San Apolinar


Hoy reza por las vocaciones

El Hermano vive en misión porque su consagración lo impulsa a salir.


Decir Menesianos
es decir camino compartido,
multitud de manos que se unen
para, entre todos,
hacer la marcha más ligera
Es compartir, la vida entrelazada,
es reunir bajo las mismas esperanzas
las diferencias, que así, no nos separan.
Decir Menesianos
es hablar de proyecto común,
sueños compartidos,
camino acompañado.
Es pensar en el otro
y en lo mejor para el otro
y pensar, juntos,
en lo mejor que juntos podemos ofrecer.
Decir Menesianos
es darse fuerzas entre todos.
Es alentarse con la palmada al hombro,
es corregirse sin miedo a los enfados.
Es animarse a crecer juntos poco a poco.
Decir Menesianos
es hablar de apertura y entrega
servicio a los demás,
aprender a ofrecerse, generosos
Decir Menesianos
es el encuentro de muchos
que animados y alentados
pueden superar dificultades
Aquí estamos hoy, juntos,
unidos y en camino
para hacer posible nuestra tarea,
para servir mejor a nuestros jóvenes,
y hacer de ellos las personas
que están llamadas a ser.
Amen.

  • Por la comunidad de Yokohama (Japón).
  • Por la Asamblea de Hermanos de nuestro Distrito reunidos en Malloco.
  • Por los equipos directivos y de orientación de nuestros centros educativos.
  • Por los enfermos y discapacitados de nuestras comunidades.
  • Por los menesianos, las obras y las nuevas vocaciones del Distrito San Francisco Javier (Indonesia – Japón – Filipinas)
  • Por la familia menesiana de Huatusco (México) y la de Santo Domingo de la Calzada.
  • Por las vocaciones consagradas en la Iglesia.

La escuela menesiana:
Para vivir el carisma menesiano en su contexto específico, cada Provincia o Distrito, a la escucha de las orientaciones del
Instituto y en relación con los Laicos, elabora su propio proyecto educativo menesiano. Éste sirve de referencia para el
proyecto de sus centros educativos.

Debemos tener no un celo tibio y mortecino, sino un celo que no se cansa y no se agota nunca, para el que todo es bueno, al que
llena de alegría y ánimo todo cuanto puede contribuir a la gloria de Dios.

1989: Florent Dulude (Gilles)
1992: David García (Emeterio): Nació en Fuencaliente de Valdelucio (Burgos) en 1926. Murió en Portugalete.
1993: Frank Casey (Gregory Mary)