El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor


Hoy rezan por las vocaciones
Monaguillos de la exaltación de la Santa Cruz
Ser Hermano es permanecer en el amor de Cristo como la vid en la cepa.


Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Y dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
De mi enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

  • Por las Hijas de la Providencia de Saint-Brieuc.
  • Por nuestros capellanes y los sacerdotes de nuestras parroquias.
  • Por nuestros jóvenes en formación.
  • Por el Papa, para que el Señor lo fortalezca con su Espíritu y lo sostenga en su misión de guiar a la Iglesia.
  • Por la familia menesiana del colegio Nuestra Señora del Rosario de Bialet Massé y por la comunidad de Nebbi (Uganda).
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones dela Provincia Juan de la Mennais (Canadá – Usa – México).

Fraternidad y oración común:
Unidos por una misma respuesta a la llamada del Espíritu, trabajando juntos en la viña del Padre, los Hermanos encuentran en el clima de una verdadera caridad fraterna el apoyo indispensable para su oración individual y comunitaria. Del mismo modo, su participación fiel y asidua en los momentos de oración común junto con su apoyo espiritual mutuo contribuyen en gran medida a sellar la unión de su
fraternidad en torno a Cristo.

Durante su acción de gracias después de la comunión, escucharán en silencio la voz de Jesucristo, realmente presente en su interior; le expondrán sus necesidades y le pedirán las virtudes que les faltan.

1981: Armand St-Onge (Léonard de Port-Maurice)