Jesús recorría las ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios.Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades:María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
Señor, te agradezco que hayas incorporado a la mujer a tu misión, a la construcción del Reino. En medio de un contexto totalmente machista, Tú optaste a favor del feminismo de una manera clara y contundente. No tuviste prejuicios contra ellas, las defendiste del tabú de la sangre, las elevaste a la categoría de seres libres, capaces de escuchar tu palabra, y sobre todo, siempre las miraste con la mirada del corazón.Es verdad que, a la hora de la primera creación, el protagonismo lo tuvo un hombre: Adán; pero en la segunda creación, Dios, a la hora de elegir un medio eficaz para entrar en el mundo, pensó en clave femenina. Siempre me impresionan las palabras de Pablo: “Al llegar la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer” (Gal. 4,4). En el relato del evangelio de hoy Jesús fue un osado. Sabía que “la mujer casada que acompañaba a los profetas era repudiada por su marido y era motivo suficiente para casarse con otra” (J. Jeremías). Pero Jesús rompe los esquemas sociales y culturales a la hora de optar por un auténtico feminismo, incluso incorporando a las mujeres a su propia misión evangelizadora. Incluso fue una mujer, María Magdalena, la que dio la los discípulos la noticia de que Cristo había Resucitado. Fueron unos ojos de mujer los primeros que vieron el rostro del resucitado; unos oídos de mujer los que escucharon el primer nombre pronunciado por Él: ¡María! Y unos labios de mujer los primeros que besaron los pies del nuevo Adán.
Señor Jesús, yo te agradezco que hayas sido tan valiente y no te haya importado incorporar a las mujeres a la misión de extender a todas partes tu Reino. Y, de un modo especial, te agradezco que hayas querido venir a este mundo a través de una mujer llamada María. Ella es, “el sacramento de la ternura maternal de Dios”. Haz que sepamos empaparnos de esta ternura infinita.
Es en él en quien deben buscar un consolador para sus penas. Es en su misericordia que deben poner toda tu confianza. … Es él quien las invita llamándolas al retiro… Las palabras y los ejemplos de los hombres han sido obstáculos para su regreso a Dios. Pero la misericordia de Dios hoy levanta los obstáculos que parecían insuperables. (Retiro para mujeres)
Eres un tesoro para Dios.Eres un latido de Su corazón.No eres un error, una casualidad.Tú eres importante para Dios.Como el azul del cielo eres para Él.Como un palomo en vuelo eres para Él.Como el color que Él usa al atardecereres para Él.Eres importante para Él.Como una suave brisa eres para ÉlComo el brillo de una estrella eres para ÉlGrandioso como el universo eres para ÉlAsí eres para ÉlEres importante ya lo ves.No cargues con la culpa másAcércate y déjate amarYa no derrames ni una lágrima más.Como el azul del cielo eres para ÉlComo un palomo en vuelo eres para ÉlComo el color que Él usa al atardecerEres para ÉlEres importante para Él.Como una suave brisa eres para ÉlComo el brillo de una estrella eres para ÉlGrandioso como el universo eres para ÉlAsí eres para ÉlEres importante para Él.Grandiosa, hermosa.(bis)Grandiosa, como el universo.Hermosa como el azul del cielo. (bis)