En esa oportunidad Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
El texto de hoy se inicia con una oración de alabanza por parte de Jesús al Padre que manifiesta su profunda experiencia de filiación.Alaba al Padre porque sus planes desconciertan a los sabios y prudentes, a los que creían tener la justa, a los que estaban seguros se sí mismos. Lo alaba porque la Buena Noticia es anunciada y revelada a los pequeños y sencillos, a esos que se alegran, gozan, celebran y lo viven como una liberación.Según Pagola, “el evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores, pues pueden transformar el clima de desaliento, cansancio y aburrimiento que a veces se respira en algunos sectores de nuestras comunidades cristianas:Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les aliviaré. Esta es la primera llamada y está dirigida a todos los que viven la religión como una carga pesada.No son pocos los cristianos que viven agobiados por su conciencia y no son grandes pecadores. Sencillamente han sido educados para tener siempre presente su pecado y no conocen la alegría del perdón de Dios. Si se encuentran con Jesús se sentirán aliviados.Hay también cristianos cansados de vivir su religión como una tradición gastada. Si se encuentran con Jesús aprenderán a vivir confiando en un Dios Padre. Descubrirán una alegría interior que hoy no conocen. Seguirán a Jesús no por obligación, sino por atracción. En esta línea el Papa Francisco nos recordaba que la Iglesia “crece no por proselitismo sino por contagio”. Contagiemos la pasión por Jesús.La segunda llamada es carguen con mi yugo, porque es llevadero, y mi carga, ligera. Jesús no agobia a nadie. Al contrario, libera lo mejor que hay en nosotros, pues nos propone vivir haciendo la vida más humana, digna y sana. No es fácil encontrar un modo más apasionante de vivir.Jesús libera de miedos y presiones, hace crecer nuestra libertad interior, no nuestras servidumbres; despierta en nosotros la confianza, nunca la tristeza; nos atrae hacia el amor, no hacia leyes y preceptos. Nos invita a vivir haciendo el bien, a desplegar lo mejor de nosotros mismos.
Aprendan de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Es la tercera llamada. Hemos de aprender de Jesús a vivir como él. Jesús no complica la vida. La hace más clara y sencilla, más humilde y más sana. Ofrece descanso.No propone nunca a sus seguidores algo que él no ha vivido. Por eso puede entender nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, puede perdonar nuestras torpezas y errores, animándonos siempre a levantarnos.Hemos de centrar nuestros esfuerzos en promover un contacto más vital con Jesús en nuestras comunidades, tan necesitadas de aliento, descanso y paz. Me entristece ver, que es precisamente su modo de entender y de vivir la religión, lo que conduce, a no pocos, casi inevitablemente, a no conocer la experiencia de confiar en Jesús. Pienso en tantas personas que, dentro y fuera de la Iglesia, viven ‘perdidas’, sin saber a qué puerta llamar. Sé que Jesús podría ser para ellas la gran noticia y quizá también para vos que estás en búsqueda”.
Jesús y su Padre:Se sabe Hijo amado, se siente así y lo manifiesta alabando a su Padre por sus designios sobre la humanidad. Jesús Hijo celebra el actuar del Padre, se ve reflejado en él. Invita a otros a vivir la misma experiencia. El lazo con el Padre no es un yugo, no agobia a nadie, libera. Que nuestros lazos sean siempre liberadores, que nunca opriman a nadie.
Ánimo, no teman nada, Dios estará con ustedes. Estrechen cada vez más los lazos que los unen a Él, ámenlo cada vez y cada día más. Él los colmará de favores nuevos, de nuevas gracias, de nuevos beneficios, y cada día, su yugo les parecerá más dulce y su carga más ligera. (Sermón sobre la vocación. Apertura de retiro)
Venid a mí los cansados,los que están cargados,Yo los haré descansar,yo les daré paz.Toma mi yugo y aprendeque soy manso y humildey hallaréis descanso fielpara el alma, para el bien.Mi yugo es fácil, lo verás.Mi carga ligera será.Camina cerca de mi vozEn tu dolor, allí estoy yo.No temas acercarte más,mi abrazo nunca fallará.Descansa aquí, en mi bondad.Soy tu refugio y tu paz.