Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
Jonás es aquel profeta enviado por Yahvéh a predicar en Nínive, pero que, en lugar de obedecer, huyó en barco en sentido contrario, terminando en el vientre de un gran pez, que lo devolvió a tierra firme. Según la leyenda, pasó tres días en la panza de la ballena. Luego de esta experiencia se dirigió a la gran ciudad y los ninivitas se convirtieron, después de escuchar su prédica.La Reina del Sur es la de Sabá, de la que se habla en el capítulo 10 del primer libro de los Reyes. No se sabe bien dónde estaba ese reino, si en la península arábiga o en África. Lo cierto es que, curiosa por lo que escuchaba decir de Salomón, se acercó a Jerusalén. El relato dice que el rey, famoso por su sabiduría, contestó a todas sus preguntas y la dejó maravillada.Es una gran crítica que hace Jesús a los que lo escuchan y no cambian nada en su vida. Los ninivitas, extranjeros, adoradores de otros dioses, aceptan el mensaje de Jonás. La reina a su vez viene de muy lejos a escuchar a Salomón y queda admirada de su saber.Ellos, en cambio, tienen nada menos que al Mesías, al Hijo de Dios, que se cansa de hacer milagros y les habla con comparaciones fáciles de entender y no pasa nada.Pero no critiquemos a aquéllos antiguos judíos. Pongamos las barbas en remojo nosotros y meditemos cuánto caso le hacemos a la Buena noticia de Jesús.
Vengan y unamos nuestras fuerzas; pongamos nuestros corazones el uno en el otro; y siguiendo la expresión de la Sagrada Escritura coloquémonos como ejército en orden de batalla delante de los enemigos de Cristo; la cruz sobre el pecho avancemos contra ellos; venceremos por este signo. (S. VII, p. 2316)
Jesucristo, Señor de la Historia,que estuviste, que estás y estarás.Sos Presencia, Esperanza y Memoria,sos el Dios de la Vida hecho pan.Sos el mismo Jesús que estuvistejunto al Lago de Genesaret,y ante el hambre del pueblo exigiste:¡Denle ustedes, por Dios, de comer!Quédate con nosotros, Jesús,que da miedo tanta oscuridad.No es posible, morirse de hambreen la patria bendita del pan…!Quédate con nosotros, Señor,que hace falta un nuevo Emaús.La propuesta será compartircomo vos, y en tu nombre, Jesús.Primitivo ritual de pastoresque fue luego banquete pascual,homenaje de nuestros mayoresal Dios vivo de su libertad.Cena santa, signo y profecía;memorial de Jesús Servidor.Nueva Alianza de la Eucaristíaque es misterio de Fe y Comunión.Sacrificio de la propia vidaque se ofrece y se da a los demás.Cuerpo y Sangre, comida y bebida,Que hace y nutre la comunidad.Sos la Fiesta de cada semana,que resume y celebra el Amor,el amor que perdona y hermanay es sincera reconciliación.Jesucristo, Señor de la historia,que pusiste en el Vino y el Pantu Presencia real, tu victoriasobre el tiempo, la muerte y el mal.Que tu Madre, la Virgen Morena,siga estando junto a nuestra Cruz,y nos muestre que vale la penaentregarse por el Bien Común.Somos hijos del Dios Padre y Madre,que es ternura y ayuda eficaz.Desde la compasión y el coraje,reinventemos nuestra caridad.Somos rostro de un Dios Trinitarioque aparece cuando hay Comunión,cuando somos todos solidarios,cuando el pobre es sujeto y señor.