Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.Después, subió a la montaña para orar a solas.Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron.“Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.Pero Jesús les dijo: Tranquilícense, soy yo; no teman.Entonces Pedro le respondió: Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua.Ven, le dijo Jesús.Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: ¡Señor, sálvame!Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios.Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron sanados.
Seguramente, en las largas jornadas compartidas junto al lago de Galilea, Jesús aprovechaba cada experiencia para formar el corazón de sus discípulos. Él sabía que, más adelante, aquellos hombres tendrían que afrontar pruebas mucho más duras que el viento y las olas: persecuciones, incomprensiones, fracasos, divisiones y el aparente silencio de Dios. Por eso los iba preparando poco a poco. La verdadera enseñanza no consistía en aprender a navegar, sino en aprender a confiar.Cuando Mateo escribe su Evangelio, varias décadas después de la Pascua, las comunidades cristianas están viviendo precisamente esas tempestades. Ya no tienen a Jesús físicamente a su lado. Experimentan el rechazo de algunos sectores del judaísmo, la persecución del Imperio romano y las dificultades propias de toda comunidad humana. Muchos se preguntan si Jesús sigue realmente presente.Por eso Mateo toma este episodio y lo convierte en una palabra de esperanza para quienes sienten que navegan solos. La barca representa a la Iglesia, pero también la vida de cada creyente. Los discípulos están «muy lejos de la costa». Han perdido la seguridad de la tierra firme. Ya no pueden volver atrás ni encontrar fácilmente un refugio.Es la experiencia de quien descubre que la fe no elimina las dificultades, sino que muchas veces lo conduce mar adentro, donde ya no puede apoyarse únicamente en sus propias fuerzas.Además, sopla un «viento en contra», que simboliza todo aquello que se opone al proyecto de Dios: las persecuciones, las dificultades, las dudas, el cansancio, el pecado, las preocupaciones y el desaliento. Hay momentos en los que parece que todo conspira para impedirnos avanzar. Se rema con esfuerzo, pero la barca apenas se mueve. Es una experiencia que conocen bien quienes intentan vivir el Evangelio en medio de un mundo que muchas veces va en dirección opuesta.La noche aumenta todavía más la sensación de angustia. La noche es el tiempo de la incertidumbre, del miedo y de la ausencia aparente de Dios. No se ve el horizonte ni el camino. Todo parece amenazante. También nosotros atravesamos noches espirituales, familiares o comunitarias en las que no encontramos respuestas y sentimos que Dios guarda silencio.Lo más doloroso para los discípulos es precisamente la sensación de estar solos. Jesús no está en la barca. Ellos deben enfrentar la tormenta sin verlo. Sin embargo, esa ausencia es sólo aparente. Jesús nunca ha dejado de acompañarlos. Desde la orilla o desde la montaña, permanece atento al camino de los suyos y, en el momento oportuno, sale a su encuentro. El problema no es que Él esté ausente, sino que nosotros no siempre sabemos reconocer su presencia.Así ocurre también en nuestras comunidades. Muchas veces nos desanimamos porque disminuyen los miembros, faltan recursos, aparecen conflictos o las fuerzas parecen agotarse. Entonces surge la tentación de pensar que Jesús nos ha abandonado. Mateo quiere responder precisamente a ese miedo: la Iglesia puede ser sacudida por muchas tormentas, pero nunca navega sin el Señor. Él puede parecer lejano, pero sigue caminando sobre las aguas que a nosotros nos asustan.La solución no consiste en esperar una vida sin tormentas, sino en descubrir que Cristo es más fuerte que todas ellas. La fe no elimina las olas; nos permite atravesarlas sostenidos por la certeza de que el Señor viene siempre hacia nosotros, incluso cuando la noche es más oscura y el viento parece imposible de vencer. Allí donde todo parece hundirse, comienza la posibilidad de una fe más madura, una fe que ya no depende de la calma del lago, sino de la presencia fiel de Jesús.
Me parece que un temor excesivo de los peligros a los cuales uno está expuesto, viviendo en medio de los hombres, no es siempre una razón para huir de ellos. Si la soledad tiene sus atracciones, ¿no tiene también peligros, y encerrándose en sí mismo, ¿no se está aun así rodeado de enemigos? (S VIII p 2424)
Cuando el miedo quiere entrar;cuando el dolor me hace dudar,yo recuerdo tus promesasy empiezo a confiar.En tus brazos descansaré,bajo tu sombra viviré.Aunque el mundo se derrumbeTú me sostendrás.Oh, Señor, mi esperanza está en Ti.Oh, mi Dios,Tú me guardas hasta el fin.Tú eres mi refugio,mi fuerza y redentor.En Ti confía mi alma,oh, Jesús, mi salvador.Cuando el llanto quiera hablar,cuando el alma quiera huir,Tú me recuerdas que tu amorno se olvida de mí.Oh, Señor,mi esperanza está en Ti.Oh, mi Dios,Tú me guardas hasta el fin.Tú eres mi refugio,mi fuerza y redentor.En Ti confía mi alma,oh, Jesús, mi salvador.Aunque caigan los montes,aunque ruja el mar,mi Jesús me sostiene,no me dejará.Tú eres mi refugio,mi fuerza y redentor.En Ti confía mi alma,oh, Jesús, mi salvador.¡Oh, oh, oh!Tú me guardarás, Señor.