Beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera

Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra.
Amén

  • Por las vocaciones en nuestro Distrito y por la comunidad y la casa de formación de El Alto.
  • Por los nuevos mártires de la Iglesia universal.
  • Por la comunidad menesiana de Quinta Normal (Chile) y la de Nkozi (Uganda).
  • Por los Equipos directivos de nuestros centros educativos.
  • Por los menesianos, las obras y las vocaciones de la provincia Santa Teresa del Niño Jesús (Uganda – Sudán del sur).
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.

El Hermano asume las renuncias que exigen el ejercicio del apostolado y las tareas educativas. La preocupación por adaptarse, el deseo de aumentar su competencia y de perfeccionar su cultura humana y religiosa, el empleo juicioso y desinteresado del tiempo, su disponibilidad para con sus alumnos y sus familias, el valor para superar el cansancio de un trabajo que siempre debe repetirse, la aceptación de la aparente ineficacia de su apostolado, son formas de una ascesis de la que la acción del Hermano saca fecundidad.

En los momentos dolorosos, tienes que ser más fiel que nunca a los ejercicios de piedad; aunque no encuentres ningún gusto, hazlos exactamente y en espíritu de fe, sin quedarte en los consuelos sensibles que Dios te niega, no porque esté enfadado contigo, sino porque quiere hacerte más conforme a su divino Hijo, cuya alma estuvo desolada y triste hasta la muerte.

2015: Pierre Lamande (Célestin-Pierre)