Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados.Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro. Éste comenzó a gritar con fuerza: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.Pero Jesús lo increpó, diciendo: Cállate y sal de este hombre.El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos sin hacerle ningún daño.El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: ¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.
“El evangelio de hoy nos presenta un exorcismo. Es el primer milagro que hace Jesús según Lucas, lo cual es muy significativo. Deja claro su lucha frontal contra el mal.Jesús ha ido a la sinagoga a enseñar. A Jesús le gustaba mucho enseñar a la gente. De allí que uno de los títulos que le dan sea el de Maestro. Es un gran pedagogo. Y, sobre todo, habla con autoridad, es una persona creíble.Lo curioso es que, dentro de la sinagoga, hay también un “endemoniado”, alguien poseído por el mal, alguien alienado, subyugado por algo que no lo deja ser él mismo. ¡Vamos, que podemos pertenecer a la Iglesia, ser personas religiosas y, sin embargo, tener zonas de nuestra vida que necesitan ser sanadas, salvadas, liberadas!Lo maravilloso es la fuerza que tiene Jesús sobre el mal. Él es capaz de liberarnos de tantas cosas que nos pueden tener oprimidos por dentro, que no nos dejan ser nosotros mismos. Cuando Jesús entra en nuestra vida, entra la luz, entra la vida, entra agua limpia que penetra hasta en los lugares más recónditos…Jesús viene a liberarnos del poder del mal, a expulsar de nosotros todo aquello que no nos deja ser nosotros mismos. Pongámonos en sus manos, sigamos sus enseñanzas y dejemos que nos libere de todo lo que nos oprime por dentro, de todo lo que no nos deja ser nosotros mismo, de lo que a veces hace daño a los demás…” (Jacqueline Rivas, Hesed)¡Cuánto por hacer en nuestra vida, en nuestras comunidades, en nuestros centros educativos para liberar de las ataduras, que impiden ser como Dios quiere que seamos!Recordemos que Juan María y Gabriel fueron de los hombres que rompieron barreras, que se acercaron a los niños y jóvenes más necesitados y crearon una obra educativa capaz de ayudarlos a salir, a emerger del ser ‘nadies’. Y que ellos se involucraron personalmente.
Hijos míos, tienen que librar grandes combates en estos días malos; el demonio que el santo evangelio llama el espíritu fuerte desatado, se ha desencadenado contra ustedes… ¿Cómo triunfarán en esta guerra?… Es nuestra fe la que vencerá al mundo; ahora bien, nuestra fe es conocer sólo a Jesucristo y a Jesucristo crucificado. (S.VII. p.2294)
Quiero vivir la vida.Que sepa gozar de todo.Que no me venda a la falsa diversión.Que busque la felicidad en mi interior.Que busque la felicidad.Quiero apostar por grandes ideales.Que sepa que mi vida vale mucho más,mucho más.Que no me venda a la mediocridad.Que busque servir y amar,servir y amar.Quiero acertar en mis elecciones:Que sepa distinguir el bien y el mal.Que no me venda a ser como los demás.Que busque lo que vale la pena,lo que vale la pena.Quiero ser libre,que sepa esclavizarme por amor.Que no me venda al capricho ni a la pasión.Que busque la libertad interior en ti, en ti.Quiero apostar por grandes ideales.Que sepa que mi vida vale mucho más,mucho más.Que no me venda a la mediocridad.Que busque servir y amar, servir y amar.