Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: ¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente.Jesús les respondió: Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.
Jesús dice: “mis ovejas escuchan mi voz”. En medio de tantas voces que confunden, dispersan o hieren, estamos llamados a ser mediadores de esa voz, para que no se pierda entre tanto murmullo y griterío. No reemplazamos la voz de Cristo, creamos las condiciones para que los niños y jóvenes puedan escucharla.Jesús dice: “yo las conozco y ellas me siguen”. Jesús no habla a la masa, sino que conoce a cada una. Así también, nosotros menesianos, estamos llamados a mirar a cada alumno como único, con su historia, sus heridas y sus posibilidades. Porque conocemos a Jesús, porque nos sentimos amados por él, somos capaces de ayudar a otros a hacer el mismo proceso. No somos voceros que repetimos lo que nos mandan decir, sino testigos del amor actuante de Dios en nuestras vidas.Jesús dice: “yo les doy Vida eterna”. La misión no es pequeña: no educamos solo para este mundo, sino para la plenitud. Esto da una dignidad enorme a la tarea educativa. Cada gesto, cada palabra, cada corrección hecha con amor puede abrir horizontes de eternidad en el corazón de un joven.Y finalmente, esta certeza: “nadie las arrebatará de mis manos”. El educador menesiano trabaja con esperanza, incluso cuando no ve frutos inmediatos, porque sabe que la obra no es suya, que los niños y jóvenes están en las manos de Dios. Esto libera de la ansiedad por el resultado y fortalece la fidelidad en lo cotidiano.
Ustedes forman ese pequeño rebaño que él ha bendecido y que el Buen Pastor se complace en conducir a los pastos más abundantes. (A los jóvenes sobre la comunión)
Tú entraste por la puertaporque eres el guardián.Las ovejas te conocencuando oyen tu hablar.Tu voz guía mis pasos,me conduces a descansar.A pastos verdes me llevas,junto al río de tu paz.Tu voz me llama, yo te seguiré.Ya no temeré la oscuridad.Sé que tu mano fuerteme cuidaráY nadie de ti me arrancarási tu voz me llama.Y yo iré,por sendas de tu amor caminaré.Tú das la vida por los tuyos;te entregaste por amor a mí.El asalariado huyecuando el lobo viene a herir.Mas tú te quedas a mi lado,no me dejas, estás aquí.Tú conoces mis heridas,cada lágrima, cada dolor.Mas tu vida diste por mí;me alcanzó tu amor.Tu voz me llama y yo te seguiré.Ya no temeré la oscuridad.Sé que tu mano fuerteme cuidaráY nadie de ti me arrancarási tu voz me llama.Y yo irépor sendas de tu amor caminaré.Tú das la vida por los tuyos;te entregaste por amor a mí.