Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria.María eligió la mejor parte, que no le será quitada.
Nuestro Señor decía a Marta, la hermana de Lázaro: Marta, Marta, te ocupas de demasiadas cosas. María ha escogido la mejor parte. La parte de María era el silencio, la humildad, la oración” (Carta al hermano Julien. Mayo de 1844)
A casa de Marta Jesús fue ese díaella la visita afanada servíay al ver que, a los pies del maestro, pasiva,María, su hermana, sentada lo oía,reprocha a Jesús: ¡Esto no puede ser!¡Yo tan agobiada con tanto quehacer!Señor sola estoy. Di a mi hermana Maríaque ayude también.¡Son muchas cosas Marta, Marta,que te angustian y te afanan,cuando en verdad,tan sólo hay una necesaria!Y aunque sentada esté conmigola mejor parte ella ha elegidoy nadie se la quitará, Jesús le dijo.Quizás como Marta también te dedicasde lleno a servir, ¡tantos lo necesitan!Pero no te olvides, es Cristo el que envía;con Él hay que estar como lo hizo María.Recuerda que no se trata de triunfarsino de en sus manos dejarse llevar.Hoy pide al Señor serle fiel,ser su amigo y unido a Él estar.Tú que entre mil cosas jamás te detienesy en el caminar muchas veces te pierdes,piensa en el Señor que te mira, y si puedes,tú míralo a Él para ser como Él quiere.No puedes dar fruto al gastarte en hacersi no eres reflejo de su proceder.Es tiempo de estar con Jesúsy el camino hacerlo con Él.