Colosenses 1, 21-23Salmo 53, 3-4.6.8
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?Jesús les respondió: ¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?Después les dijo: El hijo del hombre es dueño del sábado.
La observancia del sábado estaba muy presente en la vida del judío del tiempo de Jesús. Era un distintivo de ese pueblo, una medida que tenía como objetivo el bien de la gente, dándoles el descanso merecido después de días de labor. Por supuesto era considerada ley divina, dada por Yahvéh y, por lo tanto, indiscutible. Pero como en tantas otras leyes, en ciertas oportunidades podía ir en contra del bien de la gente.Los discípulos en ese momento tenían hambre. Jesús ve bien que hagan lo que el Deuteronomio dice con respecto a los pobres: “Si entras en la viña de tu prójimo, podrás comer todas las uvas que quieras, hasta quedar saciado, pero no guardarás nada en tu bolsa. Si pasas por los sembrados maduros de tu prójimo, podrás arrancar espigas con la mano, pero no aplicarás la hoz”. (Deut 23, 26)El problema no era ese. El problema surgió porque era sábado, Y el mismo libro dice¨: “Observa el día sábado, y conságralo al Señor tu Dios, tal como él te lo ha ordenado. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero observa el séptimo día como día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu burro, ni ninguno de tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. De ese modo podrán descansar tu esclavo y tu esclava, lo mismo que tú”. (Deut 5, 12-14.Es indudable que el legislador buscó el bien de toda la comunidad al dictar esta ley. Aquí Jesús aplica lo que los moralistas llaman epikeia o epiqueya. Si buscamos su significado encontramos que se define como la acción que le permite al hombre liberarse de la ‘letra’ de la ley en favor del ‘espíritu’ de la misma. Es un acto que permite al hombre eximirse de la observancia literal (externa) de una ley de derecho positivo, con el fin de ser fiel a su sentido o espíritu auténtico. Si una ley, en un momento específico impide hacer un bien, como curar, salvar una vida, alimentar al hambriento, entonces es lícito transgredirla, porque hay que preferir siempre el bien mayor. Así lo entendía Jesús. De hecho, en una oportunidad les preguntó a los fariseos: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» (Lc 14, 5) Los fariseos, al quedarse en la letra de la misma, terminan yendo en contra de su espíritu.Que nunca nos pase a nosotros, que por ser fieles a las normativas que nos rigen, cometamos injusticia conta alguien. El bien está por encima de toda norma, porque, ya lo dijo Jesús, la primera ley es el Amor.
Los domingos no debes recitar los siete salmos durante los recreos, sino antes o después de la misa, y si no puedes hacerlo en otro momento, hazlo durante los oficios, pues esta oración es una de la mejores que puedes rezar. En cualquier caso, arréglatelas para no dejar solo al H. Donatien durante el poco tiempo que tienen para descansar juntos.” (Al H. Anastasio, 8 de julio de 1844)
Para avanzar me basta tu mirada,la mano amiga de la comunidad,el cuerpo roto, la sangre derramaday un mundo joven sediento de unidad.Para avanzar unamos nuestras manos,creando lazos, en camino tras la Paz.que Juan María nos llama a ser hermanos,signos visibles de fraternidad.Un deseo nos convoca, se hace nuestro,y dirige nuestros pasos hasta el fin:el anhelo expresó Jesús Maestro“Que los niños vengan todos junto a mí”.Y nos urge la palabra recia y fuerteque nos dice Juan María: “Por favor,no pueden dejar los niños a su suerte,denles el pan, denles la fe, denles amor”.Por los pobres, los pequeños, y excluidoslos que pierden la sonrisa, el porvenir…Con mi mano que se alcen los caídoscon mis labios, brote un nuevo sonreír.Ven conmigo y pintaremos de alegría,los rincones más oscuros de tu hogar.Soy tu ángel, tu hospital de noche y día.Te doy alas de esperanzas y a volar.