Jesús dijo: ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: «¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!» Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino y ustedes dicen: «¡Ha perdido la cabeza!»Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!»Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.
Jesús denuncia una actitud muy humana: encontrar siempre una excusa para no escuchar a Dios. Juan el Bautista vivía con austeridad, y lo acusaron de estar loco. Jesús compartía la mesa y la vida con todos, especialmente con los pecadores, y lo llamaron glotón y borracho. Nada les venía bien.A veces también nosotros actuamos así. Pedimos señales, pero cuando Dios se manifiesta de una manera distinta de la que esperábamos, no lo reconocemos. Criticamos al que es serio porque parece demasiado rígido, y al que es alegre porque parece poco comprometido. Podemos quedar atrapados en la crítica y perder la oportunidad de descubrir la presencia de Dios en personas y situaciones inesperadas.Jesús nos invita a tener un corazón abierto y disponible. Dios puede hablarnos en el silencio y en la fiesta, en la oración y en el encuentro con los demás, en una palabra exigente y en un gesto de ternura. La verdadera sabiduría está en reconocer el paso de Dios por nuestra vida, de manera previsible o totalmente nueva. ¿Estoy dispuesto a escuchar a Dios, aunque me hable de una manera diferente de la que yo esperaba?
Debemos convencernos de que tanto la sabiduría, como la felicidad, consisten únicamente en ver a Dios y no ver más que a Dios en todo. (A Querret)
Señor de los afligidos,Salvador de pecadores,mientras aquellos señoresde solemnes encintados,llevan al templo sus dones,con larga cara de honrados.Ay que me gusta escuchartecuando les dices:‘la viuda, con su moneda chiquitaha dado más que vosotros,porque ha entregado su vida’.Señor de las Magdalenas,pastor de samaritanos,buscador de perlas finasperdidas en los pantanos,cómo te quedas mirandocon infinita tristezaal joven que te buscabay cabizbajo se aleja,por quedar con su dinero.¡Ay, qué difícil que pasepor esta aguja un camello!