Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Cuando Jesús dice: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá”, no está ofreciendo una fórmula mágica para obtener todo lo que deseamos. Nos está invitando a una relación viva con Dios. Pedir implica reconocer nuestra necesidad; buscar supone no conformarnos con la superficialidad; llamar expresa perseverancia. Es un camino espiritual: humildad, deseo y constancia.Luego presenta la imagen del padre que no engaña a su hijo dándole una piedra en lugar de pan. Dios no es indiferente. Si incluso nosotros, limitados y a veces egoístas, sabemos amar y dar cosas buenas, cuánto más el Padre celestial sabrá responder a nuestras necesidades más profundas.A veces pedimos soluciones inmediatas, pero Dios responde con crecimiento interior, con fortaleza, con sabiduría. No siempre nos da lo que queremos, pero sí lo que verdaderamente necesitamos para nuestra salvación y plenitud.Finalmente, el texto culmina con la llamada “regla de oro”: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos”. Aquí la espiritualidad se vuelve concreta. No basta con orar; la relación con Dios se verifica en la relación con el prójimo. La confianza en el Padre se transforma en misericordia hacia los hermanos.La invitación de Jesús es clara: confiar sin miedo, perseverar sin cansancio y amar sin medida. Allí se resume la Ley y los Profetas, y allí comienza una vida verdaderamente espiritual.
Providencia, siempre buena, tan sabia, tan llena de piedad y amor para con tus pobres criaturas, de adoramos, te bendecimos, nos abandonamos a tus manos sin reserva. (S VII p. 2165)
Pide y se te dará.Busca y encontrarás.Llama y se te abrirá.Porque a todo aquél que pide,porque a todo aquél que busca,porque a todo aquél que llama,se le abrirá ah-ah,encontrará ah-ahrecibirá, recibirá.Encontrará, sí, encontrará.Porque qué padre de entre nosotrospor más egoísta que sea,si su hijo le pide pan, ¿le va a dar una piedra?O si le pide un pez, ¿le va a dar una serpiente?Si nosotros que somos egoístas;Sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos¿cómo el Padre del cielono nos dará por Cristo Resucitadotodo aquello que le pedimos?Porque a todo aquél que pide,porque a todo aquél que busca,porque a todo aquél que llamase le abrirá, encontrará,recibirá, sí, recibirá Se le abrirá ah-ahEncontrará, uh, encontraráRecibirá, recibirá.Pide eh-eh…