Buscar

  • Categorías

En las categorías Evangelio, Calendario y Novena, se sugiere ampliar el rango de fechas unos días antes.


22º Domingo durante el año


Hoy reza por las vocaciones
Lorena Vasconcellos
Ser Hermano es hacerse cargo del dolor ajeno como propio y sanarlo


Señor Jesús, al comenzar el día,
te ofrecemos nuestra vida entera.
Que el amor fraterno reine entre todos
los que formamos comunidad.
Que cada uno se sienta feliz
con la alegría de los demás,
y sufra con sus penas.
Que todos nos prestemos ayuda mutua
para ir a Dios y realizar su obra cada día.
Que no existan jamás entre nosotros
ni contiendas ni rivalidades,
ni secretas envidias, ni palabras duras.
Aparta de nosotros, Señor, todo lo que hiere,
todo lo que divide,
todo lo que altera la caridad.
Haz, Señor, que hoy y siempre
intentemos ayudarnos
unos a otros a ser santos.
Que todos vivamos hoy con dulzura,
paciencia, humildad
y fidelidad a tu Palabra.
(Regla de 1835)

  • Por nuestros capellanes y los sacerdotes de nuestras parroquias.
  • Por nuestros jóvenes en formación.
  • Por el Papa, para que el Señor lo fortalezca con su Espíritu y lo sostenga en su misión de guiar a la Iglesia.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la delegación del Congo.
  • Por la familia menesiana del colegio Cardenal Copello de Buenos Aires y la de Aguilar de Campóo.
  • Por la paz en el mundo.

Sentido de la formación:
La formación es un itinerario que dura toda la vida, un camino de maduración integral del Hermano en el proceso de configuración progresiva con Cristo: «Cuando Dios dice que quiere nuestra santificación, es como si dijera que quiere redescubrir en nosotros las perfecciones de su Hijo».
Este crecimiento se vive en comunidad y se realiza en la misión, en fidelidad al carisma menesiano y en una dinámica de conversión continua.

Agradezco a Dios las gracias que les ha concedido y el que se digne derramar tantas bendiciones sobre sus trabajos; tengan valor y no tengan puesta la mira más que en su gloria.



1992: Eduardo Merino (Emilio Celestino): Nació en Argüeso (Cantabria) en 1900. Pasó 16 años en Argentina, desde 1934 a 1949. Murió en Nanclares.

1984: Henri Granger (Cécilius)
1988: Joseph Lecomte (Léontien-Marie)
2006: Jean Le Gall (Gonzague-Chrisostome)
2012: Louis Souchet (Louis-Florent)
2022: Noël Lachance (Ludger-François)

22º Domingo durante el año

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

El texto que acabamos de leer es continuación del que hemos leído el domingo pasado. Seguimos en Cesarea de Filipo.

Lo que Mateo pone hoy en boca de Jesús, es una durísima reprimenda a Pedro, por ponerse (delante) donde no le corresponde.
El domingo pasado Jesús felicitaba a Pedro por la respuesta sobre su identidad. Hoy lo reprende por pensar como los humanos.
Pedro se ha puesto delante del Maestro y el lugar del discípulo es detrás. El tentador se pone delante (para entorpecer el camino), por eso Jesús le dice ‘Satanás’.

Las palabras de Pedro demuestran que ni él ni los demás, habían comprendido la identidad de Jesús. Como siempre, el mayor escollo para aceptar lo nuevo, es la religión.
Para entender a Jesús, hay que dejar de pensar como los seres humanos. Pensar como Dios, es dejar de ajustarse a este mundo; es transfor­marse por la renovación de la mente (nos dice San Pablo).

Pedro se siente con autoridad para reprenderlo a Jesús. Había sido felicitado y confirmado como constructor de la Iglesia. Pedro reacciona desde su lógica (poder, triunfalismo, dominación, sometimiento), pues no ha entrado aún en la lógica de Jesús (obediente, abajarse, servir, humillarse, siervo sufriente). Mucho tendrá que aprender, incluso negarlo y llorar amargamente. ¿Con qué lógica me muevo, con la de Pedro o de Jesús? ¿En qué se nota?


Ni a los fariseos ni a los letrados, ni a los sacerdotes dirige Jesús palabras tan duras como las que le dirige a Pedro. El proyecto de Pedro es la gran tentación para todo ser humano, también para Jesús.
La verdadera tentación no viene de fuera, sino de dentro. Lo difícil no es vencerla, sino descubrirla, desenmascararla y tomar conciencia de que ella es la que puede arruinar nuestra propia vida.
Como Pedro, los cristianos en todas las épocas, nos hemos escandalizado de la cruz. De nada sirve ya la imagen de profeta o de Mesías victorioso; menos aún la de Hijo de Dios. Se trata ahora del “servidor” que se entrega totalmente a los demás, y así hace presente a un Dios que es amor.

Para aceptar el mensaje de este evangelio, tenemos que cambiar radicalmente nuestra imagen de Dios. El ser humano ha pretendido siempre poner a Dios a su servicio. Ese dios no existe.
Negarse a sí mismo supone renunciar a toda ambición personal. El egoísmo y el individualismo quedan descartados para el que quiera seguirlo.

Cargar con la cruz es aceptar que mi proyecto queda pospuesto ante el proyecto de Jesús, que mi voluntad no cuenta ante la voluntad de Jesús, que mis caminos son sus caminos, no otros. Juan María nos dirá: en efecto, la cruz encierra todo lo que debemos saber y nos revela todo lo que debemos practicar (SVII p. 2191).
Los menesianos no podemos confesar a Jesús como «Hijo del Dios Vivo», y no seguirle en su camino hacia la cruz. Juan María nos advertirá de una gran tentación: Tengamos cuidado de no amar la cruz más que de una forma especulativa, porque no hay nada más fácil que hacernos ilusiones de ello (SVII p. 2192).
Si en la Iglesia de hoy seguimos actuando como Pedro, tendremos que oír también nosotros lo que él oyó de labios de Jesús.

El seguimiento, es un distintivo del discípulo en todos los evangelios. Se trata de entrar en la dinámica espiritual que Jesús manifiesta en su vida. Es aceptar un Dios “nada-poderoso” que está dispuesto a darse totalmente y sin condiciones. Es identificarse con Jesús en su entrega total a los demás, sin buscar para sí nada que pueda oler a poder o gloria humana.

Jesús y sus discípulos:
El maestro es duro con Pedro cuando este se desubica, cuando quiere ocupar el lugar de Satanás y no el de discípulo. El lugar del discípulo es detrás de Maestro. Les aclara a todos que el discipulado implica negarse a sí mismo, cargar el propio proyecto, la propia voluntad y seguirlo. Los discípulos percibirán la coherencia del pedido de Jesús cuando su Maestro entregue la vida por amor.


Plantemos la cruz en el fondo de nuestra alma; hundámosla bien antes y con una especie de violencia en el fondo de nuestra alma, para que, por así decir, ella rompa son su pie sagrado todos los afectos terrenos, todos los sentimientos de vanagloria, de curiosidad, de codicia, de mundanidad que en ella se levantan sin cesar como a pesar nuestro.
No sepamos más que una cosa: Jesús y Jesús crucificado; que nos desprecien, que nos insulten, que nos persigan, poco importa, o mejor, debemos alegrarnos; y si Dios nos da estos días pruebas y dolores, entonces también diremos: Este es el día del Señor, alegrémonos y démosle gracias. (Retiro de la congregación de S. Méen, S VIII 2525)

Todo empezó en una cruz
donde un hombre murió
y un Dios se entregó.
Silenciosa la muerte llegó
extinguiendo la luz
que en un grito se ahogó.

Viendo su faz de dolor
una madre lloró y su amigo calló.
Pero siendo una entrega de amor
su camino siguió y en algún otro lado
una luz se encendió.

Siendo hombre, amigo, esclavo y maestro;
siendo carga pesada, profesor y aprendiz,
entregó hasta su cuerpo en el pan y en la vid.

Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
a ese Dios que se humilla y muere por mí.
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio,
que se acerca a su hijo y me abraza feliz.

Viendo un humilde calvario,
con rostro cansado soporta la cruz
y al verme rezando a sus pies
se olvida de Él, me toma en sus brazos,
me acoge otra vez.

Siendo fuego, paloma, el agua, y el viento;
siendo un niño inocente, un padre y pastor
Voy a aceptar mi ofrenda, es mi vida, Señor.

Y si ahora yo acepto esa cruz
fue por esa persona, ese Dios,
es por Cristo Jesús.


Santa Rosa de Lima nació en Lima, Perú, en 1586. Su nombre era Isabel Flores de Oliva. Creció en una familia humilde y, para ayudarla económicamente, trabajó como costurera y cultivó flores.
Desde muy joven sintió un profundo amor por Jesús y quiso consagrarle toda su vida. Inspirada por santa Catalina de Siena, ingresó como terciaria dominica, pero permaneció viviendo en la casa familiar. Allí construyó una pequeña ermita donde dedicaba largas horas a la oración. Vivió con gran austeridad y ofreció sus sacrificios por la conversión de los pecadores y por las necesidades de la Iglesia.
Rosa no se limitó a rezar: atendía a pobres, enfermos y personas abandonadas, a quienes recibía y cuidaba en su propia casa. En ellos reconocía el rostro de Jesús.
Murió el 24 de agosto de 1617, con solo 31 años. Fue canonizada en 1671 por el papa Clemente X, convirtiéndose en la primera santa de América. Es patrona del Perú, de América, de las Filipinas y de las enfermeras.

Martirio de san Juan Bautista


Hoy reza por las vocaciones
Rosana Rodriguez
Los Hermanos son pioneros que abren caminos nuevos en tierras marginales.


  • Por los miembros de LAM y sus proyectos y actividades como Asociación.
  • Por las ONG, que con sus aportes hacen posible que muchas de nuestras obras puedan cumplir con su misión.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por la comunidad del centro educativo San Damián de Villa G. Gálvez y la de Zamora.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones del Distrito San Pablo (Togo – Senegal – Benin – Costa de Marfil).
  • Por la paz en el mundo.

Formas de recorrido:
Los aspirantes pueden tener diversas trayectorias hacia el postulantado: residencia o juniorado, grupo vocacional, itinerario personalizado. Estos diferentes enfoques introducen a los candidatos en la vocación de Hermano y les proporcionan un compañamiento adecuado.

No sabría cómo insistirte bastante en que observes estrictamente la santa Regla: uno no se sostiene más que por ella.

1981: Émile Giroux (Adèlphe-Joseph)
2008: Paul Rémillard (Arthur-Émile) y André Morvan (Félix)

Martirio de san Juan Bautista

Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado, porque Juan decía a Herodes:
No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.​
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: Pídeme lo que quieras y te lo daré. Y le aseguró bajo juramento: Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.
Ella fue a preguntar a su madre: ¿Qué debo pedirle?
La cabeza de Juan el Bautista, respondió esta.
La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza.
Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

En el pasaje de Marcos 6:17-29, que relata el martirio y la decapitación de Juan el Bautista en el palacio de Herodes Antipas, Se plantea una profunda reflexión en torno a los conflictos de conciencia, el abuso de poder y la ceguera que producen los intereses personales. A continuación, planteo las claves principales que nos presenta este evangelio:

1. El conflicto interno de Herodes (La conciencia dividida)
Se destaca la trágica contradicción en la que vive el tetrarca Herodes Antipas. Por un lado, siente una fuerte atracción y respeto por Juan el Bautista: sabe que es un hombre «justo y santo», se siente conmovido y perplejo al escucharlo, y de alguna manera busca protegerlo de los instintos homicidas de Herodías.
Sin embargo, Herodes está atrapado por sus propias pasiones, su orgullo y su estatus político. Pagola nos advierte sobre el peligro de vivir con una «conciencia dividida»: personas que admiran el bien, se emocionan ante la verdad y reconocen la santidad, pero son incapaces de cambiar su vida porque sus intereses inmediatos o sus debilidades los mantienen encadenados.

2. La trampa de la superficialidad y la vanidad
El banquete de cumpleaños de Herodes representa el escenario del mundo superficial, el poder vacío y la complacencia. El baile de la hija de Herodías cautiva de tal modo los sentidos del rey que lo lleva a la fanfarronería y a realizar una promesa desmesurada bajo juramento («Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino«). Se enfatiza cómo la frivolidad y la necesidad de quedar bien ante los demás (los comensales y los grandes de Galilea) anulan por completo el discernimiento ético. Herodes prefiere cometer un crimen atroz —asesinar a un inocente— antes que pasar por un hombre débil o romper su palabra frente a sus invitados. Se denuncia aquí el miedo al «qué dirán» y cómo la presión social y el estatus nos pueden llevar a traicionar los principios más sagrados.

3. La manipulación y el odio ciego
En la figura de Herodías, Pagola expone el rostro del resentimiento y el odio implacable. Juan el Bautista había denunciado la ilegalidad de su matrimonio con Herodes, y ella no se detiene hasta eliminar la voz incómoda de la verdad. Utiliza a su propia hija para conseguir su objetivo. Para Pagola, esto es un claro ejemplo de cómo los intereses egoístas pueden corromper el corazón humano, convirtiendo a las personas en seres fríos capaces de manipular los vínculos más íntimos con tal de mantener el poder o el prestigio. 

4. El destino del profeta
Juan el Bautista muere en la oscuridad de una mazmorra, víctima de un capricho palaciego, sin un juicio justo y sin grandes discursos finales. Su cabeza termina servida en una bandeja como si fuera un plato más de la fiesta. Se subraya que este final prefigura el destino del propio Jesús. El verdadero profeta no busca el acomodo ni ser «políticamente correcto»; su misión es servir a la Verdad de Dios, aun cuando esto signifique pagar el precio más alto. La muerte del Bautista cuestiona la aparente victoria de los poderosos y nos invita a reflexionar sobre las víctimas silenciosas de todos los tiempos que sufren a causa de la corrupción y el capricho de quienes gobiernan el mundo.

Este relato nos invita a preguntarnos a quién estamos escuchando realmente en nuestras vidas: ¿A la voz incómoda pero liberadora de nuestra conciencia (el Bautista), o a los aplausos y las presiones de un entorno frívolo y superficial que nos empuja a la mediocridad (el palacio de Herodes)?


Recibiremos el céntuplo de lo que hemos dejado, pero también tendremos que llevar la cruz, beber el cáliz; tendremos clavos, espinas y flagelación. (A los sacerdotes de Saint-Méen)

Todo empezó en una cruz
donde un hombre murió
y un Dios se entregó.
Silenciosa la muerte llegó
extinguiendo la luz
que en un grito se ahogó.

Viendo su faz de dolor
una madre lloró y su amigo calló.
Pero siendo una entrega de amor
su camino siguió y en algún otro lado
una luz se encendió.

Siendo hombre, amigo, esclavo y maestro;
siendo carga pesada, profesor y aprendiz,
entregó hasta su cuerpo en el pan y en la vid.

Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
a ese Dios que se humilla y muere por mí.
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio,
que se acerca a su hijo y me abraza feliz.

Viendo un humilde calvario,
con rostro cansado soporta la cruz
y al verme rezando a sus pies
se olvida de Él, me toma en sus brazos,
me acoge otra vez.

Siendo fuego, paloma, el agua, y el viento;
siendo un niño inocente, un padre y pastor
Voy a aceptar mi ofrenda, es mi vida, Señor.

Y si ahora yo acepto esa cruz
fue por esa persona, ese Dios,
es por Cristo Jesús.

San Agustín


Hoy reza por las vocaciones
Abuela tejedora Isabel Reclusa
El Hermano ofrece la belleza de su vida consagrada como evangelio vivo.


Señor, que has dicho:
‘Dejen que los niños vengan a Mí’.
Tú me has inspirado el deseo
de dedicar mi vida
a los niños y jóvenes
para llevarlos a Ti.
Dígnate bendecir mi vocación,
asísteme en mis trabajos de hoy,
derrama sobre mí,
sobre todos mis hermanos
y sobre todos los que trabajamos
en esta obra educativa,
el espíritu de fortaleza,
de caridad y de humildad,
para que nada nos aparte
de tu servicio.
Haz que hoy cumpla con celo
el ministerio educativo
al que me has consagrado.
Hazme perseverar hasta el fin
para alcanzar así
la salvación que nos
has prometido. Amén

  • Por las misiones en la Iglesia.
  • Por los países donde reina la división, la violencia, la guerra y por los que aún viven esclavizados en nuestro mundo.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Delegación San Pedro Chanel (Tahití – Islas Marquesas).
  • Por la familia menesiana del colegio Teodelina de Villa G. Gálvez y la de santo Domingo de la Calzada.
  • Por la paz en el mundo.

Vocación de Hermano y discernimiento:
La vocación, que reclama el don total de sí mismo por amor, requiere un acompañamiento personal y regular con vistas a un verdadero discernimiento. También se clarifica y cultiva con la ayuda de otras personas, instrumentos de la gracia de Dios.

¡Ánimo y perseverancia! La corona tiene ese precio. ¿Qué mérito tendríamos si no tuviésemos nada que sufrir? Te lo repito: ¡ánimo! ¡Viva la Cruz!


1985: Juan Sáez (Pedro María): Nació en Ozana (Burgos) en 1903. Trabajó en Argentina y Uruguay desde 1934 hasta 1979. Murió en Nanclares.

1972: Henri Crenn (Arthur François)
1978: Aurèle Hébert (Richard-Marie)
1984: Juan Ramón Rizzo (Carmelo): Nació en Bilbao en 1920. Asistente General (1970-82). Murió en Bilbao.
1993: Joachim Le Marec (Emmanuel-Henri)
1995: Michel Derégnaucourt (Floribert-Joseph)

San Agustín

Jesús dijo a sus discípulos: El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.
Pero a medianoche se oyó un grito: «¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!»
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.
Las necias dijeron a las prudentes: ¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?
Pero éstas les respondieron: No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado.
Mientras tanto, llegó el esposo. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: Señor, señor, ábrenos, pero él respondió: Les aseguro que no las conozco.
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Hoy, Señor,
quiero iluminar la lámpara de mi vida con la tuya.
«Quiero que tu luz me deje ver la luz».
La lámpara de mi vida está siempre apagada si no se deja iluminar por tu luz.
Yo no puedo presumir de ser astro con luz propia;
prefiero ser iluminado por Ti, que alumbras siempre
y no puedes dejar de alumbrar.

  • Lo que Jesús nos pide es que estemos preparados para el encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios. (Papa Francisco)
  • Cada uno tiene su luz, en cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los cielos cada uno tiene que ser él mismo. Unas luces son más fuertes, otras más débiles, otras cambian constantemente… Y así podemos encontrar un sinfín de luces tantas como personas. (Papa Francisco)
  • Cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de esa luz que recibió. Porque esa lámpara que Dios nos ha dado la tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara, no me guste mi luz o gaste mi aceite. Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o a veces quiera ocultar esa luz, esas virtudes o defectos. Incluso a veces no quiero mi lámpara…Y siempre estoy queriendo la vela o el aceite de los otros. (Papa Francisco)
  • La lámpara que tengo es la mejor, ¡porque es mi lámpara! Es un regalo de Dios. Lo importante es ver mi vida y mi historia desde los ojos de Dios y no desde una mirada humana. He de elevar la mirada; contemplar la maravillosa obra de Dios en mi vida y darle las gracias. (Papa Francisco)

Jesús,
Hazme hablar siempre como si fuese la última palabra que digo.
Hazme actuar siempre como si fuese la última acción que hago.
Hazme sufrir siempre como si fuese el último sufrimiento que tengo para ofrecerte.
Hazme orar siempre como si fuese la última posibilidad que tengo aquí en la tierra para conversar contigo.


Recuerden lo que se dijo a las Vírgenes del Evangelio: “El esposo llega, salgan a su encuentro”. Prepárenle en ustedes mismos una morada. Esta preparación consiste principalmente en desear su venida, y en apresurarse en corregir y cercenar todo lo que puede desagradarle. Disfrutar conversando con los hermanos de la dicha de la que se va a gozar; animarse los unos a los otros a no recibir en vano el don de Dios; temer no corresponder fielmente a una gracia tan excelente. (Consejos para antes del retiro)

Enciendo hoy mi lámpara, Señor.
Y con ella esperar.
Y de aceite la lleno,
no se me vaya a apagar.

Enciendo hoy mi lámpara, Señor,
pues me quiero preparar
para cuando Cristo vengas,
contigo a la fiesta entrar.

Mi lámpara encendida está, Jesús.
concédeme entrar al banquete
de tu Reino. Déjame participar.

Enciendo hoy mi lámpara, Señor.
Y con ella iluminar
la esperanza de que un día
hacia el cielo caminar.


San Agustín nació en el año 354 en Tagaste, al norte de África. Su madre, santa Mónica, era una ferviente cristiana y rezó durante muchos años por su conversión. En su juventud, Agustín llevó una vida alejada de la fe, buscando la verdad en distintas filosofías y dejándose llevar por una vida desordenada.
Siendo profesor de retórica, viajó a Roma y luego a Milán. Allí conoció al obispo san Ambrosio, cuyas enseñanzas lo ayudaron a acercarse al cristianismo. Después de una profunda lucha interior, se convirtió y fue bautizado en el año 387. Poco después regresó a África, donde fue ordenado sacerdote y más tarde nombrado obispo de Hipona.
Como obispo, se destacó por su predicación, su cercanía con el pueblo y la defensa de la fe. Escribió obras fundamentales, como Las Confesiones y La ciudad de Dios. Enseñó que el corazón humano busca incansablemente a Dios y que sólo en Él encuentra su verdadera paz.
Murió en Hipona en el año 430. Es uno de los grandes Padres y doctores de la Iglesia. Una de sus frases más conocidas es: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».

Santa Mónica


Hoy reza por las vocaciones
Familia Falcón
Ser Hermano es saber que sin Cristo no se puede hacer nada duradero.


Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén

  • Por las vocaciones en nuestro Distrito, la comisión de Pastoral vocacional y los jóvenes en formación.
  • Por los equipos de administración de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones de la Delegación del Congo.
  • Por la familia menesiana del colegio Nuestra Señora del Rosario de Bialet Massé y la de Reinosa.
  • Por la comunidad de Tilleuls, Nantes (Francia).

Vocación de Hermano y discernimiento:
Una aptitud para la vida de Hermano y una atracción que ha resistido la prueba del tiempo son signos de una invitación del Señor.

Nuestra libertad, nuestro cuerpo, nuestra vida, todo es del Señor. No nos pertenecemos, somos de Dios solo.

1994: Joseph Breton (Blaise) y Roger Louis (Félix-Joseph)

Santa Mónica

Jesús dijo: Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si es un mal servidor, que piensa: “Mi señor tardará”, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Jesús nos invita a vivir despiertos. No se trata de tener miedo ni de estar calculando cuándo llegará el final, sino de vivir cada día con el corazón preparado para encontrarnos con Él.

A veces dejamos para mañana lo más importante: pedir perdón, reconciliarnos, ayudar a alguien, dedicar tiempo a la familia, volver a rezar o cambiar aquello que sabemos que está mal. Pensamos que siempre habrá otra oportunidad. Pero Jesús nos recuerda que la vida es frágil y que no conocemos ni el día ni la hora.

Estar prevenidos significa cuidar la “casa” de nuestra vida: no permitir que el egoísmo, la indiferencia, la superficialidad o el rencor vayan perforando silenciosamente sus paredes. Significa permanecer atentos a la presencia de Dios, que muchas veces llega de manera inesperada: en una persona que necesita ayuda, en una palabra que nos interpela, en un acontecimiento doloroso o en una oportunidad para amar.

El Señor no sólo vendrá al final de nuestra vida; viene constantemente a nuestro encuentro. Por eso, estar preparados es vivir amando, sirviendo y haciendo el bien hoy. Quien vive de esta manera no necesita temer su llegada: la espera con esperanza, porque reconoce en quien viene al mismo Jesús a quien procuró recibir cada día.


¡Oh! No es suficiente, con que esté escrito: “sean perfectos como su padre celestial es perfecto”. Por el contrario, es necesario que mi fervor aumente, que llegue a ser cada vez más piadoso y más puro, más fiel en imitar a Jesucrito y en seguir las inspiraciones de su gracia, para que el día de su venida, sea conforme a él y que en el cielo se consuma esta perfecta semejanza con él, que será durante la eternidad mi gloria y mi dicha. “Sean perfectos como su padre celeste es perfecto” “Serán semejantes a él” (Sermón sobre la obligación de tender a la perfección) 

Amarte a ti, Señor
en todas las cosas
y a todas en ti;
en todo amar y servir,
en todo amar y servir.

Tu amor me ha dado vida,
tu amor me ha dado ser,
de ti me viene todo
y a ti debe volver.

Gustoso pues te ofrezco
mi haber, mi poseer.
Tu amor y gracia dame,
demás no es menester.

Presente en las creaturas
y activo en todo estás;
en mí como en un templo
te dignas a habitar.

De ti, bondad y gracia
me llueven sin cesar.
Mi oficio ya no es otro
sino servir y amar.


Santa Mónica nació en el año 331 en Tagaste, al norte de África, en el seno de una familia cristiana. Se casó con Patricio, un hombre de carácter difícil y alejado de la fe, a quien acompañó con paciencia y amor hasta lograr su conversión.
Fue madre de san Agustín, quien durante muchos años llevó una vida alejada del cristianismo. Mónica nunca dejó de rezar por él y lo acompañó con lágrimas, esperanza y perseverancia. Finalmente, tuvo la alegría de verlo convertido y bautizado por san Ambrosio en Milán.
Poco después, mientras regresaban a África, Mónica murió en Ostia, cerca de Roma, en el año 387. Es patrona de las madres, especialmente de aquellas que sufren por sus hijos. Su vida enseña el valor de la oración perseverante, la paciencia y la confianza inquebrantable en Dios.

Beato Ceferino Namuncurá


Hoy reza por las vocaciones
Candela Alonso y Bauti Persa
Los Hermanos revelan al mundo el misterio trinitario de la comunión.


Señor, quiero ver.
Quiero ver las situaciones
y las personas como tú las ves.
Quiero ver y hacerme cargo, como tú,
de los niños y jóvenes que están
sentados al margen de la vida,
del sentido, de la integración social.
Señor, quiero ver la vida con ojos nuevos,
con corazón de entrañable misericordia.
Señor, quiero ver y avivar en mí
la pasión por los niños, por los jóvenes
y por todos los que están sedientos
de presencia y cercanía.
Señor, quiero ver y, como Juan María,
quiero tener los ojos bien abiertos
para ir a la frontera, al extremo,
donde nadie alcanza,
porque desde allí llegan
las voces más apremiantes
que nos convocan y provocan.

  • Por los docentes y los alumnos de nuestras comunidades educativas, sobre todo los más necesitados.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones del distrito de Ruanda.
  • Por la comunidad educativa de La Escuelita de Luján de Cuyo y la de Portugalete.
  • Para que seamos fieles a nuestra consagración.
  • Por la paz en el mundo.

Experiencias espirituales y apostólicas:
Diversas son las vías que se ofrecen a los jóvenes para que descubran y disciernan su vocación, siendo todas ellas oportunidades de experiencias espirituales: participación en movimientos apostólicos, compartir la vida con los más vulnerables, proyectos de solidaridad misionera o voluntariado menesiano.

En ninguna parte estarás tan seguro como donde te coloque la obediencia: si es en contra de tus gustos, será una razón más
para esperar que Dios te conceda gracias particulares.

1985: Henri Viel (Anastase-Marie)
1987: Bonifacio Sáinz Pérez (Laurencio): Nació en Santa Gadea de Alfoz (Burgos) en 1913. Murió en Nanclares.
1990: Michel Béasse (Joseph-Victor)
2009: Roger Le Marc (Dominique-Joseph)

Beato Ceferino Namuncurá

Jesús dijo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!
Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Jesús sigue atacando nuestras actitudes hipócritas, las que detrás de hermosas fachadas esconden torcidas intenciones. Tantas veces tenemos la sonrisa en la boca y el veneno en el corazón.

Tenemos la imagen de que eso pasa entre los políticos. Pero no hace falta ir lejos para observar este fenómeno: basta mirar el corazón. Cuesta la verdad, aunque sabemos que nos hace libres. Aparentamos tantas veces lo que no sentimos, deseamos de palabra lo que no deseamos con el corazón, buscamos interiormente lo contrario a lo que decimos buscar.
Es el trigo y la cizaña que crecen en el interior, y que a veces no podemos cambiar, porque no todo depende de nosotros.

El papa Francisco dice que “la hipocresía es el lenguaje del diablo, es el lenguaje del mal que entra en nuestro corazón…”

San Ignacio de Loyola, que enseñó a la Iglesia el arte del discernimiento, nos dejó una hermosa oración al respecto:

Señor,
ayúdame a clarificar mis intenciones.
purifica mis sentimientos,
santifica mis pensamientos
y bendice mis esfuerzos,
para que todo en mi vida
sea de acuerdo a tu voluntad.
Tengo tantos deseos contradictorios,
me preocupo por cosas
que ni importan, ni son duraderas.
Pero sé que si te entrego mi corazón
haga lo que haga, seguiré a mi nuevo corazón…


Tenga seguridad de que yo creo en la rectitud y la pureza de sus intenciones; y si graves motivos me impiden obrar siempre como usted lo desearía que yo lo haga, no vaya a creer que lo amo menos por esto y que no valore todo el servicio que hace. (Al padre Évain, 29-05-1842)

Hoy abrí mi Biblia
y tu luz me golpeó.
Mateo 23 me mostró quién soy yo.
Hablo de tu Nombre,
pero vivo al revés.
soy copa brillante,
sucia en el fondo otra vez.

Me encanta que me vean santo,
que crean que todo lo hago bien.
Pero tú miras lo que escondo,
lo que ni yo quiero ver.
Tanta religión sin vida,
tanto orgullo disfrazado de fe.
Hoy entiendo que esas palabras
eran para mí también.

Yo soy el fariseo,
el que fingía luz,
sepulcro balnqueado,
lejos de Jesús.
Yo soy el que habla,
pero no cambia;
copa limpia fuera,
sucia en el alma.
Pero tu verdad me parte en dos,
por que le fariseo,
el fariseo soy yo.

Quise dos caminos:
tu cruz y mi ambición.
quería tu Cielo,
pero no la rendición.
Predico cargas
que no siquiera cargo.
Digo: Te amo,
pero no siempre lo hago.

Busqué honra humana,
buscaba el primer lugar.
Quería aplausos. Olvidé
que tú miras más allá.

Somos ciegos, guiando ciegos,
sin saber adónde vamos a parar.
Tu voz rompe mis excusas.
Tira mi máscara al suelo.
Mateo 23, no es historia,
es el espejo que hoy veo.

Yo soy el fariseo,
el que fingía luz,
sepulcro blanqueado,
lejos de Jesús.
Yo soy el que habla,
pero no cambia;
copa limpia fuera,
sucia en el alma.
Pero tu verdad me parte en dos,
porque el fariseo,
el fariseo soy yo.

Líbrame del ruido del mundo,
del orgullo que me quiere gobernar.
Limpia la copa desde dentro,
hazme verdadero sin máscaras.
No quiero ser religioso muerto,
quiero agradarte como David.
Dame un corazón conforme al tuyo,
derriba el falso trono en mí.

Soy el fariseo,
pero me llamas hoy.
Rompes mis cadenas,
sanas mi corazón.
Ya no quiero honores,
ya no quiero el control.
Quiero ser el último
en tu Reino, Señor.

Mateo 23, me devolvió la voz.
Si tú me limpias,
nuevo seré yo.


Ceferino Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, Río Negro. Era hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá y nieto del célebre cacique Calfucurá. Desde pequeño conoció las dificultades que atravesaba su pueblo y manifestó el deseo de formarse para poder ayudarlo.
A los once años viajó a Buenos Aires, donde ingresó en un colegio salesiano. Allí aprendió castellano, estudió con entusiasmo y profundizó su fe cristiana. Se destacó por su sencillez, alegría, compañerismo y profunda vida de oración. Su gran deseo era ser sacerdote para anunciar el Evangelio y servir a su pueblo mapuche.
En 1904 viajó a Italia para continuar sus estudios, pero padecía tuberculosis. Murió en Roma el 11 de mayo de 1905, cuando tenía apenas 18 años. Sus restos descansan actualmente en San Ignacio, Neuquén.
El papa Benedicto XVI lo declaró beato en 2007, en una celebración realizada en Chimpay. Ceferino es recordado como el “Lirio de la Patagonia” y como ejemplo de santidad juvenil, encuentro entre culturas y entrega generosa a Dios y a los demás.