San Leandro de Sevilla

Eclesiástico 6, 5-17
Salmo 118, 12. 16. 18. 27. 34-35

Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?
Él les respondió: ¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?
Ellos dijeron: Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella. Entonces Jesús les respondió: Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. Él les dijo: El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.

La respuesta de Jesús es decisiva y no nos deja lugar a dudas de cuál es el proyecto de Dios para el hombre. El mundo está lleno de confusiones y de antivalores en el que la vida espiritual y el proyecto de Dios tienen poca importancia.
La fidelidad a los compromisos asumidos, en todos los órdenes de la vida, no es fácil. Más cómodo es obrar de acuerdo a los sentimientos e intereses del momento. Buscar el bien del otro, aun renunciando a nuestros gustos y proyectos personales, es considerado hoy por muchos un despropósito y una renuncia a derechos que parecen fundamentales.
Caminar junto a otros y buscar la respuesta a nuestras dudas, sin hacer trampas, confiando en la fidelidad que Dios nos tiene y en la buena voluntad de quienes caminan a nuestro lado, es todo un desafío.


MÁXIMA
Jesús nos quiere fieles


Ustedes tienen necesidad de la ayuda de la gracia para perseverar en el feliz estado en donde se encuentran; es a María a quien deben dirigirse para obtenerla. Ustedes son los amigos del Hijo, tienen el derecho a la protección de la Madre. … Encontrarán en la protección de María un poderoso medio para avanzar en la vía de la perfección».(Sermón sobre la Virgen)

Haznos fieles a ti, fieles a tu Palabra
Fieles a tu voz, a tu voluntad,
Fieles a tu Evangelio, a la Buena Noticia,
Haznos fieles como eres tú.

Fieles, fieles,
cuando es de día y de noche también.
Fieles, fieles.
A tu lado, contigo, por ti y para ti,
en la calma y en la tempestad.

Haznos fieles al Sur, fieles a los pequeños,
fieles en la lucha por un mundo mejor,
fieles a los pobres, a los excluidos.
Haznos fieles como eres tú.

Haznos fieles al Pan, fieles a tu Cuerpo,
fieles a este Vino, a la comunión;
fieles sin complejos, fieles apasionados.
Haznos fieles como eres tú.