. Y, sin embargo, espera el éxito sólo de Dios»

Esfuércense, pues, por elevar su alma y liberarla de todos los afectos terrenales: el apego a un lugar más que a otro, el pesar demasiado intenso por ciertas consolaciones meramente humanas; todo eso son grandes miserias.

1986: Alphonse Lambert (Alphonse-Maurice)
2003: Gérard Bourque (Auguste-Eugène)

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Cuando Jesús entró a Cafarnaúm se le acercó un centurión, rogándole: Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.
Jesús le dijo: Yo mismo iré a curarlo.
Pero el centurión respondió: Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: «Ve», él va, y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «Tienes que hacer esto», él lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar los dientes.
Y Jesús dijo al centurión: Ve, y que suceda como has creído. 
Y el sirviente se curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: «Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades».

Impresiona en este relato la humanidad de Jesús. Y la humanidad del centurión.
Jesús atiende la petición de un hombre que es: extranjero y militar de graduación, de las tropas de ocupación. Y lo atiende de forma que quiere ir a su casa, le concede lo que pide y, sobre todos, lo elogia hasta decir que tiene más fe que cualquier judío. Más aún, Jesús afirma que se acabaron los privilegios de cualquier religión, ya que del mundo entero (oriente y occidente) vendrán los que, ante Dios, tendrán el mismo premio que los patriarcas de Israel.

El centurión no quiere que su criado siga sufriendo. No se considera digno de que Jesús vaya a su casa. No menciona su autoridad, sino su sumisión a la disciplina establecida, y muestra una fe sin límites en Jesús. Es la fe-confianza que acepta la palabra de Jesús con tal convicción, que está completamente seguro de que esa palabra suprime el sufrimiento y da vida.

El relato no habla de la “conversión” del centurión. No dice que dejara su religión y se hiciera prosélito judío. Ni dice que los que vendrán de oriente y occidente, para alcanzar tanta gloria como los patriarcas, abandonarán sus “falsas creencias”. ¿No se puede decir que, para Jesús, lo decisivo no es la pertenencia a una determinada religión, sino la humanidad y la fe que muestra el centurión?


Que el amor fraterno reine entre todos los miembros de la misma comunidad. Que cada uno se sienta feliz con la alegría de los demás y sufra con sus penas y que todos se presten, para ir a Dios y cumplir su obra, mutuo apoyo, evitando las contiendas, las rivalidades, las secretas envidias, las palabras duras, todo lo que hiere, todo lo que divide y altera la caridad. (Regla de 1835)

Dame una fe sencilla,
como risa de niños cuando juegan,
como gota de rocío que se rueda,
como cruz de rústica madera.

Dame una fe sencilla,
que se siente a la mesa de los pobres,
que se alegre de alegrar sus corazones
y que llore también con sus dolores.

Una fe así, parecida a ti.
Sencilla, como fue a la tierra tu venida,
como fueron tus historias campesinas,
como fue tu hogar en Palestina.

Dame una fe sencilla
para curar con esperanza la tristeza,
para cantar por el perdón en esta guerra,
para avivar el pábilo que humea.

Dame una fe sencilla,
que no le da espacio a la mentira,
que no logra acomodarse a la injusticia
y no calla lo que sabe que da vida.

Una fe así, parecida a ti.
Sencilla, como fue a la tierra tu venida,
como fueron tus historias campesinas,
como fue tu hogar en Palestina.

Sencilla, como tu mirada compasiva,
como aquellas aldeas recorridas,
como el amor que te llevó a dar la vida,
a dar la vida, a dar la vida.


Virgen del Perpetuo Socorro
La tradición cuenta que, hacia finales del siglo XV, un comerciante llevó desde la isla de Creta a Roma una imagen de la Virgen María. Durante el viaje, una fuerte tormenta amenazó con hundir el barco, y los marineros pidieron la protección de la Virgen. Finalmente llegaron sanos y salvos. Antes de morir, el comerciante pidió a un amigo que colocara la imagen en una iglesia para que pudiera ser venerada por los fieles. Tras diversas circunstancias, el icono terminó en la iglesia de San Mateo, situada entre las basílicas de Santa María la Mayor y San Juan de Letrán.Pronto comenzaron a atribuirse gracias y favores a la intercesión de la Virgen, y la devoción se extendió por toda Roma.
En 1798, durante las guerras napoleónicas, la iglesia de San Mateo fue destruida. Los religiosos lograron salvar el icono y lo trasladaron a otro convento, donde permaneció casi olvidado durante varias décadas. Cuando los misioneros redentoristas construyeron una iglesia en el mismo lugar donde había estado San Mateo, surgió el deseo de recuperar la antigua imagen venerada por el pueblo romano.
En 1865, el papa Pío IX ordenó que el icono fuera entregado a los redentoristas y pronunció una frase que se hizo célebre: «Denla a conocer al mundo entero».
La imagen nos recuerda que Jesús mismo quiso experimentar el consuelo de una madre. Si el Hijo de Dios buscó refugio en los brazos de María, también nosotros podemos acudir a ella en nuestras angustias, temores y necesidades.

San José María Robles Hurtado


Hoy rezan por las vocaciones
Centro Social AYJANSIÑANI, educadoras y voluntarios
El Hermano hace suya la pregunta de Pablo: ¿Qué debo hacer, Señor?


Señor, que has dicho:
‘Dejen que los niños vengan a Mí’.
Tú me has inspirado el deseo
de dedicar mi vida
a los niños y jóvenes
para llevarlos a Ti.
Dígnate bendecir mi vocación,
asísteme en mis trabajos de hoy,
derrama sobre mí,
sobre todos mis hermanos
y sobre todos los que trabajamos
en esta obra educativa,
el espíritu de fortaleza,
de caridad y de humildad,
para que nada nos aparte
de tu servicio.
Haz que hoy cumpla con celo
el ministerio educativo
al que me has consagrado.
Hazme perseverar hasta el fin
para alcanzar así
la salvación que nos
has prometido. Amén

  • Por las misiones en la Iglesia.
  • Por los países donde reina la división, la violencia, la guerra y por los que aún viven esclavizados en nuestro mundo.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la familia menesiana del colegio Cardenal Copello de Buenos Aires y la del Menesiano de Madrid.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Delegación San Pedro Chanel (Tahití – Islas Marquesas).
  • Por la paz en el mundo.

En el origen de la misión:
«El apostolado se vive en la fe, la esperanza y la caridad que el Espíritu Santo derrama en el corazón de las personas».
Los Hermanos son conscientes de que llevan a cabo su misión como colaboradores de Dios, en constante acción en el mundo. Mantienen una intensa vida espiritual, fuente de santificación para sí mismos y para los demás.

La regla de mis pensamientos y de mi conducta es querer lo que Dios quiere, como él lo quiere y cuando él lo quiere.

1972: Jean-Pierre Gru (Hervé)
1976: Jean-Marie Diascorn (Octavien-Marie)
1981: Amédée Patenaude (Albertin-Joseph)
1993 François Proulx (Victoric-Marie)
2001: Hervé Lucas (Norbert-Joseph)
2003: Henri Ézanno (Stanislas-Pierre)
2013: Paul Charest (Benoît-Émile)

San José María Robles Hurtado

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud.
Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: Señor, si quieres, puedes purificarme.
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: Lo quiero, queda purificado. Y al instante quedó purificado de su lepra.
Jesús le dijo: No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.

Señor, me llama la atención esta bajada del monte de las Bienaventuranzas. Qué distinta de aquella bajada de Moisés del monte Sinaí entre truenos, relámpagos, miedos y castigos. Jesús, bajas de la montaña de Dios, pero un Dios Padre, lleno de compasión y de ternura.
No bajas para castigar sino para salvar; no bajas para meter miedo, sino para dar confianza; no bajas porque no te lo pases bien en el monte, sino porque los hombres y mujeres que están en el valle te necesitan.
Que yo sepa bajar de la contemplación a la acción.

Jesús sube no atraído por el aire sano de la montaña ni por el intenso olor de las flores en primavera, sino por el inmenso e infinito amor del Padre. Algo grande, inefable, misterioso ocurre siempre que Jesús se interna en el silencio de la noche y abre su corazón a la ternura infinita del Padre. Para Jesús esta oración es una fuerte atracción, una imperiosa necesidad, una íntima y gozosa experiencia. 

Pero Jesús baja al valle donde están los problemas de la gente. Y, en este caso, se encuentra con un problema terrible, el de la enfermedad de la lepra. En realidad, son tres enfermedades en una:
a) la física, dolorosa y difícil de curar;
b) la social, que le apartaba de la sociedad para no contagiar.
c) la religiosa, creyendo que eso sucedía como un castigo de Dios.

Y aquí está Jesús para sanarlo todo. Le cura la lepra y deja ya de sufrir físicamente. Lo manda al sacerdote para que certifique que está curado y así pueda ya insertarse en la sociedad. Y, sobre todo, le cura de la enfermedad más terrible, la de creer que Dios está lejos de él.  Y Jesús le dice que Dios está tan cerca de él que lo toca. 
Ese gesto por parte de Jesús es para expresarle con un apretón de manos, lo equivocado que estaba cuando se creía lejos de Dios. Dios no se contagia al tocar de cerca nuestras miserias y nuestras enfermedades.

Señor, tu amor siempre me sorprende y me desborda. No te limitas a hacer el bien sino que lo quieres hacer bien. No te gusta emplear el bisturí para curar; te basta con el ungüento de tu dulzura, con la unción de tu bondad, con la caricia de tu mano, con la sonrisa de tus labios, con la ternura de tu corazón. ¡Qué bisturí tan bonito el de Dios!


Soberano médico de las almas, mira sus heridas, vierte sobre ellas el bálsamo que puede curarlas y que tú sólo posees. Diles a cada uno, diles a todos: Yo soy su salvación. (Oración por los niños)

Como aquél leproso me acerco a Ti,
para suplicar que te apiades de mí.
Lo he intentado todo y he fracasado;
todos me dieron la espalda,
nadie se apiadó de mí.
Lo único que guardo es mi fe en Ti.

Señor, si tú quieres, puedes sanarme.
Señor, si tú quieres, puedes limpiarme.
Señor, si tú quieres, puedes liberarme.

Me siento cansado de vivir así.
Mi única esperanza es mi fe en Ti.

Si tú quieres puedes sanarme.
Si tú quieres puedes limpiarme.


San José María Robles Hurtado (1888-1927) fue un sacerdote mexicano, mártir de la persecución anticatólica durante la Guerra Cristera.
Ingresó muy joven al Seminario de Guadalajara. Era un estudiante brillante y fue ordenado sacerdote en 1913. Se destacó como predicador, director espiritual, escritor y educador. Durante los años de persecución religiosa continuó ejerciendo su ministerio con valentía, atendiendo a los enfermos, confesando durante largas horas y promoviendo la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Toda su espiritualidad giraba en torno al amor al Corazón de Jesús presente en la Eucaristía. Fundó la congregación de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado y escribió numerosas obras espirituales para difundir esta devoción. Sus contemporáneos llegaron a llamarlo cariñosamente «el loco del Sagrado Corazón» por su ardor apostólico.
Durante la persecución religiosa mexicana fue perseguido por seguir ejerciendo su sacerdocio. Fue capturado y llevado a la Sierra de Quila. Allí fue ahorcado el 26 de junio de 1927.
Fue beatificado en 1992 y canonizado el 21 de mayo de 2000, junto con otros mártires mexicanos de la persecución religiosa.

San Guillermo de Vercelli


Hoy rezan por las vocaciones
Educadoras del Centro Infantil YURIÑANI
Ser Hermano es dejarse llenar por el Espíritu que clama en el corazón.


Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén

  • Por las vocaciones en nuestro Distrito, la comisión de Pastoral vocacional y los jóvenes en formación.
  • Por el cumpleaños de nuestro Hermano Luis Jesús Vivas (1954), de la comunidad de Zamora.
  • Por los equipos de administración de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Delegación del Congo.
  • Por la comunidad del centro educativo San Damián de Villa G. Gálvez y las comunidades de Kupang (Indonesia) y de Berrio-Otxoa (España).

En el origen de la misión:
El bautismo y la consagración religiosa comprometen a los Hermanos a participar íntimamente en la obra redentora de Cristo mediante el anuncio del Evangelio: «No te consideres un maestro, profano sino un misionero encargado de instaurar el Reino de Dios en las personas: ésta, en efecto, es tu vocación y haciendo santos es como te santificarás a ti mismo».

¿No te basta saber que nada se opone más al espíritu del cristianismo que estas censuras llenas de malignidad, para que nunca te permitas ninguna de ellas?

1980: Pierre Verdon (Élie)
2007: Pius Kihuru
2024: Jean-Guy Godbout.

San Guillermo de Vercelli

Les dijo Jesús: No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?’
Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal’.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Jesús termina el Sermón de la Montaña con una imagen sencilla y poderosa: dos hombres construyen una casa. Uno la edifica sobre roca; el otro, sobre arena. A simple vista ambas casas pueden parecer iguales. La diferencia no se nota cuando el cielo está despejado, sino cuando llegan la lluvia, los vientos y las inundaciones.

La roca representa una vida fundada en Dios. No basta con escuchar la Palabra; hay que ponerla en práctica. La fe no se demuestra en los momentos fáciles, sino cuando llegan las pruebas: una enfermedad, una decepción, una crisis familiar, una pérdida o una noche espiritual. Quien ha construido sobre la roca puede sufrir, llorar y hasta sentirse débil, pero no se derrumba porque su fundamento está firme.

La arena representa todo aquello que parece sólido pero no lo es: el orgullo, el éxito, la comodidad, la opinión de los demás o una fe superficial. Mientras todo va bien, la casa permanece en pie. Pero cuando llegan las tormentas, aparece la fragilidad de aquello sobre lo que estaba apoyada.

Lo más llamativo es que las tormentas llegan a ambas casas. Jesús no promete una vida sin dificultades. La diferencia está en el fundamento. El discípulo no es el que evita las pruebas, sino el que permanece firme en medio de ellas.

La pregunta que nos deja el Evangelio es sencilla y exigente: ¿sobre qué estoy construyendo mi vida? Porque tarde o temprano llegarán los vientos. Y entonces no importará tanto la belleza de la casa como la profundidad de sus cimientos. Allí se verá si hemos edificado sobre la arena de nuestras seguridades o sobre la roca firme que es Cristo.


Si construimos sobre la roca que es Jesús, recuerden que nadie es más fuerte que Él. Dice San Juan Damasceno, que es una roca que las olas no pueden destruir. Es como una montaña que nadie puede mover. Todo cambia, todo cae alrededor de ella; las ciudades, los imperios mueren. Aquí abajo, nada es estable. Solo apoyados sobre la roca que es Cristo nos mantenemos con una fuerza invencible, en medio de la agitación de las cosas humanas. Nada ni nadie nos hará caer.  (Juan María a los niños, en la fiesta de San Pedro)


San Guillermo de Vercelli, también conocido como San Guillermo de Montevergine, fue un monje, ermitaño y fundador italiano del siglo XII. Nació en la ciudad de Vercelli hacia el año 1085, en una familia noble. Huérfano desde muy pequeño, creció con un profundo deseo de buscar a Dios mediante la oración, la penitencia y la peregrinación.
Siendo muy joven emprendió una peregrinación a Santiago de Compostela. Vivía con gran austeridad, practicando ayunos y penitencias. Más tarde quiso viajar a Tierra Santa, pero diversas circunstancias —entre ellas un asalto sufrido en el camino— le hicieron comprender que Dios lo llamaba a otra misión.
Buscando la soledad, se retiró a las montañas del Partenio, en el sur de Italia. Allí llevó una intensa vida de oración. Sin embargo, su fama de santidad atrajo a numerosos discípulos que deseaban seguir su ejemplo. Así nació una comunidad monástica y, hacia 1124, se construyó una iglesia dedicada a la Virgen María. El lugar pasó a llamarse Montevergine («Monte de la Virgen»).
Murió el 25 de junio de 1142 en el monasterio de Golet, fundado por él mismo.

Nacimiento de san Juan Bautista


Hoy rezan por las vocaciones
Jóvenes del proyecto CONÉCTATE
El Hermano anuncia con hechos que la resurrección es prenda de victoria.


Señor, haz que escuche
los llamados que vienen de los hombres.
Señor, haz que escuche
los gritos de los niños y jóvenes 
que vienen de la vida y de la historia 
que van tejiendo a nuestro lado.
Señor, haz que vea todo con ojos nuevos, 
con corazón de entrañable misericordia.
Señor haz que vea 
y que avive mi pasión por los niños, 
por los jóvenes y por todos 
los que están sedientos 
de presencia y cercanía.
Señor haz que vea 
y que como Juan María 
tenga los ojos bien abiertos 
para ir a la frontera, al extremo, 
donde nadie alcanza, 
porque desde allí llegan 
las voces más apremiantes 
de los hombres que nos convocan 
y provocan.

  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Provincia San Juan Bautista (Francia – Inglaterra – Italia)
  • Por los docentes y los alumnos de nuestras comunidades educativas, sobre todo los más necesitados.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la familia menesiana del colegio Teodelina de Villa G. Gálvez y por la comunidad de Larantuka (Indonesia).
  • Para que seamos fieles a nuestra consagración.
  • Por la paz en el mundo.

Sentido de la actividad misionera:
La actividad misionera de la Iglesia tiene su origen y su dinamismo en el seno de la Trinidad. Está vinculada a la misión del Hijo y a la del Espíritu Santo. Pretende realizar en el tiempo el designio de amor del Padre: que todos los hombres sean para Él sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo.

Fiesta de San Juan Bautista, fiesta de tu hermano Juan. ¡Pide a Dios que cree en mí un corazón puro, un corazón que lo ame! Pídele que me dé la gracia de ser todo de él, solo de él y por siempre.

2004: Arthur Sylvestre (Marcel-Émile)
2012: Corentin Cotonéa (Yves-Laurent)
2018: Philippe Ozawa

Nacimiento de san Juan Bautista

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre.
Pero la madre dijo: No, debe llamarse Juan.
Ellos le decían: No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan.
Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores y lo comentaban en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: ¿Qué llegará a ser este niño?, porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu. Y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

El nacimiento de Juan estuvo rodeado de signos de esperanza. Sus padres, Zacarías e Isabel, eran ancianos y habían perdido la esperanza de tener hijos. Sin embargo, Dios actuó cuando parecía imposible. Así, Juan nos recuerda que Dios sigue obrando, incluso cuando creemos que todo está perdido. Donde nosotros vemos límites, Dios abre caminos.

Cuando nació Juan, todos se preguntaban: “¿Qué llegará a ser este niño?”. La respuesta se descubriría con los años: Juan sería «la voz que clama en el desierto«, el profeta que invitaría a la conversión y el hombre humilde que señalaría a Jesús, diciendo: «Este es el cordero de Dios”.

Quizás la enseñanza más profunda de Juan es que fue y aceptó ser sólo una voz, no el salvador. Su alegría consistió en conducir a otros hacia Jesús. Vivió para preparar corazones, para allanar senderos, para acercar a las personas a Dios. “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”.

También nosotros estamos llamados a ser como Juan Bautista: En nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestro trabajo, preparamos el camino del Señor con palabras de esperanza, gestos de caridad y una vida coherente. No se trata de que nos miren a nosotros, sino de ayudar a que otros descubran a Jesús. Se trata de ubicarnos en nuestro lugar de voceros y de corrernos cuando ya no seamos necesarios.


¿No es entonces que Dios obra milagros de misericordia en todas las almas…? De modo que si pedimos pruebas de la presencia de Jesucristo en medio de nosotros… podríamos decir lo que él mismo dijo a los discípulos de Juan el Bautista, que le preguntaron si él era realmente el Mesías: ¡los ciegos ven, los sordos oyen, los rengos caminan, los muertos resucitan! (Retiro de niños)

Antes que te formaras
dentro del vientre de tu madre,
antes que tú nacieras,
te conocía y te consagré
para ser mi profeta de las naciones
yo te escogí.
Irás donde te envíe,
lo que te mande proclamarás.

Tengo que gritar, tengo que arriesgar,
¡Ay de mí si no lo hago!
Cómo escapar de ti, cómo no hablar
si tu voz me quema dentro.
Tengo que hablar, tengo que luchar.
¡Ay de mí si no lo hago!
Cómo escapar de ti, cómo no hablar,
si tu voz me quema dentro.

No temas arriesgarte,
porque contigo yo estaré.
No temas anunciarme,
porque en tu boca yo hablaré.
Te encargo hoy mi pueblo
para arrancar y derribar,
para edificar, destruirás y plantarás.

Deja a tus hermanos,
deja a tu padre y a tu madre.
Abandona tu casa
porque la tierra gritando está.
Nada traigas contigo
porque a tu lado yo estaré.
Es hora de luchar
porque mi pueblo sufriendo está.