Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios.Él les respondió: El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’. Porque el Reino de Dios está entre ustedes.Jesús dijo después a sus discípulos: Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allí’, pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.
«El Señor nunca dice que el Reino de Dios es un espectáculo. ¡Es una fiesta! Pero es diferente. Es fiesta, cierto, es bellísima. Una gran fiesta. Y el Cielo será una fiesta, pero no un espectáculo. Y nuestra debilidad humana prefiere el espectáculo…El Reino de Dios es silencioso, crece dentro. Lo hace crecer el Espíritu Santo con nuestra disponibilidad, en nuestra tierra, que nosotros debemos preparar.El día que haga ruido, lo hará como el relámpago que brilla de un lado al otro del cielo. Así será el Hijo del hombre en su día, el día que hará ruido.Y cuando uno piensa en la perseverancia de tantos cristianos, que llevan adelante la familia, hombres y mujeres que cuidan de sus hijos, cuidan de los abuelos y llegan al final de mes con pocos pesos, pero rezan, allí está el Reino de Dios, escondido, en esa santidad de la vida cotidiana, esa santidad de todos los días…También el sufrimiento, la cruz, la cruz cotidiana de la vida, la cruz del trabajo, de la familia, de llevar las cosas adelante, esta pequeña cruz cotidiana es parte del Reino de Dios…El Reino de Dios es humilde, como la semilla; humilde, pero grande por la fuerza del Espíritu Santo.A nosotros nos toca dejarlo crecer en nosotros, sin presumir.Dejar que el Espíritu venga, nos cambie el alma y nos lleve adelante en el silencio, en la paz, en la calma, en la cercanía a Dios, a los otros, en la adoración a Dios, sin espectáculos». (Papa Francisco, 13-11-2014)
La sabiduría humana dice: pero esto que pides no es razonable. Una sabiduría más alta, la fe, responde: ¡Amén, Aleluya! ¿Después de todo qué me importa triunfar? No es el éxito lo que Dios me pide, es el sacrificio y él sabrá recompensarlo. Busquemos en primer lugar el reino de Dios y su justicia y lo demás se nos dará como recompensa. (A la congregación de S. Pedro, 1829)
Jesús viene a nosotros,su gracia nos derramó.Somos una familia,Caminamos hacia Dioscon su amor y con su gracia.Ternura en su mirada,desbordada de amor.Nos abrazaba a todos,nos abrió su corazónde esta manera.Nuestro es el Reino de Dios,el Reino de Dios.Nuestro es el Reino.Oh, oh, oh, oh.Nuestro es el Reino.Haciéndome pequeñotu rostro yo buscaré.ante lo inesperadoyo siempre te esperaré.mi corazón has sanado.Mi vida te la entregoal servicio, oh Señor.Nos hacemos pequeñosen tu Espíritu de amor,porque de ellos esel Reino de Dios.