San Buenaventura

Señor Jesús,
Tú que dijiste que todos sean uno,
te damos gracias por llamarnos a la unidad,
por desafiarnos a salir
de nuestros esquemas y seguridades.
Sabes de nuestras resistencias
e inseguridades,
sabes de nuestros sueños y anhelos;
no te son desconocidas
nuestras limitaciones y pobrezas,
y también con ellas
quieres gestar la nueva realidad.
Nos confiamos a María,
que salió a prisa al encuentro
de la vida que clama.
Haz de la familia menesiana
un cuerpo para la misión
que cuide y defienda la vida
de los más pequeños del sur.
Amén.

  • Para que se desarrolle un verdadero impulso misionero en nuestra Congregación.
  • Por los equipos de Pastoral y Catequesis de nuestros centros educativos.
  • Por el retiro de la comunidad de formación de El Alto.
  • Por la familia menesiana del colegio Sagrado Corazón de Llay-Llay y la de Berrio-Otxoa.
  • Por los menesianos, las obras y las vocaciones de la provincia San Juan Bautista (Francia – Inglaterra – Italia).
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.

El Hermano, discípulo-misionero, no limita su mirada sólo a las riquezas y limitaciones de las personas que lo rodean; trata de verlas a la manera de Cristo, con amor y sin juzgarlas. Se acerca a ellos con un a priori favorable y les muestra algo más que objetividad: una «parcialidad de corazón».

Las sequedades interiores constituyen una prueba muy penosa; Dios las permite para purificar cada vez más nuestra virtud y para hacernos conseguir méritos mayores. Por lo tanto, no tienes que entristecerte, ni mucho menos desconcertarte.


1989: Abundio Matabuena (Ireneo): Nació en Nestar de Aguilar (Palencia) en 1913. Trabajó en Argentina y Uruguay desde el año 1950 hasta su muerte en Montevideo.

1988: René Poussin (Norbert)
1990: Antoine Denis (Justinien)