Primera lectura: Génesis 18, 1-10aSalmo 14, 2-5Segunda lectura: Colosenses 1, 24-28
Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.
La pregunta que podríamos hacernos es ¿cómo y desde dónde acojo? El compararse provoca la tensión entre las dos hermanas. El texto presenta a dos hermanas en su experiencia de encuentro con Jesús. Marta aparece como la que acoge y sirve, como discípula que es. María aparece como la que escucha a los pies de Jesús. María, sentada a los pies de Jesús, como un discípulo escucha la Palabra. Las dos vienen presentadas en su dimensión de discípulas. Se dice que las dos son hermanas, expresión de relaciones de intimidad y afectividad.El relato narra, a continuación, el diálogo de Marta con Jesús. Marta pide a Jesús que le diga a su hermana que le ayude. Jesús dice que María ha elegido la mejor parte. La palabra ‘servir’ aparece tres veces en el texto.En realidad el texto habla de dos actitudes fundamentales: la de acoger y servir y la de escuchar la Palabra. Esta doble actitud es representada por las dos hermanas. Se trata de una persona y dos actitudes que luchan en su interior. Las dos actitudes son fundamentales, pero la escucha es la mejor parte, debe tener prioridad. El servicio no debe distraernos de la escucha de la Palabra.Jesús no quiere decir que hay que estar todo el tiempo sentado a sus pies. Jesús indica una prioridad. Pone en primer lugar la escucha, después la acción.Marta pone el acento en el hacer. Marta está segura de sí misma y predispuesta a juzgar las conductas de los demás, como toda persona observante.El celo de buena cumplidora de la ley la lleva a plantarse ante Jesús: ¿No te importa que mi hermana me deje sola con el servicio? Marta recibe a Jesús en su casa, pero apenas ha entrado, lo deja solo para ocuparse de mil cosas.El servicio se hace más importante que el huésped. Marta anda en mil cosas, lo quiere dominar todo, es esclava de las muchas necesidades que crea la casa. No soporta que algo se le escape de las manos. Debe meterse en todo, controlar todo, el comportamiento de María e incluso el de Jesús.María está a los pies de Jesús en actitud de discípula. No hace nada, no dice nada, está sentada y escucha. Se ha olvidado del resto, se ha olvidado de sí misma. Tiene oídos y ojos sólo para Jesús.El silencio de María, que no dice ni hace nada, es expresión de la perfecta renuncia al yo, que se afana en afirmarse, buscando ser protagonista.María se ha dado cuenta de que la verdadera acogida es la escucha. Marta hospeda a Jesús, pero la verdadera acogida es ofrecida por María.Hay dos modos de acogida: Marta y María.La presencia de Jesús es alegría para María y trabajo para su hermana Marta. Las dos no están en simple oposición, son hermanas.La contraposición la hace Marta que quiere que Jesús le llame la atención a su hermana. Jesús invita a Marta a convertirse en María.María asumirá de manera nueva el servicio de Marta porque escucha la Palabra que le dice: ‘vete y haz lo mismo’.La motivación del servicio de Marta hasta que no se convierta en María, será el propio yo autorreferente.El yo religioso es el más difícil de convertir, porque no siente necesidad. Muchos servicios nacen de una fuente contaminada, están llenos de agitación y afanes. La salvación de la persona no está en morir por Dios sino en que Dios ha muerto por él. (Hno Miguel Merino)
Jesús y Marta: Marta acoge y sirve a Jesús y Jesús se siente querido. A Jesús le complace sentirse acogido por Marta. Marta se agita, se preocupa (son las preocupaciones las que ahogan la Palabra (Lc 8), está tensa / inquieta y estas actitudes no son constructoras de Reino, al igual que el que compararse con el otro.Jesús y María: María está a los pies del Señor escuchando la Palabra. Esta es la actitud del verdadero discípulo. Es fundamental el saber escuchar al Maestro. Sentada a los pies de Jesús escuchaba su palabra. Sentarse a los pies es la actitud del discípulo con su maestro. Pablo también se sentó a los pies de Gamaliel (Hch 22, 3). María cumple la bienaventuranza de Jesús: dichosos los que escuchan la palabra y la ponen en práctica (Lc 11, 28)Marta y María: Expresa la relación entre el servicio y la escucha, pero dando prioridad a la escucha. Marta se compara con María. María sabe permanecer en silencio, y no molestarse con su hermana. La escucha del Señor la preparó para escuchar y acoger a su hermana sin juzgarla.
¡¿Quieres saber dónde estás?! Eres director de nuestro establecimiento de San Servan y nada más. No tienes ningún derecho a meterte en la administración general de la Congregación y te prohíbo escribir una sola palabra a quien quiera que sea. ¿Está claro? Nuestro Señor decía a Marta, hermana de Lázaro: Marta, Marta te ocupas en demasiadas cosas. María ha escogido la mejor parte. La parte de María era el silencio, la humildad, la oración. Te deseo la mejor parte. Te abrazo tiernamente” (Carta al Hno. Julien Kerdavid, mayo 1844).
A casa de Marta Jesús fue ese díaella la visita afanada servíay al ver que, a los pies del maestro, pasiva,María, su hermana, sentada lo oía,reprocha a Jesús: ¡Esto no puede ser!¡Yo tan agobiada con tanto quehacer!Señor sola estoy. Di a mi hermana Maríaque ayude también.¡Son muchas cosas Marta, Marta,que te angustian y te afanan,cuando en verdad,tan sólo hay una necesaria!Y aunque sentada esté conmigola mejor parte ella ha elegidoy nadie se la quitará, Jesús le dijo.Quizás como Marta también te dedicasde lleno a servir, ¡tantos lo necesitan!Pero no te olvides, es Cristo el que envía;con Él hay que estar, como lo hizo María.Recuerda que no se trata de triunfarsino de en sus manos dejarse llevar.Hoy pide al Señor serle fiel,ser su amigo y unido a Él estar.Tú que entre mil cosas jamás te detienesy en el caminar muchas veces te pierdes,piensa en el Señor que te mira, y si puedes,tú míralo a Él para ser como Él quiere.No puedes dar fruto al gastarte en hacersi no eres reflejo de su proceder.Es tiempo de estar con Jesúsy el camino hacerlo con Él.