En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.El respondió: ¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.Les dijo también esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y nos encontró. Dijo entonces al viñador: «Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y nos encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?» Pero él respondió: «Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás.
Se sabe que Galilea fue, en tiempo de Jesús, patria de numerosos grupos disidentes anti-imperialistas. En Hech 5,37 se menciona a Judas el Galileo. Y en relato de hoy nos encontramos con un grupo de galileos que fueron asesinados por el procurador romano Poncio Pilatos. Además, el hecho se produjo con la especial crueldad de que el asesinato fue cometido por los legionarios romanos en el templo, en un acto religioso. El crimen, por tanto, fue una provocación muy grave para los sentimientos nacionalistas y religiosos de cualquier israelita. Era, pues, una situación que exigía una protesta enérgica y una denuncia pública contra los abusos criminales con los que la dominación romana humillaba a los israelitas.Sin embargo, la respuesta de Jesús fue desconcertante. No dijo ni media palabra contra Pilatos o contra los romanos. Por el contrario, les advirtió a sus oyentes que, si no se convertían y cambiaban de vida, todos iban a terminar también asesinados. ¿No fue esto una cobardía que traicionaba los sentimientos más nobles y los derechos más evidentes de un pueblo sometido al gran tirano?Jesús no fue ni cobarde ni cómplice ante los romanos. Prueba de ello es que lo crucificaron por motivos políticos, como quedó escrito en el letrero que pusieron en la cruz (Mt 27,37 par). Jesús no fue cobarde. Jesús fue al fondo del problema. Estaba convencido que los conflictos políticos no se resuelven solamente cambiando a los gobernantes, aunque sean unos tiranos. Los conflictos políticos se resuelven cuando cambian en su intimidad y se convierten en su corazón todos los agentes que son parte del conflicto. Los conflictos políticos dejan heridas que dividen y generan odios y resentimientos. Mientras tales heridas no cicatrizan el conflicto sigue en carne viva. La solución es curar las heridas, no solo cambiar a los gobernantes. Estamos cansado de ver países en conflicto, que cambian de régimen, pero la miseria y el conflicto sigue igual, y siempre se llevan la peor parte los mismos, lo más pobres. Lo único que puede cambiar este mundo es “la bondad”, asimilada e integrada en la vida de quienes vamos por la vida diciendo que somos creyentes en Jesús.
Hoy nadie puede decir que lo que ha fundado la víspera continuará de pie al día siguiente. Las más sabias previsiones quedan desconcertadas a cada instante. Y sin embargo es al ruido de estas grandes tormentas que rugen incesantemente sobre nuestras cabezas que es necesario caminar hacia nuestro objetivo con una calma que nada altera y una perseverancia que nada puede vencer. Es sobre un suelo tembloroso que es necesario tallar, pulir y unir juntas una con otra, y con la espada en la mano, como los judíos que trabajaban en la reconstrucción del templo, todas las piedras que deben formar parte del vasto edificio que tenemos el deseo de construir. Pero ciertamente, cuando me acuerdo del pasado, de lo que Dios ha hecho por nosotros, de modo tan maravilloso, tantas veces, los acontecimientos que parecían que nos iban a ser contrarios se han convertido en favorables, sería ingrato si me entregase a los miedos del porvenir, y todos mis pensamientos son pensamientos de acción de gracias y de esperanza. (Sermón sobre los motivos de desánimo)
Por tu iglesia que te espera a oscuras,por tu pueblo que te rezaaguardando la aurorate rogamos, te rogamos.Por las naciones paganasque tienen sed de tisin saberlo,ten piedad, ten piedad.Por los pueblos oprimidos,por el totalitarismoy la opresión de la mentira.Por aquellos perseguidospor tu nombreque se ocultan para orary aquellos extraídosde su hogar.Por sus perseguidores,cegados por el odio,perdónales, Padre.No saben lo que hacen.Por los que no nos aman,por los que no sabemos amar,por los que sufren y agonizany hoy duermen en el hospital.Por los que hoy es su última noche,cuyos ojos no verán el nuevo día,ten piedad, ten piedad.Por todos los que sufren la tentacióndel suicidio.Por los dispuestosa dejar ganar al mal.Por aquellos cuyas nochesson interminablesy a los que la angustiales ha quitado la paz.Kyrie eleison, Kyrie eleison …Por aquellos que trabajan en la prostitucióny se ven obligadosa vender su amor.Por los que caen en la trampadel vicio y las drogas.Por los que hoy duermen en prisión.Por los que hoy esperan su ejecución.Por aquellos a los que torturan.Por criminales, por los ladrones,por los que erran en soledad.Por los que sufrenla indiferencia de los demás.Kyrie eleison, Kyrie eleison …Por la ciudad,por todos sus habitantesque en sus sueñossolo existas Tú.Por nuestros difuntosque aún no han visto tu rostro.Por los alejados entre la multitud.Por los niños que descansanen el seno de su madre.Por las mujeresque van a dar a luz.Para que reinetu paz en cada hogar.Por los que quierensaciar tu sed de amar.Kyrie eleison, Kyrie eleison …Ten piedad, ten piedad …