(El H. Superior General) Establece las orientaciones generales y, en el respeto de las Constituciones, toma las decisiones susceptibles de asegurar el buen funcionamiento y la unidad del Instituto. Vela por la aplicación de la Regla de Vida y de los documentos capitulares. Evalúa la validez de las decisiones tomadas por los órganos provinciales o de Distrito.
Hay otro sacrificio, real, que a diario debe renovar el alma aunque experimente angustia: me refiero a la pobreza de espíritu que el Señor presenta como la primera bienaventuranza, porque es el primer signo de la vida religiosa.