Éxodo 19, 1-2.9-11. 16-20Daniel 3, 52-56 (Salmo)
Los discípulos se acercaron y le dijeron: ¿Por qué les hablas por medio de parábolas? Él les respondió: A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: «Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure».Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.
Duro, muy duro el comentario de Jesús cuando explica el porqué de las parábolas. Está citando al profeta Isaías que siglos antes que Jesús se enfrentó al pueblo de Israel que había abandonado a Yahvéh, que no quería seguir su voluntad. Y así les fue. Da la impresión que es Dios quien los hace sordos y ciegos. Pero Jesús habla desde el dolor de ver que no quieren ver ni oír su palabra.Parece que Jesús se empieza a desilusionar. Quizás se da cuenta que lo buscan por los milagros que hace, por las curaciones, por lo que brinda a la gente, pero muchos no quieren cambiar el corazón. De hecho, este capítulo termina con Jesús en su pueblo, haciendo muy pocos milagros “por su falta de fe”. Mateo dice que Jesús era “motivo de escándalo para ellos”. Parece hablar desde el dolor de ver que no entienden, que se quedan en lo exterior, en las manifestaciones de su poder, nada más.Pero hay gente que sí ‘ve’ y ‘oye’, gente que ahonda en los signos y es capaz de descubrir la presencia amorosa de Dios, al Emmanuel, presente y cercano a ellos. Esos felices podemos ser nosotros, si no nos quedamos en manifestaciones exteriores de culto y buenas costumbres, si logramos verlo presente hoy dándonos vida en abundancia, si seguimos sus pasos aun en medio de las tormentas.
MÁXIMAFelices los que escuchan a Dios
La sabiduría, como la felicidad, consisten únicamente en ver a Dios y no ver más que a Dios en todo. (A Querret, A I, 24)
Eres la experiencia interna de seguir en pie,y esa voz que dice siempre “no te dejaré”.Eres amor madurando y vida plenificando,el aprendizaje que no deja estéril llanto, muerte ni dolor.Eres eterno proyecto de liberacióny esa voz que se oye siempre cuando hay más de dos,música del corazón, que consuela y da razóndel sueño de vida plena, que ya nadie frena pues de ti nació.Eres la verdad que cimbra nuestra realidad,fuerza que mantiene firme nuestra voluntad,el amor que compromete y que fecunda la simiente,tiempo interno necesariodesde lo más hondo de este corazón.Eres libertad que mueve nuestro caminarhacia el sueño solidario de la humanidad,el amor que compromete, donde brota el pan urgente,alimento que es de todos,pan de vida nueva, pan de libertad.Eres la raíz de nuestra reconciliación,la presencia fiel que invade nuestro corazón,la palabra madurando, los sentidos afinando,para responder al mundo en tono de justicia, paz y comunión.