Jesús envió a sus discípulos, diciéndoles: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios.Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Jesús envía a sus discípulos sin seguridades materiales. No les pide imprudencia, sino confianza. El misionero debe aprender que la obra es de Dios y que Él proveerá lo necesario.A veces queremos tener todo resuelto antes de dar un paso. Jesús nos invita a caminar confiando en que Dios va abriendo el camino mientras avanzamos.El oro, la plata, las provisiones y las túnicas representan todo aquello a lo que nos aferramos para sentirnos seguros. Quien depende demasiado de las cosas termina siendo esclavo de ellas. Cuanto más equipaje llevamos en el corazón, más difícil es seguir y transmitir a Jesús.El discípulo no se presenta como un poderoso ni como alguien superior. Va ligero, humilde y cercano a la gente. La fuerza del Evangelio no está en los recursos que poseemos, sino en el testimonio que damos.Podemos preguntarnos:
Camina con sencillez por las humildes vías de la obediencia, vive al día, sin prever demasiado, y sin querer otra cosa que lo que Dios quiere. Alégrate de tener la certeza de hacer su adorable voluntad haciendo lo que los superiores te dicen, y en consecuencia, que su juicio sea siempre tu regla. (Al Hno. Etienne, 12 de febrero de 1843)
Dame una fe sencilla,como risa de niños cuando juegan,como gota de rocío que se rueda,como cruz de rústica madera.Dame una fe sencilla,que se siente a la mesa de los pobres,que se alegre de alegrar sus corazonesy que llore también con sus dolores.Una fe así, parecida a ti.Sencilla, como fue a la tierra tu venida,como fueron tus historias campesinas,como fue tu hogar en Palestina.Dame una fe sencillapara curar con esperanza la tristeza,para cantar por el perdón en esta guerra,para avivar el pábilo que humea.Dame una fe sencilla,que no le da espacio a la mentira,que no logra acomodarse a la injusticiay no calla lo que sabe que da vida.Una fe así, parecida a ti.Sencilla, como fue a la tierra tu venida,como fueron tus historias campesinas,como fue tu hogar en Palestina.Sencilla, como tu mirada compasiva,como aquellas aldeas recorridas,como el amor que te llevó a dar la vida,a dar la vida, a dar la vida.