Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
El evangelio de hoy recoge la primera de las parábolas en las que el Señor exhorta a la vigilancia. Nos muestra el cuidado de los criados que esperan a su amo. El estar ceñidos indica tener levantados y ajustados los vestidos para servir; las lámparas encendidas aluden al cortejo nupcial que llega de noche.Con esta parábola, Jesús nos enseña una actitud fundamental del cristiano: hay que estar en vela.Del mismo modo que Jesús estuvo en el huerto de los olivos velando; Él pide a cada cristiano que se haga cargo de las necesidades de los hombres, que no se deje llevar por la somnolencia y el descuido.Y cuando el cristiano vive así, entonces sucede lo que Jesús sigue contando en la parábola: el esposo se ciñe como un siervo, le sienta a su mesa y se pone a servirlo. Y entonces se produce la gran transformación: el criado se convierte en el amigo íntimo.Este es el gran deseo de Jesucristo, llegar a una comunión de vida con cada cristiano. La relación que Dios quiere tener con nosotros no es una relación de súbdito devoto con el rey o de siervos fieles del amo. Él quiere tener una relación de intimidad amorosa con nosotros: es Él quien nos busca, nos invita a su fiesta y nos sirve.Así como somos, pobres, sencillos, sin méritos y sin talentos, somos los amados, los predilectos de Dios. Y para entrar en esa fiesta, el cristiano debe hacerse cargo de lo que Cristo lleva en su corazón: todas y cada una de las personas de este mundo.
Así, queridos hermanos, aunque sean muy jóvenes, deben pensar seriamente en la muerte, y prepararse cada día, puesto que su último día les es desconocido, como lo era para el buen hermano Ivo, del cual esta triste solemnidad nos recuerda su memoria. ¡Ay! ¿Quién le hubiera dicho, cuando estábamos reunidos en Auray, hace quince meses, que asistía por última vez al retiro, y que al separarse de ustedes, al final de este piadoso ejercicio, se separaba para siempre? Queridos hermanos, aunque no viva ya en esta tierra, los lazos de la caridad que lo unían a la congregación no se han roto; vive en el seno de Dios, vive para no morir; y si él ha ido primero al cielo, es para protegernos allí con sus oraciones, y para que nuestra sociedad naciente tenga en su persona, cerca de Jesucristo un intercesor y en cierto sentido un patrón. (Exequias del H. Ivo)
Velen pues, y estén preparadosporque no saben cuándo viene su Señor.Velen pues, y estén preparadosporque no sabencuándo viene el Hijo de Dios.Así como en los tiempos de Noé,así es como sucederá.Vino el diluvio y todo se llevó.Así el hijo de Dios vendrá.Tengan por cierto que si el dueño de un hogarsupiera que le robarán,les aseguro que su casa cuidarápara que nadie pueda entrar.Estén alertas y prepárenseporque no saben cuándo vendrá.Para cuando menos lo piensen, él vendrá,el Hijo del Hombre será.