Jesús les propuso otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?Él les respondió: Esto lo ha hecho algún enemigo.Los peones replicaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero.También les propuso otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.Después les dijo esta otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo».Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.Él les respondió: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!
Mateo responde a la crisis que atravesó su comunidad a finales del siglo I con siete parábolas. El domingo pasado vimos la primera. En este domingo se plantean tres parábolas.La primera de hoy, es la del trigo y la cizaña. La parábola puede leerse desde diversas perspectivas, según pensemos que el campo es el pueblo de Israel, la comunidad cristiana, o el mundo entero.Esta parábola sólo la cuenta Mateo y debió considerarla difícil de entender, y por eso ofrece su explicación. Sin embargo, no lo hace de inmediato. Cuenta las tres parábolas seguidas y más tarde, cuando los discípulos llegan a la casa, interrogan a Jesús y éste aclara su sentido.En cambio, las otras parábolas, tercera (grano de mostaza) y cuarta (levadura) carecen de explicación en el evangelio. El domingo próximo veremos las otras tres.La parábola de la cizaña y el trigo podría entenderse como la comunidad cristiana de Mateo (éste sería el campo), donde hay gente que vive según la enseñanza de Jesús (trigo) y gente que no parece vivir de acuerdo con ella (cizaña). Aunque las cosas parezcan claras, es fácil que al arrancar la cizaña se arranque también el trigo. Porque cualquiera de nosotros, por muy claro que crea ver y discernir, puede equivocarse. Además, Jesús deja muy en claro que no es un tema que nos competa, ni ahora ni luego. Según la parábola el trigo no devendrá en cizaña ni viceversa. El trigo puede que tenga más dificultades para desarrollarse y dar frutos, debido a la presencia ‘molesta’ de la cizaña, pero no dejará de ser trigo.Y por otro lado, no te corresponde a ti arrancar de la comunidad a ninguno que entiendas que es cizaña, ni Dios lo hace. Lo nuestro es dar fruto y fruto abundante. Que esa sea tu preocupación en la comunidad.La comunidad de Mateo es pequeña, como muchas otras comunidades de la época. Han pasado ya cincuenta años de la muerte de Jesús, y aunque el cristianismo se va extendiendo por el imperio Romano, representan una minoría.¿Qué futuro tiene este grupo tan pequeño? ¿Qué futuro tiene la iglesia actual, que carece del influjo y del poder que tenía hace unos años? ¿Qué futuro tiene la Congregación de los Hermanos Menesianos que poco a poco va creciendo en pequeñez? Y la Familia Menesiana, ¿qué futuro tiene? Mateo responde con dos parábolas: la del grano de mostaza y la de la levadura.La parábola del grano de mostaza se comprende mejor cuando se tiene presente una parábola que el profeta Ezequiel (17,22-23) narró cuando el pueblo de Israel se encontraba deportado en Babilonia y que los judíos conocen al igual que Jesús.Jesús toma la imagen del árbol, pero introduce un cambio radical, no elige el cedro alto y encumbrado, sino el modesto arbusto de mostaza, que, cuando crece, es la más grande de las hortalizas y acoge en sus ramas a las aves del cielo.La parábola de Jesús es una clara ironía al triunfalismo israelita. Lo importante no es la grandiosidad del árbol, sino que pueda cumplir su misión de acoger a los pájaros. La clave está en ser una comunidad acogedora de la multitud de niños y jóvenes que nos son confiados y no una poderosa y triunfalista comunidad o Congregación.Jesús ha hecho experiencia de un Dios acogedor y cercano a todos y esa es la experiencia que narra y quiere que los suyos se apropien, pero siempre tendremos que estar atentos a no caer en la tentación de acoger desde la grandeza y ‘esbeltez del cedro del Líbano’, sino desde abajo, desde la sencillez y humildad. Algo parecido ocurre con la parábola de la levadura. Una parábola femenina, pues les habla a las mujeres. Es la 4ª parábola, la parábola central.Se necesita poca cantidad de levadura para hacer fermentar toda la masa. La tentación de la comunidad cristiana es querer ocupar mucho espacio, ser masa, llamar la atención por su volumen, por el número de miembros. Lo importante es la función de fermentar la masa. Crecer, sí, en identidad y en semejanza con el Maestro; dejando que el Espíritu molde en nosotros la imagen del Hijo y que seamos como él en tanto y en cuanto nos lo permita la humana debilidad.Menesianos, seamos fermento en la masa, pues se crece no por proselitismo, sino por contagio, nos decía el Papa Francisco
Jesús y el Padre: Todas estas parábolas tienen el mismo trasfondo, la experiencia que Jesús tiene de su Padre. Su Padre acoge, no a un pueblo, sino a multitudes de pueblos; su Padre no elimina las dificultades en el crecimiento ni a nadie de la comunidad; su Padre ve en lo secreto, en lo íntimo y lo que le importa es lo pasa allí, la apariencia no le llena el ojo.
¿Qué es este pequeño número para hacer de nuevo fértiles tantas tierras no cultivadas, tantos campos cubiertos de espinas, donde el hombre enemigo ha sembrado ya su cizaña? Por otra parte ¡cuántas pérdidas nuevas no tendremos antes que los obreros que formamos ahora puedan trabajar en esta viña desolada, abierta a todos los viandantes, que la saquean y la pisotean! Al menos, mis queridos hermanos, hoy tenemos la confianza de que el grano de mostaza crecerá rápidamente, y que Dios, tocado por nuestras oraciones, lo multiplicará al céntuplo como en otra ocasión multiplicó los panes para alimentar al pueblo fiel que lo había seguido en el desierto. (Apertura de la escuela eclesiástica de Treguier)
En tu campo fértil, junto al trigoha crecido la cizaña.De tu barro limpio hemos nacido,pero hay mal en las entrañasde este mundo en que vivimos.Y estás dispuesto a esperar.Así nos quieres amar.Tú estás a cargo, tú eres el dueñode este Misterio que nos sostiene,que nos perdona, que nos espera,que nos libera hasta el encuentro.Tú eres el dueño de este misterio del Amor.El mal no ha vencido y es tu Reinoque aún, en medio de nosotros,va creciendo sin falsos purismos,sin desprecios ni discordias,derribando el egoísmo.Y estás dispuesto a esperar.Así nos quieres amar.Tú estás a cargo, tú eres el dueñode este Misterio que nos sostiene,que nos perdona, que nos espera,que nos libera hasta el encuentro.Tú eres el dueño de este misterio del Amor.Sombra y luz. Aún en lo ambiguo:cizaña y trigo, somos tu campo.Eres amigo en quien crecemos.y a quien creemos.A quien creemos, a quien creemos.Tú eres el dueño, tú eres el dueñoA quien creemos… creemos.Tú eres el dueño… Tú estás a cargo.Tú estás a cargo, tú eres el dueñode este Misterio que nos sostiene,que nos perdona, que nos espera,que nos libera hasta el encuentro.Tú eres el dueño de este misterio del Amor.Tú estás a cargo, tú eres el dueñode este Misterio del Amor.