Nuestra Señora del Pilar – San Carlo Acutis

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Jonás es aquel profeta enviado por Yahvéh a predicar en Nínive, pero que, en lugar de obedecer, huyó en barco en sentido contrario, terminando en el vientre de un gran pez, que lo devolvió a tierra firme. Según la leyenda, pasó tres días en la panza de la ballena. Luego de esta experiencia se dirigió a la gran ciudad y los ninivitas se convirtieron, después de escuchar su prédica.

La Reina del Sur es la de Sabá, de la que se habla en el capítulo 10 del primer libro de los Reyes. No se sabe bien dónde estaba ese reino, si en la península arábiga o en África. Lo cierto es que, curiosa por lo que escuchaba decir de Salomón, se acercó a Jerusalén. El relato dice que el rey, famoso por su sabiduría, contestó a todas sus preguntas y la dejó maravillada.

Es una gran crítica que hace Jesús a los que lo escuchan y no cambian nada en su vida. Los ninivitas, extranjeros, adoradores de otros dioses, aceptan el mensaje de Jonás. 
La reina a su vez viene de muy lejos a escuchar a Salomón y queda admirada de su saber.
Ellos, en cambio, tienen nada menos que al Mesías, al Hijo de Dios, que se cansa de hacer milagros y les habla con comparaciones fáciles de entender y no pasa nada.

Pero no critiquemos a aquéllos antiguos judíos. Pongamos las barbas en remojo nosotros y meditemos cuánto caso le hacemos a la Buena noticia de Jesús.

Vengan y unamos nuestras fuerzas; pongamos nuestros corazones el uno en el otro; y siguiendo la expresión de la Sagrada Escritura coloquémonos como ejército en orden de batalla delante de los enemigos de Cristo; la cruz sobre el pecho avancemos contra ellos; venceremos por este signo. (S. VII, p. 2316)

Jesucristo, Señor de la Historia,
que estuviste, que estás y estarás.
Sos Presencia, Esperanza y Memoria,
sos el Dios de la Vida hecho pan.

Sos el mismo Jesús que estuviste
junto al Lago de Genesaret,
y ante el hambre del pueblo exigiste:
¡Denle ustedes, por Dios, de comer!

Quédate con nosotros, Jesús,
que da miedo tanta oscuridad.
No es posible, morirse de hambre
en la patria bendita del pan…!

Quédate con nosotros, Señor,
que hace falta un nuevo Emaús.
La propuesta será compartir
como vos, y en tu nombre, Jesús.

Primitivo ritual de pastores
que fue luego banquete pascual,
homenaje de nuestros mayores
al Dios vivo de su libertad.

Cena santa, signo y profecía;
memorial de Jesús Servidor.
Nueva Alianza de la Eucaristía
que es misterio de Fe y Comunión.

Sacrificio de la propia vida
que se ofrece y se da a los demás.
Cuerpo y Sangre, comida y bebida,
Que hace y nutre la comunidad.

Sos la Fiesta de cada semana,
que resume y celebra el Amor,
el amor que perdona y hermana
y es sincera reconciliación.

Jesucristo, Señor de la historia,
que pusiste en el Vino y el Pan
tu Presencia real, tu victoria
sobre el tiempo, la muerte y el mal.

Que tu Madre, la Virgen Morena,
siga estando junto a nuestra Cruz,
y nos muestre que vale la pena
entregarse por el Bien Común.

Somos hijos del Dios Padre y Madre,
que es ternura y ayuda eficaz.
Desde la compasión y el coraje,
reinventemos nuestra caridad.

Somos rostro de un Dios Trinitario
que aparece cuando hay Comunión,
cuando somos todos solidarios,
cuando el pobre es sujeto y señor.


La Virgen del Pilar es una advocación de María venerada en Zaragoza, España. Su origen está unido a una antigua tradición sobre el apóstol Santiago. Según esa tradición, el 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba predicando el Evangelio a orillas del río Ebro. María se hizo presente para alentarlo y fortalecerlo en su misión. La tradición cuenta que María dejó una columna o pilar de jaspe, alrededor del cual Santiago y los primeros cristianos levantaron una pequeña capilla. De esa columna procede el nombre de Nuestra Señora del Pilar. Conviene distinguir la leyenda religiosa de la documentación histórica: el relato escrito más antiguo conservado sobre esta venida se encuentra en un manuscrito de 1297.
A lo largo de los siglos, sucesivos templos dieron lugar al gran santuario de Zaragoza, cuya basílica actual es de estilo barroco. La devoción se extendió por España y América.

San Carlo Acutis nació en Londres el 3 de mayo de 1991, de padres italianos, y creció en Milán. Desde pequeño mostró un gran amor por Jesús. Recibió la Primera Comunión a los siete años y la Eucaristía se convirtió en el centro de su vida: procuraba participar diariamente de la misa y la llamaba su «autopista hacia el cielo».
Era un adolescente alegre, aficionado a la informática, los videojuegos y el deporte. Vivía su fe ayudando a los pobres y acompañando a compañeros que sufrían o eran rechazados. Utilizó sus conocimientos de computación para preparar una exposición sobre los milagros eucarísticos, buscando acercar a otras personas a Jesús. Su vida mostró que se puede ser santo en medio de las actividades cotidianas.
En octubre de 2006 enfermó de una leucemia muy agresiva y ofreció sus sufrimientos por el Papa y la Iglesia. Murió el 12 de octubre de 2006, con solo 15 años. Fue beatificado en Asís en 2020 y canonizado por el papa León XIV el 7 de septiembre de 2025. Su testimonio invita especialmente a los jóvenes a vivir unidos a Jesús y a poner sus talentos al servicio de los demás.