La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte.Pero él les respondió: Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.
María de Nazaret, la madre de Jesús, sabía muy bien lo que su hijo comenzó cuando un día se despidió de ella y de José para anunciar el Reino.Ella seguirá siendo su madre hasta la muerte, igualmente José, su padre. Jesús era consciente de esa tarea lejos de su familia de Nazaret y en esta ocasión les explica a sus seguidores lo que significa ser familia de él.María, José y sus parientes fueron los primeros en escuchar la Palabra de Dios y practicarla. Por eso no se preocupa en que ellos estuvieran cerca o lejos.Él le habla al pueblo sobre su familia recordándolos con uno de los mejores elogios que trae el Evangelio. Ahora nosotros seguimos los pasos de Jesús escuchando su Palabra y practicándola.Somos familia de Jesús.
Cada comunidad se esfuerza por llegar a ser una Comunidad evangélica, signo de la presencia ya efectiva del Reino, donde la caridad destruye toda barrera y reconcilia a todos los hombres, hijos de un mismo Padre y hermanos de Jesucristo que los reúne en un solo cuerpo.
Porque tuve hambre, porque tuve sedy me diste pan y agua de beber.Porque estuve enfermo y me viniste a ver,un poco de cielo pude conocer.Porque andaba triste, cansado y con fríoy me diste alegre tu calor de amigo,porque me sanaste cuando estuve herido,yo sentí en tus manos las de Jesucristo.Yo te digo eres mi hermano.Tú, porque supiste amar.No es tiempo perdido,tiempo que se da.No es tiempo perdido,tiempo que se da.Porque al niño solo llevas a tu hogary pan de los hijos tú le sabes dar,porque a quien te ofende sabes perdonarla bondad de Dios me has hecho encontrar.Porque con tus ojos suscitas lo bueno,porque miras siempre mi mejor anhelo,porque siempre escuchas mi clamor sincero.descubrí en tu rostro todo un mundo nuevo.