Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Una de las tareas más urgentes de la Iglesia de hoy y de siempre es conseguir que la fe llegue a los hombres como «buena noticia».Con frecuencia entendemos la evangelización como una tarea casi exclusivamente doctrinal. Evangelizar sería llevar la doctrina de Jesucristo a aquellos que todavía no la conocen o la conocen de manera insuficiente.Entonces nos preocupamos de asegurar la enseñanza religiosa y la propagación de la fe frente a otras ideologías y corrientes de opinión. Buscamos hombres y mujeres bien formados, que conozcan perfectamente el mensaje cristiano y lo transmitan de manera correcta.Naturalmente, todo esto es importante, pues la evangelización implica anunciar el mensaje de Jesucristo. Pero no es esto lo único ni lo más decisivo. Evangelizar no significa solo anunciar verbalmente una doctrina, sino hacer presente en la vida de las gentes la fuerza humanizadora, liberadora y salvadora que se encierra en el acontecimiento y la persona de Jesucristo.Lo decisivo no es tener hombres y mujeres bien formados doctrinalmente, sino poder contar con testigos vivientes del evangelio. Creyentes en cuya vida se pueda ver la fuerza humanizadora y salvadora que encierra el evangelio cuando es acogido con convicción y de manera responsable.Las palabras de Jesús llamándonos a ser «sal de la tierra» y «luz del mundo» nos obligan a hacernos preguntas muy trascendentes:¿vivimos algo que pueda iluminar a las gentes en estos tiempos de incertidumbre, ofreciendo una esperanza y un horizonte nuevo a quienes buscan salvación? ¿Somos los creyentes una buena noticia para alguien?Lo que se vive en nuestras comunidades cristianas, lo que se observa entre los creyentes, ¿es buena noticia para la gente de hoy?¿Ponemos los cristianos en la actual sociedad algo que dé sabor a la vida?
Su gloria, compréndanlo bien es hacer cristianos a estos niños que sin ustedes no lo serían nunca; de estos niños que no pueden llegar a serlo sino en la medida en que se lo enseñen, no por sus discursos, sino por sus ejemplos, a ser humildes de corazón; de estos niños, a los cuales es necesario que se hagan semejantes para que les pertenezca el reino de los cielos.
En esta hora de confusión,cuando reina en nuestro mundo el error.En esta hora que la razónha escogido no escuchar más a Dios.En esta hora que es tan normalllamar mal al bien y al bien mal…llamar mal al bien y al bien mal…Danos sabor a Evangelio,sabor de pan verdadero.Que la cruz vuelva a sernuestra mayor ambición.Danos sabor a tu reino, Señor.En esta hora que la santidadpareciera moral medieval,que ya no es la prioridadcontra viento y marea hacer tu voluntad.En esta hora que nada es más que las treinta monedas ganar,que las treinta monedas ganar.