Josué 24, 14-29 Salmo 15, 1-2a.5.7-8.11
Le trajeron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos.Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.
Los relatos en los que Jesús elogia o defiende a los niños han de entenderse como enseñanzas fundamentales para la vida cristina. ¿En qué sentido y para qué?En la cultura del Imperio, se hablaba de “niño” cuando se trataba de un ser humano que carecía de “estatus”, o sea una persona que se caracterizaba por su vulnerabilidad, su marginalidad y su debilidad. Era el “ser sin derechos”. Jesús optó por este tipo de personas. Es decir, por los más débiles y excluidos. No para darles limosna, sino para defender sus derechos. Y así, ir creando una nueva cultura: la cultura de la igualdad en dignidad y derechos. En esto tiene que estar el argumento preferencial de nuestra vida. O sea, nuestro “proyecto de vida”.Creer en Jesús es asumir, hacer propio y hacer nuestro este “proyecto de vida”. Orientar nuestras ilusiones, nuestros trabajos, nuestras conductas, para aliviar el sufrimiento y hacer más llevadera y soportable la vida de quienes peor lo pasan. Esto es creer en Jesús. La fe en el Dios de Jesús, tal como la presenta los evangelios, antes de la observancia de unos rituales o la aceptación de unos dogmas sagrados, es una forma de vida, la forma de vida que llevó Jesús.
Mientras aguardo, me voy a través de los campos fundando nuevas escuelas y dando retiros a mis pequeños niños bien queridos. Mañana comienzo uno aquí y el 25 de marzo abriré otro en Guingamp. Nada me refresca el alma como estos piadosos y emocionantes ejercicios. Estar en medio de estos queridos niños, es habitar ya con los ángeles, es comenzar, en cierto modo, la vida del cielo” (21-02-1835)
Somos niños,queremos ver al maestro.Somos niños,queremos ver a Jesús.El maestro está ocupado,hoy no los puede atender.Yo los veo tan entusiasmados,pero nada puedo hacer.Y más tarde, mis pequeños,Cristo debe descansar.Ya es de noche y tiene mucho sueño.Por favor, no molestar.Por favor no pidan más.Ya es muy tarde.Pueden ver allá adelante,con enfermos él está.Él atiende cosas importantesy ustedes quieren jugar.Y más tarde mis pequeñosCristo debe descansar.Ya es de noche y tiene mucho sueño,por favor, no molestar.Por favor, no pidan más.Ya es muy tarde.Y así les dijo el maestro:Dejen que los niños vengan a míy que ninguno de ustedes se lo impida.Y que sea la última vezque en asuntos como estosno sea yo quien decida.¡Ok! No los subestimen, delen el breakY de ahora en adelante esto vale como ley.Y si acaso no se dan cuenta,que en el Reino de los cieloscosa pura es lo que entra.Y si no son ellos ¿quiénes serán?¿Los terribles moralistas? ¡No!Y seguro que si me conocierancuenta se dieranque ninguno de ellos está en mi lista.Los que escriben con la manoborran con el codo,de seguro no me los bancos de ningún modo.Si quieren bailar y jugar, no los detengan.Dejen que los niñoshacia mí vengan.