Plantemos la cruz en el fondo de nuestra alma; hundámosla bien y con fuerza en esta alma, con el fin, por así decirlo, de que ella arranque con su pie sagrado todas las afecciones terrenas, todos los sentimientos de vanagloria, de curiosidad, de deseo de mundanidad, que se levantan de ahí sin cesar y a nuestro pesar.No sepamos más que una cosa: Jesús y Jesús crucificado; que nos desprecien, que nos insulten, que nos persigan, poco importa, pronto podremos regocijarnos (Retiro de la congregación de S. Méen, S VIII 2525)
No me mueve, mi Dios, para quererteel cielo que me tienes prometido,ni me mueve el infierno tan temidopara dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, Señor, muéveme el verteclavado en una cruz y escarnecido,muéveme ver tu cuerpo tan herido,muévenme tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,y aunque no hubiera infierno, te temiera.No me tienes que dar porque te quiera,pues, aunque lo que espero no esperara,lo mismo que te quiero te quisiera.
Antífona 1“Es en la escuela del crucifijo que uno aprende a conocerlo a Jesucristo”.
Salmo 77 IBondad de Dios e infidelidad del puebloEscucha, pueblo mío, mi enseñanza,inclina el oído a las palabras de mi boca:que voy a abrir mi boca a las sentencias,para que broten los enigmas del pasado.Lo que oímos y aprendimos,lo que nuestros padres nos contaron,no lo ocultaremos a sus hijos,lo contaremos a la futura generación:las alabanzas del Señor, su poder,las maravillas que realizó;porque él estableció una norma para Jacob,dio una ley a Israel.Él mandó a nuestros padresque lo enseñaran a sus hijos,para que lo supiera la generación siguiente;los hijos que nacieran después.Que surjan y lo cuenten a sus hijos,para que pongan en Dios su confianzay no olviden las acciones de Dios,sino que guarden sus mandamientos;para que no imiten a sus padres,generación rebelde y pertinaz;generación de corazón inconstante,de espíritu infiel a Dios.Los arqueros de la tribu de Efraímvolvieron la espalda en la batalla;no guardaron la alianza de Dios,se negaron a seguir su ley,echando en olvido sus acciones,las maravillas que les había mostrado,cuando hizo portentos a vista de sus padres,en el país de Egipto, en el campo de Soán:hendió el mar para abrirles paso,sujetando las aguas como muros;los guiaba de día con una nube,de noche con el resplandor del fuego;hendió la roca en el desierto,y les dio a beber raudales de agua;sacó arroyos de la peña,hizo correr las aguas como ríos.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2«Un verdadero hermano debe llevar el crucifijo más en su corazón que en su pecho».
Salmo 77 IIPero ellos volvieron a pecar contra él,y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:tentaron a Dios en sus corazones,pidiendo una comida a su gusto;hablaron contra Dios: «¿podrá Diospreparar una mesa en el desierto?Él hirió la roca, brotó aguay desbordaron los torrentes;pero ¿podrá también darnos pan,proveer de carne a su pueblo?»Lo oyó el Señor, y se indignó;un fuego se encendió contra Jacob,hervía su cólera contra Israel,porque no tenían fe en Diosni confiaban en su auxilio.Pero dio orden a las altas nubes,abrió las compuertas del cielo:hizo llover sobre ellos maná,les dio un trigo celeste;y el hombre comió pan de ángeles,les mandó provisiones hasta la hartura.Hizo soplar desde el cielo el levante,y dirigió con su fuerza el viento sur;hizo llover carne como una polvareda,y volátiles como arena del mar;los hizo caer en mitad del campamento,alrededor de sus tiendas.Ellos comieron y se hartaron,así satisfizo su avidez;pero con la avidez recién saciada,con la comida aún en la boca,la ira de Dios hirvió contra ellos:mató a los más robustos,doblegó a la flor de Israel.Y, con todo, volvieron a pecar,y no dieron fe a sus milagros:entonces consumió sus días en un soplo,sus años en un momento;y, cuando los hacía morir, lo buscaban,y madrugaban para volverse hacia Dios;se acordaban de que Dios era su roca,el Dios Altísimo, su redentor.Lo adulaban con sus bocas,pero sus lenguas mentían:su corazón no era sincero con él,ni eran fieles a su alianza.Él, en cambio, sentía lástima,perdonaba la culpa y no los destruía:una y otra vez reprimió su cólera,y no despertaba todo su furor;acordándose de que eran de carne,un aliento fugaz que no torna.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Este libro (la Biblia) no es como los otros libros que los hombres (y mujeres) escriben o explican tan penosamente; éste está abierto para todos, y cada uno puede leer, de alguna manera, los secretos de Dios, sin tener necesidad de ningún esfuerzo espiritual para entenderlos.Al poner los ojos sobre la cruz, el más simple de los fieles pronto ve hasta qué punto Dios lo ha amado; descubre la profundidad del abismo al que el pecado nos ha hecho descender, considerando los dolorosos esfuerzos que la caridad de Jesús ha tenido que hacer para sacarnos de él; juzga la dignidad y el precio de su alma, pensando lo que Jesús ha ofrecido para salvarla; y si alguna cosa le podía dar idea de la dicha que el ojo no ha podido ver, y que sin embargo nos está reservada, será también la cruz, porque nos ha dicho que ha sido necesario que Cristo fuera expuesto a tanto dolor y saciado de tantos oprobios para conseguirnos participar con él en su eterna gloria (A las hermanas de la Cruz de Tréguier, S VII 2191)
AntífonaNo sepamos más que una cosa: Jesús y Jesús crucificado; que nos desprecien, que nos insulten, que nos persigan, poco importa, o mejor, debemos alegrarnos; (…) este es el día del Señor, alegrémonos y démosle gracias.
Maravillas hizo en mí,mi alma canta de gozo,pues al ver mi pequeñezse detuvieron sus ojos.Y el que es santo y poderosohoy aguarda por mi sí.Mi alma canta de gozo,maravillas hizo en mí.Maravillas hizo en mí.Del alma brota mi canto.El Señor me ha amadomás que a los lirios del campo.Por el Espíritu SantoÉl habita hoy en mí.No cese nunca mi canto.Maravillas hizo en mí.
A cada intención respondemos:Por tu Cruz y resurrección, nos has salvado Señor.
-. Gracias Padre, por habernos enviado a tu Hijo único para salvarnos.
-. Gracias Padre, por sostener a tu Hijo en el camino de la entrega hasta el final.
-. Gracias Padre, por enviar a tus ángeles para consolar a tu Hijo en Getsemaní.
-. Gracias Padre, por tantos hermanos y hermanas que viven entregados por amor a los demás.
-. Gracias Padre, por sostenernos en nuestras luchas internas para que no claudiquemos.
-. Gracias Padre, por enviar a tus ángeles para que consuelen a los que están en la tribulación.
Dios de infinita misericordia, que por la Cruz gloriosa de tu Hijo nos has redimido y nos has dado vida eterna, concédenos mirar siempre este signo de amor para que, abrazando nuestra propia cruz, sigamos fielmente a Jesús, nuestro Salvador, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
¡Ayúdame a mirar la Cruz desde la perspectiva de tu amor, para comprender todo lo que has hecho por mí!¡Señor, ayúdame a comprender, que llevar la cruz con amor es signo de victoria!¡Señor, que cada vez que me persigne, sea consciente de que estoy marcando tu presencia en mí!¡Que cada vez que contemple tu cruz mis ojos se centren en Ti, levantado en lo alto, exaltado por Dios, triunfante ante el dolor, el sufrimiento y la angustia, vencedor de la muerte y del pecado!¡Que sea capaz de entender que tus brazos abiertos en la cruz son un signo de acogida y de amor!¡Que no me acostumbre a verte crucificado, Señor!¡Señor que tu cruz me una más a Ti!¡Gracias Señor por tanto amor, por tanta misericordia, por tanta generosidad!