1ª lectura: Sabiduría 9, 13-18Salmo 89, 3-6.12-14.172ª lectura: Filemón 9b-10.12-17
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: «Este comenzó a edificar y no pudo terminar».¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Jesús va camino a Jerusalén (camino a la cruz, a ser rechazado, burlando, azotado, crucificado) y un gentío lo sigue, ¿y vos, en qué estás, tras sus huellas?La expresión que más se repite en el Evangelio de hoy es: no puede ser mi discípulo (3 veces). No puede ser discípulo de Jesús aquel no lo ame más que… (primacía del Dios Solo), aquel que no cargue con su cruz y lo siga (Getsemaní, que se haga tu voluntad y no la mía) y aquel que no renuncie a todo lo que posee (confianza en la Providencia y confesión de que él es mi riqueza).Vivir como discípulo de Jesús implica saberse primereado en el amor y actuar en consecuencia: hacer su voluntad y no la mía y vivir con la libertad de los hijos de Dios ante las cosas.Esta es una invitación a la disponibilidad. Actitud esencial del discípulo, si la hay. Muchos somos generosos, hacemos cosas, nos movemos, damos, nos preocupamos por los demás, pero pocos están disponibles, dispuestos a obedecer, dispuestos a dejar, dispuestos a seguir, dispuestos a sumarse, dispuestos a abandonarse, dispuestos a confiarse, dispuestos a… El generoso es comandante, el disponible se deja comandar. ¿Quién comanda tu vida?Jesús nos llama a la reflexión madura: los dos protagonistas de las parábolas narradas hoy «se sientan» a reflexionar. Sería una grave irresponsabilidad vivir hoy como discípulos de Jesús, que no saben lo que quieren, ni a dónde pretenden llegar, ni con qué medios han de trabajar. El discípulo se sienta a escuchar al Maestro. La discípula María, hermana de Marta, “estaba sentada a sus pies”. Ese es el lugar del discípulo. Sentarnos a escuchar al Maestro y hacer foco en él, aún en medio de las vicisitudes del tiempo presente.¿Cuándo nos vamos a sentar para aunar fuerzas, reflexionar juntos y buscar entre todos el camino que hemos de seguir? ¿No necesitamos dedicar más tiempo a la escucha del Evangelio y más meditación para descubrir llamadas, despertar carismas y cultivar un estilo renovado de seguimiento a Jesús?Jesús llama también al realismo. Estamos viviendo un cambio sociocultural sin precedentes. ¿Es posible contagiar la fe en este nuevo mundo que está naciendo, sin conocerlo bien y sin comprenderlo desde dentro? ¿Es posible facilitar el acceso al Evangelio ignorando el pensamiento, los sentimientos y el lenguaje de los hombres y mujeres jóvenes de nuestro tiempo? ¿No es un error responder a los retos de hoy con estrategias de ayer?Sería una imprudencia en estos momentos actuar de manera inconsciente y ciega. Nos expondríamos al fracaso, la frustración y hasta el ridículo. Según la parábola, la «torre inacabada» no hace sino provocar las burlas de la gente hacia su constructor. No hemos de olvidar el lenguaje realista y humilde de Jesús que invita a sus discípulos a ser «fermento» en medio del pueblo o puñado de «sal» que pone sabor nuevo a la vida de las gentes.
Jesús y la gente: La gente lo sigue, su persona atrae, su palabra convoca, sus gestos son sanadores, pero no por ello es menos claro y exigente. Jesús quiere seguidores disponibles, abiertos a la primacía del absoluto en sus vidas, donde hacer la voluntad del Padre esté por encima del propio proyecto, aunque este sea muy pesado.
Dejen su país, su familia; sacrifiquen todo; vayan a enseñar a esos niños que piden el pan de la instrucción y que están expuestos a perecer porque no hay nadie que lo rompa y se lo distribuya» (Sermones VII p. 2242.)
Dios solo en el tiempo,Dios solo en la eternidad.Dios solo en el tiempo,Dios solo en la eternidad.En cada cosa, Dios solo,Dios solo, Dios solo