Éxodo 14, 5-18Éxodo 15, 1b-6 (Salmo)
Algunos escribas y fariseos le dijeron: Maestro, queremos que nos hagas ver un signo.Él les respondió: Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque, así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.El día de Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El hecho de que los fariseos pidieran una señal no era en sí algo ofensivo: Querían una prueba de quién era Jesús. Es posible que la respuesta del Señor parezca demasiado cortante, pero en realidad los fariseos ya lo venían observando atentamente desde hacía tiempo. Habían estado presentes cuando Jesús curó al endemoniado ciego y mudo, cuando sanó al hombre de la mano paralizada, cuando hizo revivir a la hija de Jairo, el jefe de la sinagoga, y cuando curó al paralítico y a la mujer con hemorragia. Los fariseos habían visto el poder de Cristo en acción, pero seguían pidiendo señales.Jesús los reprendió por su incredulidad, contrastando su actitud con la de la gente de Nínive y la Reina del Sur. Los ninivitas se arrepintieron inmediatamente cuando Jonás los instó a cambiar de corazón en el nombre de Dios. La reina de Sabá viajó desde su lejano país para conocer la sabiduría del rey Salomón (1 Reyes 10, 6-7). Los ninivitas y la reina de Sabá eran gente distante de los judíos, sin embargo, escucharon la predicación, creyeron y se convirtieron. ¡Qué distintos de los detractores de Jesús, que veían con sus propios ojos y todavía pedían otra señal!A veces resulta más fácil aceptar la Palabra de Dios cuando no se tienen ideas preconcebidas. Esta fue la ventaja de la reina de Sabá, que no sabía qué esperar de Salomón, pero tenía el corazón receptivo; por eso, pudo ver más bendiciones de Dios que muchos de los propios habitantes de Jerusalén. Lo mismo sucedió con los ninivitas, cuando aceptando la sencilla palabra de un profeta se arrepintieron de verdad.Jesús desea comunicarnos la misma sencillez de corazón cuando nos ponemos en sus manos. Pero a veces somos como los fariseos: demasiado complicados, exigentes y seguros de lo que sabemos. Jesús permanece de pie ante la puerta de nuestro corazón y llama; no tenemos que hacer nada más que abrir la puerta. (Comunidad Piedras Vivas)
MÁXIMAAbre tu corazón a Jesús
Pidamos a Dios, con humildes y continuas oraciones, que nos dé la inteligencia del corazón, sin la cual no podemos comprender sus divinas lecciones, ni penetrar en sus misterios; pídeselo para mí como yo se lo pido para ti, querido amigo, que seamos del número de esos pequeños que Él se digna instruir él mismo y a quienes le place revelar sus secretos. (A Bruté, 2 de marzo de 1809)
Abre, abre sin miedo,abre mis puertas, Señor.Entra en mi casa,la mesa está puesta;tan sólo faltan tu vino y tu pan.Tus heridas y las mías compartidas,se hacen vida en la mesa del Amor.donde todas las lenguas se comprenden,donde la diferencia se hace don;donde cada patria se hace Reinoy no aleja una bandera, ni un color.Cuando llenas nuestro hogarcon tu presencia y tu amistad,caen los muros que el miedo levantó.Tu Palabra nos invita a salir a los caminos.Tú liberas y abres nuestro corazóny el extraño se convierte en un hermano,que nos acoge con paciencia y compasión.