Martes de la 1ª semana de Cuaresma

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino,
que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

El evangelista Mateo pone la formulación del Padrenuestro dentro de las muchas enseñanzas contenidas en el discurso de la montaña.
Por otros relatos sabemos que los discípulos en una ocasión preguntaron a Jesús cómo se rezaba, tal vez por haber visto muchas veces al Maestro rezando a solas.
Y Jesús les explica que para rezar no hacen falta muchas palabras, basta con decir “Padre nuestro”. Porque la oración es típica de los hijos, que aman y se dirigen a sus padres con sencillez.
El Padre nuestro es la oración por excelencia. En él pocas son las cosas que pedimos y de algún modo eso es todo lo necesario que debe pedirse.
Y además Dios sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.


MÁXIMA
Tenemos un Padre que nos ama


Exponer nuestras miserias a nuestro Padre que está en los cielos, con humilde confianza. No hacer al rezar, violentos esfuerzos por elevarnos a altas consideraciones; cuando él nos llama y nos atrae, seguir el rastro de su gracia, ir a él con la sencillez de un niño pequeño, que se deja conducir de la mano.   (Memorial 18 -19)

Padrenuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.

Padrenuestro que nunca estás lejos,
que se haga en la Tierra
como en el Cielo tu voluntad.

Danos el pan de cada día.
Perdónanos para aprender a perdonar.
Nunca nos dejes caer,
nunca nos dejes caer
y líbranos del mal, amén.