Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
Jonás fue aquél profeta enviado por Yahvéh a predicar en Nínive, pero que en lugar de obedecer, huyó en un barco en sentido contrario, terminando en el vientre de un gran pez, que lo devolvió a tierra firme. Luego de esta experiencia se dirigió a la gran ciudad y los ninivitas se convirtieron, después de escuchar su prédica.La Reina del Sur es la de Sabá, de la que se habla en el capítulo 10 del primer libro de los Reyes. No se sabe bien dónde estaba ese reino. Lo cierto es que, curiosa por lo que escuchaba decir de Salomón, se acercó a Jerusalén. El relato dice que el rey, famoso por su sabiduría, contestó a todas sus preguntas y la dejó maravillada.Es una gran crítica que hace Jesús a los que lo escuchan y no cambian nada en su vida. Los ninivitas, extranjeros, adoradores de otros dioses, aceptaron el mensaje de Jonás. La reina a su vez vino de muy lejos a escuchar a Salomón y quedó admirada de su saber. Ellos, en cambio, tienen nada menos que al Mesías, al Hijo de Dios, que se cansa de hacer milagros y les habla con comparaciones fáciles de entender y no pasa nada.Pero no critiquemos a aquéllos antiguos judíos. Pongamos las barbas en remojo nosotros y meditemos cuánto caso le hacemos a la Buena noticia de Jesús.
MÁXIMAAceptemos con sencillez a Jesús.
Prometan a Jesucristo que en la vida y en la muerte le serán siempre fieles; que siempre seráan sus hijos, que siempre Él será su maestro; que no imitarán jamás a esos cristianos indignos de tenerlo como jefe, que admiran, dicen ellos, su evangelio, adoran su cruz y no siguen ninguna de sus máximas. (Apertura de retiro)
Jesús, te seguiré,donde me lleves iré.Muéstrame ese lugar donde vives.Quiero quedarme contigo allí.Escuchando tus palabrasalgo nuevo nace en mí.Es que nadie nos había venidoa hablar así.Ahora veo claro:La verdad está en ti.Hoy he visto como se amanlos que viven junto a ti.Hace tiempo que sedientohabía querido amar así,Ahora siento que tu amorviene hacia mí.Hoy he visto a los leprosos sanosy a los ciegos ver.Hasta el pan multiplicastepara darnos de comer.¡Oh, maestro bueno,todo lo haces bien!