Como Familia Menesiana, niños, jóvenes, educadores, familias, Hermanos, al igual que la multitud del Evangelio, nos saciamos con tu alimento que recibimos a través de nuestros fundadores Juan María y Gabriel. Encontramos en el tesoro del carisma el alimento que enriquece nuestra vida de cristianos y nos mueve a ser alimento para otros a pesar de nuestra pequeñez y fragilidad. Reconocemos en los rasgos del carisma una guía para responder a la común llamada a la santidad, recibida en el bautismo. (Cap. de Distrito, tema Familia Menesiana)
Somos familia menesiana que quiere seguir a Jesús.Con alegría anunciar su palabra, a los sedientos de un agua nueva.Por eso estamos aquí la la la laConmigo puedes contar la la la laY dejaré mi equipaje a un lado para tener bien abiertas las manos y el corazón lleno de paz.Somos ciudadanos de un mundo que fue creado como casa de todosComo el hogar de una gran familia donde todos vivimos en paz.
SALMODIA
Antífona 1La Familia Menesiana es un lugar de vida, espacio donde compartir y profundizar la fraternidad para la misión.
Salmo 79Ven, Señor, a visitar tu viña
Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como a un rebaño; tú que te sientas sobre querubines, resplandece ante Efraín, Benjamín y Manasés; despierta tu poder y ven a salvarnos. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo estarás airado mientras tu pueblo te suplica? Les diste a comer llanto, a beber lágrimas a tragos; nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos, nuestros enemigos se burlan de nosotros. Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Sacaste una vid de Egipto, expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste; le preparaste el terreno, y echó raíces hasta llenar el país; Su sombra cubría las montañas, y sus pámpanos, los cedros altísimos; extendió sus sarmientos hasta el mar, y sus brotes hasta el Gran Río. ¿Por qué has derribado su cerca para que la saqueen los viandantes, la pisoteen los jabalíes y se la coman las alimañas? Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. La han talado y le han prendido fuego; con un bramido hazlos perecer. Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre. Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2La misión de la Familia Menesiana debe conservar la opción preferencial por los más vulnerables.
Todos somos menesianos – Marcelo Venturino
Herederos del carismaque ha dejado Juan María,vivirlo es el desafío,en la escuela cada día.Una escuela que sea Templo,Hospital, Casa de Pan,cual Taller para la vida,Frontera, calor de Hogar.Con el lema de Dios Soloy sintiéndonos hermanos,compartamos la tarea:¡Todos somos menesianos!Dar a conocer a Cristocon el ejemplo en la aulas;y ser luz entre los hombrespredicando con el alma.De los jóvenes y niños,como ángeles custodiosvelando por su futuro,enlazando fe y estudio.
A ejemplo de los siervos de Caná, cuando nosotros, Hermanos y Laicos, respondemos juntos a la llamada del Señor, el buen vino del carisma es servido a todos los invitados a la boda. La fraternidad, nuestra misión y nuestra vocación, se convierte en servicio y dedicación a los niños y jóvenes más pobres. Nuestra alegría, nuestro entusiasmo se convierten en llamada y desafío para aquellos y aquellas que están junto a nosotros. Esto es ser servidores de esperanza y vivir «en modo Familia Menesiana». ¡Que el Señor, que nos pide llenar de agua las tinajas y que nos permite guardar hasta ahora el buen vino, bendiga nuestra Familia haciendo descender el rocío del cielo que fecundará el trabajo de nuestras manos! (Cap. Gral 2024, pág 30)
AntífonaLa vitalidad de la Familia menesiana depende de la respuesta que dé a las intuiciones del Espíritu, en las diferentes culturas frente a las necesidades.
Canta de nuevo María – Luis Enrique Ascoy
Canta de nuevo Maríatodas las grandezas de nuestro Señor,que no ha quitado sus ojosde aquellos humildes que el mismo salvó.María, María, Madre de DiosMaría, María, Madre del salvador.Mira alrededor madre del cieloy veras que en tus pequeñosla promesa se cumplió.Mira estas familias y su empeñopor hacer un mundo nuevocon justicia y con amor.Mira los ricos y poderosossólos van cayendo de sus tronos.El brazo de Dios quiere ayudarlospero ellos han decidido andar solos.
Mira como comparte mi gentecinco panes y dos pecescomo en aquella ocasión.Mira alrededor y nuevamenteque tu espíritu se alegrejunto a nuestro salvador.Mira los soberbios y orgullosos,se quedan vacíos poco a poco.El amor de Dios quiere alcanzarlos,pero solo el que se humillalogrará verlo a los ojos.Mira aquellas viudas que hoy ofrendan,junto con sus dos monedascada gota de sudor.Mira los Zaqueos y Magdalenas,a los José de Arimateay los Nicodemos de hoy.Mira a nuestro pueblo generosoque sigue creyendo, pese a todo.El pueblo de Dios va caminando.Ven y llévanos a tu Hijode la mano y poco a poco.
A cada intención respondemos:
Espíritu divino, anima a la Familia Menesiana
-. Que vivamos con la clara conciencia de estar llamados a servir a los pequeños.-. Que estemos siempre atentos a responder a las necesidades que piden respuesta.-. Que nos dejemos guiar por el Espíritu en nuestras búsquedas.-. Que tengamos un corazón católico que ame a todos, con predilección de los últimos.-. Que cuidemos siempre la formación humana, espiritual y menesiana para mejor servirte.-. Que vivamos el seguimiento se Jesús como vocación común y respetemos nuestras especificidades.
Padre bueno, a la vista de esta multitud de niños que nos llaman en su socorro, nos lanzaremos hacia ellos, los tomaremos en nuestros brazos y les diremos: queridos niños, a los que Jesús nuestro Salvador ha amado tanto, a los que se ha dignado abrazar y bendecir, vengan a nosotros, permanezcan con nosotros, seremos los ángeles de la guarda de su inocencia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.