Pentecostés

Hoy rezan por las vocaciones
Lucre y Paco
El Hermano recibe la fraternidad como don y la entrega como misión.

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el Cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido.
Luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma
divina Luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro.
Mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo.
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo.
Doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

  • Para que el Espíritu nos impulse a anunciar el Evangelio con fuerza, alegría y esperanza, en nuestras comunidades educativas.
  • Por nuestros jóvenes en formación y para que haya nuevas vocaciones.
  • Por el Papa, para que el Señor lo fortalezca con su Espíritu y lo sostenga en su misión de guiar a la Iglesia.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos iniciadores de la misión de Timor Oriental y la comunidad donde se han insertado.
  • Por la paz en el mundo

Lectio divina:
La lectio divina, lectura meditativa, orante y contemplativa de las Escrituras, nos abre a las riquezas de la Palabra de Dios; desarrolla un instinto espiritual que nos permite «discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto».
Compartida en comunidad, contribuye a la construcción de una fraternidad cuyo centro es Cristo.

Reposará sobre ellos el Espíritu del Señor. ¡Qué promesa! Este reposo del Espíritu de Dios sobre un alma es inefable. ¿Quién podrá comprender y contar estos secretos del amor, estos misterios del cielo? Un alma amada por el Espíritu de Dios, un alma que Él se complace en enriquecer, en embellecer, y sobre la cual descansa.

1994: Albert Cabon (Antoine-Gabriel)
1999: Gabriel Hall (Alexandre-Jean)
2006: Hercule Brosseau (Maurice-Arthur)

Ultimo Hermano fallecido: François PICHARD