San Buenaventura


Hoy reza por las vocaciones
José Antonio Torres
Los Hermanos no se jubilan de la misión: solo cambian su forma de servir.


Señor, estoy a tus pies
como un niño pequeño
que espera tus órdenes.
No quiero, no deseo nada,
sino hacer lo que pidas de mí
para tu mayor gloria.
Habla pues, Señor,
y obedeceré sin dudar,
sin lamentarme,

con alegría y con amor.

  • Para que se desarrolle un verdadero impulso misionero en nuestra Congregación.
  • Por los docentes y los alumnos de nuestras comunidades educativas, sobre todo los más necesitados.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos iniciadores de la misión de Timor Oriental y la comunidad donde se han insertado.
  • Por la familia menesiana del colegio La Mennais de Montevideo y la de Berrio-Otxoa.
  • Para que seamos fieles a nuestra consagración.
  • Por la paz en el mundo.

Apertura y adaptación:
El Hermano, discípulo-misionero, no limita su mirada sólo a las riquezas y limitaciones de las personas que lo rodean; trata de
verlas a la manera de Cristo, con amor y sin juzgarlas. Se acerca a ellos con un a priori favorable y les muestra algo más que objetividad: una «parcialidad de corazón».

Las sequedades interiores constituyen una prueba muy penosa; Dios las permite para purificar cada vez más nuestra virtud y para
hacernos conseguir méritos mayores. Por lo tanto, no tienes que entristecerte, ni mucho menos desconcertarte.


1989: Abundio Matabuena (Ireneo): Nació en Nestar de Aguilar (Palencia) en 1913. Trabajó en Argentina y Uruguay desde el año 1950 hasta su muerte en Montevideo.

1988: René Poussin (Norbert)
1990: Antoine Denis (Justinien)