Oraciones menesianas y otras


DIVINO CORAZÓN DE JESÚS

Divino Corazón de Jesús,
por medio del Corazón Inmaculado de María,
yo me consagro a ti
y contigo me ofrezco a Dios Padre
en tu Santo Sacrificio del altar,
con todos mis trabajos, oraciones,
sufrimientos y alegrías de hoy;
en reparación por nuestros pecados,
para que venga a nosotros tu Reino;
y especialmente por las intenciones
confiadas este mes por el Papa
al Apostolado de la oración.


SEÑOR JESÚS

Señor Jesús, te damos gracias
por la sublime vocación
que nos has regalado.
Danos tu Espíritu para que pasemos
por el mundo
haciendo el bien que Tú mismo hiciste.
Que nuestra educación evangelice hoy a todos,
que instruya a los pobres, que dé vista a los ciegos,
que haga caminar a los débiles y cansados.
Concédenos vivir hoy y siempre de tal forma
que eduquemos a los que nos son confiados,
abramos los ojos a los niños y a los jóvenes,
sanemos a los débiles,
resucitemos a los que viven sepultados lejos de ti.
Que tu presencia en nuestra vida fraterna
nos haga capaces de realizar prodigios
en el orden espiritual para gloria tuya. Amén


ORACIÓN POR LA COMUNIDAD

Cuidaré a mis hermanos,
pues con ellos vivo y camino.
Ellos me dan aire fresco
y con ellos soy menesiano.
Prepararé con ilusión y mimo,
mi regazo para la acogida,
mis manos para la compañía,
Mis entrañas para la misericordia.
Velaré para que no salgan de mí
palabras duras, ni gestos vanidosos.
No criticaré sus manías,
no trivializaré sus problemas,
no los encasillaré en mis cuadrículas,
no envidiaré sus triunfos,
ni me alegraré de sus fallos. Amén


AL COMENZAR EL DÍA   

Señor Jesús, al comenzar el día,
te ofrecemos nuestra vida entera.
Que el amor fraterno reine entre todos
los que formamos comunidad.
Que cada uno se sienta feliz
con la alegría de los demás,
y sufra con sus penas.
Que todos nos prestemos ayuda mutua
para ir a Dios y realizar su obra cada día.
Que no existan jamás entre nosotros
ni contiendas ni rivalidades,
ni secretas envidias, ni palabras duras.
Aparta de nosotros, Señor, todo lo que hiere,
todo lo que divide,
todo lo que altera la caridad.
Haz, Señor, que hoy y siempre
intentemos ayudarnos
unos a otros a ser santos.
Que todos vivamos hoy con dulzura,
paciencia, humildad
y fidelidad a tu Palabra.
(Regla de 1835)


ORACION POR LAS VOCACIONES

Señor, creemos que también hoy llamas,
en todos los contextos y de todas las maneras.
Creemos que el Carisma Menesiano,
vivido en Familia Menesiana,
también hoy es pertinente.
Creemos que ser Hermano es una buena noticia
para el mundo y la Iglesia.
Danos audacia y creatividad
para que nos atrevamos a salir,
mirar y llamar a nuevos discípulos.
Da a nuestra Congregación las vocaciones
que necesita para continuar su misión
en la Iglesia y por todo el mundo.
Abre nuestros ojos, nuestros oídos,
nuestras manos y nuestros corazones:
que nuestra Familia Menesiana ofrezca,
en todos los lugares espacios a los jóvenes
para que sientan el calor de la fraternidad
y de la amistad.
Que experimenten tu ternura, tu cercanía,
tu cariño y misericordia.
¡Dios Sólo en el tiempo,
Dios Sólo en la eternidad!


IMAGEN DE JESÚS

Señor,
que puedas encontrar en nosotros
todas las perfecciones de tu Hijo,
que seamos,
en la medida que lo permita
la debilidad humana,
revestidos de Jesucristo,
que sigamos a Cristo
en todos sus caminos,
que juzguemos todas las cosas
como él las juzga,
que amemos lo que él ama,
que despreciemos lo que él desprecia.
En una palabra,
que todos nuestros pensamientos
sean conformes a sus pensamientos
y que seamos su imagen viva. Amén
(Juan María)


PROVIDENCIA

Providencia de mi Dios,
oh madre, que tantas veces he invocado,
y a quien he ofrecido, consagrado,
entregado esta casa
y cuantos ha reunido en ella tu gracia.
Providencia siempre buena,
tan sabia, tan llena de piedad y amor
para con tus pobres criaturas;
te adoramos, te bendecimos,
nos abandonamos
en tus manos sin reserva.
Haz de nosotros todo lo que quieras.
Sólo deseamos
cumplir tu voluntad en todo:
En las humillaciones y en las grandezas,
en la pobreza y en la riqueza,
en la salud y en la enfermedad,
en la vida y en la muerte.
Providencia de mi Dios,
vela sobre tus hijos,
afiánzanos, dirígenos.
Sé tú nuestra defensa,
nuestra guía y nuestra esperanza.
¡Dios Sólo en el tiempo!
¡Dios Sólo en la eternidad!
¡Dios Sólo en el día de hoy!
En todo y en cada cosa,
¡Dios Sólo!


SEÑOR JESÚS

Señor Jesús,
Tú que dijiste que todos sean uno,
te damos gracias por llamarnos a la unidad,
por desafiarnos a salir
de nuestros esquemas y seguridades.
Sabes de nuestras resistencias
e inseguridades,
sabes de nuestros sueños y anhelos;
no te son desconocidas
nuestras limitaciones y pobrezas,
y también con ellas
quieres gestar la nueva realidad.
Nos confiamos a María,
que salió a prisa al encuentro
de la vida que clama.
Haz de la familia menesiana
un cuerpo para la misión
que cuide y defienda la vida
de los más pequeños del sur.
Amén.


ORACIÓN POR LA MISIÓN

Señor, que has dicho:
Dejen que los niños vengan a Mí.
Tú me has inspirado el deseo
de dedicar mi vida
a los niños y jóvenes
para llevarlos a Ti.
Dígnate bendecir mi vocación,
asísteme en mis trabajos de hoy,
derrama sobre mí,
sobre todos mis hermanos
y sobre todos los que trabajamos
en esta obra educativa,
el espíritu de fortaleza,
de caridad y de humildad,
para que nada nos aparte
de tu servicio.
Haz que hoy cumpla con celo
el ministerio educativo
al que me has consagrado.
Hazme perseverar hasta el fin
para alcanzar así
la salvación que nos
has prometido. Amén


SEÑOR, HAZ QUE ESCUCHE

Señor, haz que escuche
los llamados que vienen de los hombres.
Señor, haz que escuche
los gritos de los niños y jóvenes 
que vienen de la vida y de la historia 
que van tejiendo a nuestro lado.
Señor, haz que vea todo con ojos nuevos, 
con corazón de entrañable misericordia.
Señor haz que vea 
y que avive mi pasión por los niños, 
por los jóvenes y por todos 
los que están sedientos 
de presencia y cercanía.
Señor haz que vea 
y que como Juan María 
tenga los ojos bien abiertos 
para ir a la frontera, al extremo, 
donde nadie alcanza, 
porque desde allí llegan 
las voces más apremiantes 
de los hombres que nos convocan 
y provocan.


BICENTENARIO

Señor Jesús, hace 200 años,
Juan María de la Mennais
y Gabriel Deshayes
vivieron el desamparo
de los niños y de los jóvenes
“que eran como ovejas sin pastor”.
Ilumínanos y haznos descubrir hoy
el grito de los que esperan
pastores de corazón generoso.
Concede a todos los miembros
de la Familia Menesiana
apoyarse en tu misericordia,
en la unidad de una única Familia.
Y danos la paz y la alegría de escribir
una nueva página para la misión.
Que con la oración a María,
caminemos juntos
por los caminos de la paz
y que anunciemos con gozo
la Buena Nueva a los pobres.
¡Dios sólo en el tiempo
Dios sólo en la eternidad!


POR MI VOCACIÓN MENESIANA

Padre bueno,
te doy gracias por la vida,
regalo de tu amor.
Haz que la comparta con todos:
con mis hermanos, con mi familia,
con mis amigos,
tejiendo lazos como lo hizo Jesús.
Envíame tu Espíritu Santo
para descubrir lo que quieres de mí.
Hazme cada día más parecido a tu Hijo:
que sus sentimientos sean mis sentimientos,
que sus pensamientos
sean mis pensamientos,
que su proyecto sea mi proyecto,
que ame como Él amó.
Como a María, Padre Bueno,
concédenos a todos
un corazón dócil a tu Palabra. Amén


ORACIÓN DE OFRECIMIENTO

Te ofrezco, ¡oh Dios!
mi fortuna, mi tiempo, mi libertad,
mi reputación, mi cuerpo,
mi alma, mi vida;
me entrego todo, sí todo, sin excepción.
Dispón pues de mí
y de todo lo que es mío,
según te plazca.
Yo no tengo ahora otro pensamiento,
otro deseo,
que el de contribuir a tu gloria
según la medida completa
de mis medios y mis fuerzas. (Juan María)


SEÑOR, QUIERO VER

Señor, quiero ver.
Quiero ver las situaciones
y las personas como tú las ves.
Quiero ver y hacerme cargo, como tú,
de los niños y jóvenes que están
sentados al margen de la vida,
del sentido, de la integración social.
Señor, quiero ver la vida con ojos nuevos,
con corazón de entrañable misericordia.
Señor, quiero ver y avivar en mí
la pasión por los niños, por los jóvenes
y por todos los que están sedientos
de presencia y cercanía.
Señor, quiero ver y, como Juan María,
quiero tener los ojos bien abiertos
para ir a la frontera, al extremo,
donde nadie alcanza,
porque desde allí llegan
las voces más apremiantes
que nos convocan y provocan.


ESTOY A TUS PIES

Señor, estoy a tus pies
como un niño pequeño
que espera tus órdenes.
No quiero, no deseo nada,
sino hacer lo que pidas de mí
para tu mayor gloria.
Habla pues, Señor,
y obedeceré sin dudar,
sin lamentarme, con alegría y con amor.


OFRECIMIENTO DEL DÍA A MARÍA
Santísima Virgen María;
con estas ardientes palabras,
nosotros tus fieles servidores,
nos consagramos a ti enteramente,
como a nuestra maestra,
nuestra reina y nuestra madre.
Queremos abandonarnos
en las delicias de tu amor virginal.
Permite que estos pecadores,
unidos no por la sangre,
sino por el deseo de pertenecerte totalmente,
se consagren al Señor Jesús a través de ti.
Ponemos en tus manos nuestro pobre amor
y el humilde y gozoso compromiso
de vivir hoy y siempre como esclavos tuyos.
No podemos ofrecerte
nada digno de ti, María.
Recibe únicamente nuestros débiles
y miserables corazones.
Queremos que te pertenezcan totalmente.
Tu tierno e indulgente amor
no despreciará esta pequeña ofrenda.
Santa María, Virgen y Madre,
nos entregamos y consagramos
a ti para siempre.
Consíguenos que hoy vivamos
en todo como hijos tuyos.
(Féli y Juan María 19/06/1809)


ORACIÓN DE CARLOS DE FOUCAULD

Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras, 
sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo, 
con tal que tu voluntad se cumpla en mí, 
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma, 
te la doy con todo el amor
de que soy capaz, porque te amo
y necesito darme, 
ponerme en tus manos sin medida, 
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.
(Carlos de Foucauld)


MARÍA, MADRE DE FAMILIA
María, aceptaste ser la madre de Jesús,
El Hijo de Dios
y cumpliste fielmente
tu santa misión.
Intensa fue la vida de familia
en tu hogar de Nazaret.
María, velaste con amor 
por tu familia y por tu casa,
Fuiste ternura a manos llenas 
hacia los tuyos,
Acunaste y guiaste los pasos 
de Dios hecho niño,
Acompañaste estremecida 
su desarrollo y crecimiento
y lo viste partir, dispuesta 
siempre a los planes de Dios.
María, enséñanos a valorar 
y dignificar la vida de familia;
muéstranos el camino
del diálogo y la comprensión;
haz que aprendamos a escucharnos
y a querernos incondicionalmente.
María, cuida de cada una
de nuestras familias,
como cuidaste de tu familia de Nazaret.

 
SANTA MARÍA
Santa María, Señora nuestra,
nos refugiamos en el regazo de tu misericordia.
Bajo tu bendita protección
y tu especial custodia,
ponemos confiadamente, hoy y cada día
y en la hora de nuestra muerte,
nuestra alma y nuestro cuerpo,
nuestras esperanzas y consuelos,
nuestras angustias y miserias,
nuestra vida y nuestra muerte,
para que, por tu intercesión y tus méritos,
todas nuestras obras se dirijan y ordenen
conforme a tu voluntad
y a la de tu divino Hijo. Amén
(San Luis Gonzaga)


OH, DIOS NUESTRO PADRE

¡Oh Dios, nuestro Padre!
Tú has dado a Juan María de la Mennais,
un corazón generoso
y un celo inquebrantable
para dar a conocer
y hacer amar a tu Hijo, Jesucristo,
especialmente entre los niños y jóvenes.
Ya que lo veneramos
como fundador de dos Congregaciones
dedicadas a la educación cristiana,
haz que sea pronto declarado Beato.
Ayúdanos a seguir su ejemplo
al servicio de la verdad,
y dígnate concedernos, por su intercesión,
lo que en este momento te pedimos…
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén


BICENTENARIO

Señor Jesús, hace 200 años,
Juan María de la Mennais
y Gabriel Deshayes
vivieron el desamparo de los niños
y de los jóvenes
“que andaban como ovejas sin pastor”.
Ilumínanos y haznos descubrir hoy
el grito de los que esperan
pastores de corazón generoso.
Concede a todos los miembros
de la Familia Menesiana
apoyarse en tu misericordia,
en la unidad de una única Familia.
Y danos la paz y la alegría
de escribir una nueva página para la misión.
¡Que con María,
caminemos juntos por los caminos de la paz
y que anunciemos con gozo
la Buena Nueva a los pobres!
¡Dios sólo en el tiempo!
¡Dios sólo en la eternidad!
Amén


ORACIÓN DE SAN FRANCISCO

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.


DECIR MENESIANOS

Decir Menesianos
es decir camino compartido,
multitud de manos que se unen
para, entre todos,
hacer la marcha más ligera
Es compartir, la vida entrelazada,
es reunir bajo las mismas esperanzas
las diferencias, que así, no nos separan.
Decir Menesianos
es hablar de proyecto común,
sueños compartidos,
camino acompañado.
Es pensar en el otro
y en lo mejor para el otro
y pensar, juntos,
en lo mejor que juntos podemos ofrecer.
Decir Menesianos
es darse fuerzas entre todos.
Es alentarse con la palmada al hombro,
es corregirse sin miedo a los enfados.
Es animarse a crecer juntos poco a poco.
Decir Menesianos
es hablar de apertura y entrega
servicio a los demás,
aprender a ofrecerse, generosos
Decir Menesianos
es el encuentro de muchos
que animados y alentados
pueden superar dificultades
Aquí estamos hoy, juntos,
unidos y en camino
para hacer posible nuestra tarea,
para servir mejor a nuestros jóvenes,
y hacer de ellos las personas
que están llamadas a ser.
Amen.


ORACIÓN DE SANTA TERESA

Nada te turbe, 
nada te espante, 
todo se pasa, 
Dios no se muda;
la paciencia 
todo lo alcanza; 
quien a Dios tiene 
nada le falta:
Sólo Dios basta